- Associated Press - Wednesday, December 24, 2014

Cuando niña, lo que más le gustaba a Angel Smith era sonreír.

Era una costumbre que adquirió de su hermana mayor que ocupó el papel de madre sustituta cuando ella crecía. Sin embargo, a medida que Smith se mudaba de un lado a otro dentro del sistema de hogares adoptivos, y pasaba a manos de personas que abusaban de ella y de familias adoptivas que la aislaban, le resultaba difícil sonreír.

Actualmente, Smith, de 23 años, habla con convicción y tiene una naturaleza humorística cuando comenta sobre algunas de sus experiencias. Asiste al Miami Dade College (MDC) donde estudia la asignatura de Justicia Criminal y está a punto de obtener su título. Tiene su propio apartamento, que consiguió gracias a gestiones de la fundación Voices for Children tras haber vivido en la calle como desamparada durante cuatro meses.

Sin embargo, todavía trata de superar los graves problemas que tuvo en la infancia y necesita una mano que la ayude a encaminarse en la vida.

Smith nació en un hogar adoptivo y vivió en él hasta que tuvo tres años. Después fue a vivir con una tía.

El tiempo que pasó con su tía fue el peor de todos, dice. La obligaban a comer hasta que no podía más y vomitaba, y fue abusada físicamente al punto de perder varios dientes y tener visibles moretones. Luego de años de abuso, adquirió el hábito de escapar de las casas hostiles. Eventualmente se mudó con Olivia, su hermana mayor, y el novio de ésta.

Un buen día, su madre apareció en su vida y Smith empezó a vivir con ella hasta que una pelea la mandó al hospital. La hermana mayor de Smith vivía en la casa de la madre; Smith quería irse con ella y comenzó a llorar. La madre de Smith no encontró una mejor forma de calmarle las lágrimas que pegándole. Smith vio que la puerta no estaba cerrada y cuando corrió detrás de su hermana fue atropellada por un automóvil. Después de ese accidente, su madre perdió la custodia de ella y fue enviada de nuevo al sistema de hogares adoptivos.

Poco después, Smith fue detenida bajo la Ley Estatal Baker, que otorga el derecho a detener a una persona si se cree que puede ser un peligro para ellos mismos o para otra persona. Smith dice que esto fue otra diagnóstico erróneo de su comportamiento.

“La gente no me preguntaba qué me pasaba. Le preguntaba a todo el mundo excepto a mí”, dijo Smith.

Pasaron los años, y un día Smith recibió la noticia de que su madre había muerto. Aunque las dos no se llevaban bien, dice que hubiera deseado hablar con ella una vez más.

Los problemas de su niñez terminaron por afectar la personalidad de Smith y se le diagnosticó depresión. Fue colocada bajo una educación especial y clases para controlar la ira en la escuela. Siendo niña, con frecuencia Smith evitaba ir a la escuela. Ahora admite que no era un “ángel perfecto”, pero le parece que a menudo no era comprendida.

Después de todos esos años de intentar escapar de sus problemas y lidiar con una ola de abusos, Smith encontró cierta estabilidad como madre adoptiva en Nettie Herring.

“No le importaba que yo fuera como era, y básicamente eso selló nuestra unión”, dijo Smith.

Al decir “que yo fuera como era”, Smith habla de su pasado en el sistema de hogares adoptivos, y también del hecho que es lesbiana. Smith dijo que crecía siempre prefería usar ropa masculina y piensa que la mayor parte de sus dificultades con los padres adoptivos era porque no entendían su identidad.

“Otras personas trataron de obligarla a usar ropa de mujer, pero según ella, yo fui la primera persona que le permitió ser como era”, dijo Herring.

En la actualidad Smith trabaja en Children’s Legal Services como asistente administrativa y con el capítulo local de Florida Youth Shine, un grupo de jóvenes sin casa. Espera que un día existan hogares adoptivos para niños incapacitados y jóvenes LGBT.

A pesar de todo el progreso que ha logrado, Smith todavía ansía tener algo más; cosas que pueda llamar suyas y que la ayuden a llegar al siguiente nevel.

“Quiero poder decir algún día que algo me pertenece”, dice Smith. “Lo único que tuve de era niña fue un osito de peluche”.

Su deseo es tener alguna ropa nueva para trabajar porque tiene poca ropa de negocios. Sus zapatos están gastados ya que se mueve en una patineta. También le gustaría tener un nuevo televisor y un centro de entretenimiento porque le gusta divertirse con videojuegos y pasar tiempo con su sobrino Darian, de seis años.

En tanto continúa educándose a sí misma en el trabajo que realiza e intenta sobrepasar sus problemas de niña, Smith encuentra más tiempo para sonreír y tener grandes sueños.

“Voy a ser importante en algo. Voy a cambiar el mundo, aunque el mundo sólo sea la Florida”, dijo Smith.

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