- Associated Press - Sunday, November 2, 2014

Jaime Reynoso pasa el último día de octubre y el primer día de noviembre desvelado.

En su panadería localizada dentro del restaurante Mi Rinconcito Mexicano, en La Pequeña Habana, Reynoso, su esposa Joselin Mendoza y sus cuatro empleados han horneado miles del tradicional pan de muerto mexicano en los últimos dos días.

De acuerdo con Reynoso, el postre se ha vuelto cada vez más popular en Miami en las fechas cercanas al Día de Los Muertos, una tradición mexicana celebrada el 1 y el 2 de noviembre.

“Cada año hay más demanda y por eso son unos días intensos y de mucho trabajo”, contó Reynoso, de 36 años. “Abrimos la panadería a las 10 de la mañana pero empezamos a hornear desde las 2 de la mañana”.

La tradición ha tomado auge en Miami y cada vez más familias y restaurantes compran materiales para colocar altares con ofrendas para honrar a sus difuntos, de acuerdo con Reynoso.

Los altares son decorados con fotos de seres queridos fallecidos, calaveras de azúcar, frutas, velas, flores y pan, tal como se acostumbra en México. En ese país también se visitan los cementerios y se organizan desfiles. Las personas se disfrazan de “La Catrina” o La Dama de La Muerte, pintándose la cara cómo una calavera colorida.

En Mi Rinconcito Mexicano, localizado en la 1961 de la calle 8 del suroeste, Reynoso y Mendoza han decorado un altar con flores y guirnaldas de colores, donde exhiben fotos de famosos fallecidos. Cada 2 de noviembre organizan una celebración en el restaurante. Este año la pareja de reposteros ofreció sus servicios para colocar altares en otros restaurantes mexicanos, desde el área de Brickell hasta Boca Raton y Fort Lauderdale.

“Es nuestra forma de burlarnos de la muerte, de mostrar que no es algo a lo que hay que temer. Lo que estamos haciendo es celebrar la vida de aquellos que ya no están”, explicó Reynoso.

El año pasado los esposos dedicaron el altar a Frida Kahlo, y el próximo año desean honrar a Celia Cruz.

“Lo quiero hacer porque estamos en La Pequeña Habana, y además imagínate tener a esa gran cantante cubana en un altar mexicano. Eso es Miami”, dijo Reynoso.

En otros países de Latinoamérica también celebran el Día de Todos los Santos y el Día de los fieles difuntos durante los primeros dos días de noviembre.

Reynoso, quien abrió su panadería hace cuatro años, dijo que ahora personas de otras nacionalidades también acuden allí por el pan de muertos – una suave torta de harina de trigo, barnizada con mantequilla derretida sobre la que se espolvorea azúcar blanca. El pan tradicional es de forma redonda y decorado con tiritas de harina del mismo pan moldeadas de forma ovalada. El toque especial es un poco de infusión de azahar.

Nicole M. llegó a la panadería el sábado a comprar panes pequeños (a $3 cada uno) y una calavera hecha de azúcar y pintada a mano (por $15).

La mexicana que ha vivido en Estados Unidos por unos 20 años dijo que por primera vez ella y su hijo de 16 años colocarán un altar en su hogar. Una amiga le recomendó el pan de Mi Rinconcito Mexicano (la panadería antes se llamaba La Migaja).

“Quiero recrear la tradición mexicana y todo lo que representa para nosotros, los dulces, los colores”, dijo Nicole.

Mendoza estudió gastronomía en el instituto culinario de Puebla y Reynoso aprendió el oficio trabajando en una panadería mientras estudiaba arquitectura en México. Se conocieron en Miami, cuando entrenaban a otros reposteros en el restaurante 100% Natural en el Dolphin Mall, que luego cerró sus puertas.

La pareja, que tiene dos hijos pequeños, trabajó en varios restaurantes antes de atreverse a abrir su propio negocio.

“Yo siempre soñé con tener mi panadería, solo me faltaba el panadero”, dijo Mendoza, de 30 años. “Ahora encontré a mi panadero estrella”.

Puede seguir @BrendaMedinar en Twitter.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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