- Associated Press - Thursday, December 25, 2014

Para la hondureña Darlín Mejía y su hijo Kevin, de 12 años, su primera Navidad en Miami es esperanzadora.

Ambos, al igual que un centenar de padres e hijos –la mayoría ellos indocumentados–, acudieron el miércoles al estacionamiento de una escuela católica de Miami para recibir juguetes y víveres como parte de la campaña de donación navideña que anualmente adelanta la Organización Hondureña Francisco Morazán, un grupo activista que defiende los derechos de los inmigrantes.

“Esto es una bendición para nosotros”, dijo Mejía, una madre soltera que hace seis meses fue detenida por las autoridades migratorias estadounidenses tras cruzar la frontera con México. “Son regalos que alegran a niños y a familias, que lo necesitan”.

La décimo octava edición de esta tradicional campaña fue dedicada a Norvel Montenegro, una niña de seis años que falleció con su padre Javier Montegro en un fatal accidente vehicular en diciembre del 2013, en Okeechobee Road, en el oeste del condado.

“Ellos eran parte de esta hermosa cruzada pero lamentablemente murieron en ese trágico accidente”, dijo Francisco Portillo, presidente de la Organización Francisco Morazán. “Por eso este año hemos bautizado esta campaña con el nombre de la pequeña Norvel”.

El 18 de diciembre, alrededor de las 8:30 p.m., en un tramo de la Okeechobee Road, un automóvil BMW que iba a exceso de velocidad rumbo norte perdió el control y se estrelló contra el Honda Civic que conducía Javier Montenegro con su hija Norvel. Las dos personas que viajaban en el BMW – identificadas luego como Miguel Remedio González, de 29 años, y Lázaro Miguel Remedio, de 56, también murieron.

Precisamente en aquella oportunidad, Montenegro –de origen hondureño–, y su pequeña hija se dirigían a un festejo de distribución de regalos de Navidad en la oficina de Miami de la Organización Francisco Morazán.

“Ambos participaban activamente en esta campaña, les encantaba”, dijo la tía de la niña, también llamada Norvel Montenegro. “Para nosotros esta celebración nos permite honrarlos de la manera que más les gustaba hacerlo: ayudando a personas que tanto lo necesitan”.

Edgar Ayala, concejal de Medley y también de origen hondureño, destacó que el evento permite alegrar a decenas de hogares de muy bajos recursos en nuestra comunidad.

“Es la primera vez que participo y me parece una gran experiencia”, dijo Ayala, quien donó varios juguetes y canastas de alimentos. “El hecho venir y conocer a todas estas personas con tantas necesidades me hace pensar en que a lo mejor en los próximos años podríamos hacer que el evento crezca y así ayudar a muchas más familias pobres”.

Para José Manuel Garza, hondureño de 52 años, muchos inmigrantes escapan de sus países por la violencia existente y en busca de un mejor futuro para sus hijos.

“Yo llegué a Miami con mi esposa y mis dos menores hijas hace tres semanas huyendo de las maras que nos tenían amenazados en San Pedro Sula”, dijo Garza quien trabajaba en una fábrica de calzado. “Aquí hemos llegado y estamos participando en este evento que transmite mucha alegría en esta comunidad”.

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©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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