- Associated Press - Sunday, October 26, 2014

Como alcalde de Homestead, Steve Bateman pasó años escondiendo lo que separaba a su cargo público de sus ganancias privadas. Durante su reciente juicio -en el que fue hallado culpable por un jurado de las acusaciones de corrupción- algunos de los negocios ilícitos de Bateman salieron a la luz.

Sin embargo, es sólo ahora, gracias a cientos de páginas de archivos investigativos recién dados a conocer, que la historia entera de las actividades secretas de Bateman pueden contarse.

Bateman, junto a su esposa, Donna, recibió más de $200,000 en pagos de compañías que tenían negocios con la ciudad.

El mes pasado, un jurado de Miami-Dade encontró a Bateman culpable de dos cargos de compensación ilegal, además de otros dos cargos de delitos menores. El caso se enfocó principalmente en el empleo de $125 por hora del alcalde como consultor de una compañía de cuidado de salud que buscaba construir una clínica en el downtown de la ciudad. Bateman será sentenciado en las próximas semanas, y podría pasar años tras las rejas.

Sin embargo, antes de acusar a Bateman, los fiscales realizaron una exhaustiva pesquisa, investigando los diversos negocios hechos por el alcalde, así como los de su esposa. Los investigadores recopilaron cientos de páginas llenas de declaraciones juradas y de documentos bancarios.

El trabajo de Bateman con Community Health of South Florida Inc. (CHI), que le reportó más de $70,000, fue el único que condujo a las acusaciones en su contra, aunque dicho empleo fue solamente una parte del método en que Bateman, o su esposa, negociaban con empresas que necesitaban aprobaciones o favores de la ciudad, sin que el alcalde revelara nada.

? Tres empleados de la ciudad testificaron que Bateman los presionó para que le dieran a Dade Medical College lo que le hacía falta, y que lo hicieran cuanto antes. La universidad quería comprar dos cuadras de propiedades de la ciudad a precios muy bajos, y el constante cabildeo de Bateman tuvo lugar al mismo tiempo que Dade Medical College le entregó a la esposa de Bateman pagos que sumaron unos $100,000. Bateman no reveló el trabajo que realizó su esposa para la universidad, como lo exigen las leyes estatales de ética.

Aunque los pagos se hicieron a nombre de Donna Bateman, con frecuencia los cheques se le entregaron personalmente al alcalde.

? Una y otra vez Bateman votó “sí” en temas de zonificación que beneficiaron al prominente urbanizador Wayne Rosen, y luego le pidió ayuda económica según muestran documentos judiciales. Rosen le dijo a los investigadores que Bateman “expresó que estaba en la ruina y necesitaba dinero”. Aproximadamente año y medio después, Donna Bateman ganó $35,468 en una comisión de bienes raíces de una venta en la que representó a Rosen. De igual modo, el urbanista le vendió a los Bateman un Mercedes a un precio notablemente bajo, de acuerdo con investigadores que analizaron la transacción.

? Bateman hizo un sinfín de viajes para respaldar a compañías que le pagaban secretamente a él y a su esposa, al tiempo que fingía que sólo realizaba su trabajo como alcalde. Bateman trabajó en el Ayuntamiento a nombre de de la compañía de cuidados de salud CHI; Bateman recorrió con el dueño de Dade Medical College el downtown de Homestead para revisar propiedades que la escuela quería comprar; Bateman voló a Tallahassee en un avión fletado por Dade Medical College para cabildear ante el gobernador Rick Scott. El vuelo todavía está pendiente de acusaciones por violaciones de ética contra el ex alcalde.

En una entrevista, Bateman disputó gran parte de las acusaciones que aparecen en los documentos, entre ellas los $200,000 que se le pagaron a él y a su esposa. Igualmente negó haber programado una reunión especial de la Agencia de Renovación Comunitaria de Homestead para negociar con Dade Medical College la compra de los terrenos, si bien documentos municipales indican que sí lo hizo.

El momento de la reunión -apenas una semana después que Dade Medical College hizo su última oferta de compra- redujo los esfuerzos de la ciudad para negociar un precio más alto, según una declaración jurada del administrador de la ciudad George Gretsas.

Sin embargo, Bateman ha insistido en afirmar que “no hubo ninguna reunión especial”.

Con la ayuda de Bateman, la empresa de bienes raíces afiliada de Dade Medical College obtuvo permiso para comprar las propiedades a más de un 60% de descuento del valor tasado. La escuela se demoró tanto tiempo en presentar los planes aprobados que el polémico negocio expiró en enero, y la ciudad mantuvo el control de los terrenos.

