- Associated Press - Sunday, October 12, 2014

Con el objetivo de que hacer que la religión llegue a una mayor parte de la sociedad, Kola Ifá de Miami se unió a la iglesia que ganó la libertad de manos de la Corte Suprema de Estados Unidos.

Tras “salir de las sombras”, una organización de sacerdotes de la fe afrocubana lucumí -conocida popularmente como santería- unió fuerzas de forma oficial con la más prominente iglesia que tiene en Miami la religión.

La meta es establecer una jerarquía central que sea muy visible para una fe que con frecuencia es asociada por los que no la conocen con ritos misteriosos, coloridas deidades y sacrificios de animales.

En una ceremonia que tuvo lugar la semana pasada, Kola Ifá de Miami firmó un acuerdo con la Iglesia Lucumí Babalú Ayé, que cobró notoriedad en 1993 cuando ganó un caso de libertad de religión que se disputó en la Corte Suprema.

“Ahora tenemos juntas las dos principales jerarquías de nuestra religión”, dijo Ernesto Pichardo, director de la iglesia Babalú Ayé. “Esta religión ha evolucionado. Hemos ido de un grupo caótico a una organización”.

La ceremonia de firma del miércoles por la noche fue una especie de sencilla reunión familiar. Unos 50 seguidores, entre ellos niños, se congregaron en la casa de Pichardo en el sur de Miami-Dade para disfrutar de una comida y de distintos tipos de dulces y golosinas.

Reinaldo Ruiz, de 69 años, sacerdote babalao, mojó los dedos en una calabaza y lanzó el agua al aire durante una rápida invocación en español y yoruba, el dialecto de Africa Occidental que hace cientos de años llevaron a Cuba los esclavos.

“Aché”, respondieron los seguidores. Bendiciones.

Rodeado por seguidores vestidos de blanco, Pichardo y Manuel Erice, presidente de Kola Ifá, se sentaron en una mesa adornada con una paloma de porcelana blanca. Ambos firmaron el acuerdo en medio de aplausos y flashes de cámaras.

“Es una sola religión”, dijo Javier Aguilar, portavoz de Kola Ifá, que tiene alrededor de 200 sacerdotes babalao. “Tenemos la responsabilidad de llevar esto a la sociedad”.

Los grupos dijeron que esperan que la unión lleve información internacional lucumí a la prensa, a las agencias de la ley y, desde luego, a los seguidores. Dijeron que quieren crear un “currículo educacional” en español e inglés, y trabajar para normalizar los ritos y rituales de una fe que siempre ha estado pobremente organizada y se practica por lo general de forma secreta en ciudades norteamericanas, en Cuba y otros países.

Sin duda, la fe y los que la practican han aumentado a lo largo del tiempo.

Hace cientos de años, los esclavos capturados del pueblo yoruba de Africa Occidental llevaron sus creencias al Nuevo Mundo. Practicaron su religión en secreto, al tiempo que incorporaban elementos de otras religiones, por lo general del catolicismo.

Muchas de las deidades conocidas como orishas tienen su equivalente en santos católicos, por ejemplo, Changó, el dios de la virilidad y los tambores, se asoció con Santa Bárbara.

Los seguidores buscan predicciones o ayuda para los problemas en los orishas. Para hacerlo, consultan a un sacerdote babalao, que utiliza una cadena y pedazos de coco en un proceso conocido como adivinación. Después, el babalao ordena ciertos ritos, ofrendas o sacrificios -casi siempre pollos o chivos- para de este modo asegurar la buena fortuna.

Carmen Rodríguez, de 85 años, madre de Pichardo, que acudió a la ceremonia del miércoles, fundó en Hialeah la iglesia Babalú Ayé. En 1993, la iglesia ganó un caso histórico en la Corte Suprema que aceptó el sacrificio de pollos y reconoció legalmente a la religión.

En los últimos años, la religión lucumí ha prosperado, sobre todo en la era digital donde la información está disponible con sólo apretar el ratón de la computadora. Igualmente, la fe ha hecho que surja una industria que vende un sinfín de artículos y ha despertado el interés de expertos en estudios religiosos.

La religión lucumí también ha logrado un auge en países como México y Venezuela. Grupos de practicantes locales también han viajado a Nigeria para impregnarse de lo que para algunos es la cepa más pura de la antigua religión yoruba, algo que ha provocado cierta tensión y enfrentamientos entre los líderes lucumí de Miami.

Kola Ifá fue incorporada formalmente en el 2006. Sus miembros se reúnen todos los años el 31 de diciembre para una ceremonia de adivinación que predice eventos y ofrece guía espiritual a los miembros de la religión lucumí para el año que comienza.

La alianza de la semana pasada entre Kola Ifá y la iglesia Babalú Ayé era algo que estaba por ocurrir en una religión joven dividida en varias ramas, dijo Michelle González Maldonado, profesora de estudios religiosos de la Universidad de Miami (UM).

“La institucionalización de una religión es un proceso natural. Si no hubiera sucedido hoy, habría ocurrido tarde o temprano”, dijo Maldonado. “Mientras más se propague, más van a prosperar y más necesitarán un centro que se convierta en el centro de autoridad”

Sin embargo, tanto los estudiosos como los líderes de la iglesia reconocen que algunos seguidores de la religión lucumí -tanto en Miami como en Cuba- “cuestionarán” la idea de contar con una sola autoridad espiritual.

Pichardo dijo que espera que la unión aleje a algunos elementos “rebeldes” de la fe que con frecuencia son criticados por estafar a los fieles y no seguir las prácticas tradicionales.

“Tiene que haber reglas”, dijo Pichardo. “Ya no será como antes cuando cada cual hacía lo que le venía en ganas”.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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