- Associated Press - Monday, December 22, 2014

A Mariano Borges cada vez le es más difícil acudir a una cita médica o salir a pasear. Este cubano de 95 años se desplaza en silla de ruedas y su hija, María Pérez, de 70 años, y su nieta Cary, de 50, difícilmente pueden cargarlo para bajar las escaleras desde el tercer piso del apartamento donde residen en el noroeste de Miami-Dade.

Desde hace casi seis años los elevadores de ése y otros tres edificios del condominio Mirassou no funcionan, por lo que el Condado Miami-Dade ha penalizado a la asociación de propietarios de ese complejo con una multa que ha escalado a más de $5 millones, según documentos públicos.

“La verdad es que nos embarcamos al comprar [apartamento] en este lugar”, dijo Pérez, la hija de Mariano Borges. “Hace años que el elevador no funciona y a pesar de nuestras quejas no lo reparan”.

Cuando los elevadores de Mirassou empezaron a dejar de operar en el 2008 en los edificios de tres y de cuatro pisos, el Condado empezó a emitir notificaciones de infracción contra ese condominio, indicó Michael Chávez, gerente de la Oficina de Seguridad de Elevadores de Miami-Dade. Las penalidades por las violaciones ascienden a $5,065,120.

En suma, según Chávez, las autoridades condales han emitido más de 5,000 notificaciones en los últimos seis años para instar a la asociación de Mirassou a que repare los elevadores. Sobre el pago de la multa nadie dice nada.

Al ser contactada telefónicamente por un reportero de el Nuevo Herald, la presidenta de la Asociación de Propietarios de Mirassou, Marlene León, se rehusó a comentar sobre los problemas que enfrenta el condominio de siete edificios y un total de 310 apartamentos.

Representantes de Florida Property Management (FPM), la compañía contratada para administrar el condominio, no respondieron varias llamadas de el Nuevo Herald para recoger su versión.

Chávez indicó en un correo electrónico enviado a el Nuevo Herald que la asociación de propietarios de Mirassou solía argumentarles que “no tenían dinero para reparar los elevadores”.

De acuerdo con los vecinos, la cuota de mantenimiento varía según el tamaño del apartamento pero en promedio asciende a unos $300 mensuales. Sin embargo, el aporte obligatorio no se refleja en el buen estado del condominio, criticó Aida Ortiz, quien desde hace ocho años reside allí.

“Todo lo que está pasando aquí es preocupante, los elevadores no funcionan y los que más sufren son las personas mayores y con discapacidad que tienen que ser auxiliadas por sus familiares o vecinos para desplazarse por las escaleras”, dijo Ortiz. “Por años nos hemos quejado pero todo esto está peor”.

Los problemas de mantenimiento afectan también otras áreas comunes del condominio Mirassou, localizado en el 6075 de la calle 186 del noroeste. Una de las dos piscinas del complejo residencial fue clausurada con cadenas y candado y permanece con agua estancada desde hace meses.

Con la crisis hipotecaria del 2007-2008 se produjo el embargo hipotecario de varios apartamentos en el complejo, indican los vecinos. Desde entonces, los ocupantes de las propiedades embargadas permanecieron en los apartamentos a la espera del desalojo pero sin pagar los servicios. Pero al menos desde hace un par de años, la mayoría de los apartamentos han sido alquilados.

Casi frente al apartamento de Ortiz, en un segundo piso, vive David Jones, de 10 años de edad y quien padece de una malformación congénita conocida como espina bífida, por lo que usa silla de ruedas. Para salir del edificio, su hermano Akiem, de 19 años, es quien debe cargarlo.

“Hacemos esto porque el elevador está dañado hace varios años”, dijo David a el Nuevo Herald.

El venezolano Miguel Corral, quien hace siete años compró un apartamento de dos dormitorios en el segundo piso de un edificio de Mirassou, optó por mudarse en octubre del 2013. Allí él vivía con su madre, una mujer de 80 años que utilizaba andador, pero el elevador no funciona al menos desde el 2009, dijo Corral.

Corral indica que la asociación de propietarios no suele dar información transparente de los procesos de elección de sus directivos, una queja similar expresada por residentes de los condominios Los Sueños, en el oeste de Hialeah; y Versailles Gardens I, en Fontainebleau. Esos condominios también son administrador por FPM.

“A nosotros nos frustra la indiferencia de los directivos de la asociación y de la empresa que administra el condominio”, dijo Corral. “Nadie da la cara para encontrar una solución”.

En el caso de Mirassou, el caso del abandono de los elevadores y la millonaria deuda fue llevado a la corte. El Condado acordó suspender la emisión de multas adicionales, mientras el condominio trabaja en la reparación de los elevadores, dijo Chávez, el funcionario condal.

Chávez aseguró que el Condado también ha instruido a sus abogados para que antes de proceder al cobro del dinero por las multas, los fondos sean utilizados en reparar los elevadores y garantizar que “funcionen de manera fiable”.

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