A pesar del veredicto en el que se encontró culpable, Bateman dijo que todavía es querido por los votantes de Homestead. Según ha expresado, los votantes le han dicho que ha hecho un “magnífico trabajo” y que “oraban” por él. Bateman rechazó la sugerencia de que le debe una disculpa a la ciudad.

“No he hecho nada malo, salvo trabajar muy duro”, dijo Bateman. “Me he roto la espalda trabajando para que la ciudad sea un mejor lugar”.

El concejal de Homestead Jon Burgess ve las cosas de un modo diferente. Burgess dijo que el alcance del comportamiento del ex alcalde “mancha” lo que hizo cuando ocupaba su cargo.

“Tenemos que analizar minuciosamente todo lo que hizo cuando era mientras fue alcalde de la ciudad”, dijo Burgess. “Hay muchas cosas que tienen que salir a la luz”.

En el 2009, Bateman fue electo como alcalde con un salario de $6,000 al año, reelegido en el 2011, y luego separado de su cargo tras su arresto el año pasado.

Muchos de los empleados allegados a Bateman fueron también interrogados por los investigadores y sus declaraciones han resultado reveladoras.

Roxanne Jeghers, jefa de Donna Bateman en la firma Royal Palm Real Estate Services, en un principio le dijo a los investigadores de ética del condado que Donna Bateman era el agente encargada de la venta de 21 propiedades de la ciudad propuestas a la afiliada de Dade Medical College. Fue Donna Bateman quien preparó los contratos de venta por los que los funcionarios de la ciudad votarían, dijo Jeghers.

Y Donna Bateman cobraría una jugosa comisión por su trabajo, agregó Jeghers.

Jeghers dijo que fue ella quien apareció como agente en los documentos a petición de Donna Bateman. La esposa del alcalde dijo que “no se sentía cómoda” con que su nombre apareciera en los papeles, declaró Jeghers, “debido a todo el asunto de la ciudad”.

Esta declaración fue hecha a los investigadores el 17 de julio del 2011. El 7 de marzo del 2013, cuando Jeghers fue interrogada nuevamente -en esta ocasión con fiscales presentes- cambió su historia.

Jeghers negó que la esposa del alcalde fuera la agente de bienes raíces en el negocio de las ventas de propiedades de la ciudad. Además, insistió que Bateman nunca tuvo derecho a ninguna comisión.

Jonathan Janeiro, presidente de Dade Medical College, no devolvió las llamadas que se le hicieron sobre el caso del matrimonio Bateman. Por su parte, Ernesto Pérez, dueño de la escuela, no respondió su celular, en tanto el abogado defensor de Pérez, Michael Band, tampoco respondió las preguntas que se le enviaron por correo electrónico.

Pérez enfrenta acusaciones por haber mentido sobre su pasado delictivo en planillas oficiales del gobierno. Está acusado de no revelar dos arrestos que tuvo con anterioridad, entre ellos uno por agresión sexual contra una menor de 15 años, lo que constituye un delito de segundo grado. En ese caso ocurrido en Wisconsin, Pérez fue sentenciado a seis meses de cárcel, tras haberse declarado nolo contendere por el cargo de agresión y de haber mostrado los genitales a un menor de edad.

Por su parte, Wayne Rosen le dijo a los investigadores que contrató a Donna Bateman, pero cuando un reportero le preguntó sobre el tema, Rosen negó haberla contratado. Según documentos, Bateman aparece como agente de bienes raíces de Rosen en una transacción que le reportó $35,468 el 2 de julio del 2013, aunque fue el vendedor, y no Rosen, quien accedió a pagar la comisión

Burgess dijo que Donna Bateman había trabajado casi 20 años en el sector bancario. Fue sólo cuando su esposo se convirtió en alcalde, que comenzó a participar de forma más activa en el campo de bienes raíces.

“Dejó una carrera de 18 años en la industria bancaria para convertirse en agente de bienes raíces, en momentos en que el mercado vive sus peores momentos”, dijo Burgess. “¿A quién se le ocurriría hacer algo así?”.

Donna Bateman no devolvió una llamada que se le hizo para conocer qué tenía que decir.

Entretanto, Bateman dijo que no creía que había nada de malo al no revelar el trabajo de consultoría de Donna Bateman en bienes raíces.

“¿Por qué la ciudad de Homestead tiene que saber dónde trabaja mi esposa?”, preguntó Bateman. “Eso no tiene el menor sentido”.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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