- Associated Press - Monday, April 6, 2015

Una misteriosa carta ha despertado las recurrentes acusaciones y sospechas de fraude electoral con boletas ausentes en Sweetwater, en un caso que ahora estaría bajo investigación de las autoridades.

En una misiva dirigida a la fiscal Katherine Fernández-Rundle, una mujer acusa a la comisionada Isolina Maroño de extorsionar a una residente municipal para que les permitiera manipular su voto en su boleta ausente. Una copia de la carta fue enviada a los funcionarios electos de Sweetwater, a varias autoridades locales y estatales, al Miami Herald y a CBS4. El 23 de marzo el comisionado municipal Manuel Duasso reportó la carta a la policía.

Ahora investigadores de la Policía Estatal (FDLE) estarían indagando sobre el caso, y han visitado viviendas para personas de la tercera edad en Sweetwater y entrevistando a residentes y administradores sobre presuntas actividades irregulares relacionadas con el voto por correo, dijeron varias fuentes a el Nuevo Herald.

Maroño negó las alegaciones, y una vocera de la Fiscalía Estatal dijo mediante un correo electrónico que no podía negar ni afirmar la existencia de una investigación al respecto. Pero a poco más de dos semanas de que las boletas ausentes lleguen a los buzones de los votantes de Sweetwater, el caso saca nuevamente a relucir la importancia que éstas juegan en el proceso electoral en la municipalidad.

En Sweetwater, las elecciones tradicionalmente se deciden mediante el voto por correo. En la contienda del 2013, un 17 por ciento de los residentes registrados para votar emitieron su voto, y de esos, el 70 por ciento lo hizo mediante boletas ausentes. Una vocera del Departamento de Elecciones dijo que los formularios para votar por correo para la contienda del 12 de mayo, se distribuirán la semana del 20 de abril.

La misiva está firmada por Elena Puig, con dirección 10750 SW 4 St., donde se encuentra ubicado el edificio de viviendas subsidiadas para ancianos Sweetwater Towers.

En la carta, Puig alega que Maroño advirtieron a su madre, a una residente del edificio y a otras personas mayores que una mujer llamada Miriam Mallea les ayudaría a rellenar sus boletas ausentes y se encargaría de enviarlas por correo.

El Nuevo Herald no pudo verificar la identidad de la autora de la carta. Empleados de Sweetwater Towers, un edifico administrado por la organización Volunteers of America, dijeron que allí no vive ningún residente con el nombre Elena Puig.

Puig escribió que Maroño dijo a los residentes que debían votar por los candidatos de su preferencia –– Orlando Lopéz para alcalde, y Saul Díaz y José Guerra para comisionados –– o podrían perder sus beneficios como ayuda para pagar sus viviendas o comida. El Nuevo Herald no pudo contactar a Mallea, una empleada municipal.

“Estoy pidiendo su asistencia [de la fiscalía], porque creo que la comisionada Maroño ha extorsionado y presionado a mi madre a votar por candidatos… que beneficien su agenda política”, dice la carta escrita en ingles. “Esto no es nada nuevo. Antes de cada elección la comisionada Maroño visita Sweetwater Towers y probablemente todos los demás edificios [para personas] de escasos recursos buscando las boletas ausentes de las personas de la tercera edad para influenciar las elecciones”.

Empleados de Sweetwater Towers dijeron a una reportera que investigadores de la Policía Estatal habían ido al lugar para indagar sobre Puig, pero declinaron ofrecer mas información. Una solicitud de entrevista enviada a las oficinas centrales de Volunteers of America no fue respondida esta semana.

El jueves, Maroño negó la acusación y opinó que la carta fue inventada por alguien dentro de la campaña del alcalde José M. Díaz –– quien aspira en contra de López –– para intimidarla a que no visite a las personas de la tercera edad en la temporada electoral.

“Por más de veinte años he visitado a los viejitos para ayudarles con cualquier cosa. La administradora nunca me lo ha prohibido”, comentó Maroño. “Si [los votantes] piden mi opinión, yo les digo cuales candidatos son los mejores, pero ellos están claros por cuáles candidatos van a votar.”

En Sweetwater, como en otras municipalidades de Miami-Dade, es común que los políticos y sus ayudantes visiten residencias y comedores para personas de la tercera edad antes de las elecciones para tratar de conquistar sus votos.

Maroño aseguró que no ha visitado el edificio Sweetwater Towers desde hace tres meses y agregó que desde que fue elegida como comisionada ha reducido la frecuencia de sus visitas a la residencia de personas mayores.

Díaz, quien fue nombrado a la alcaldía tras el arresto del antiguo alcalde Manuel “Manny” Maroño (hijo de Isolina Maroño) por corrupción pública en el 2013, negó el viernes que su campaña haya enviado la carta.

“Mi estilo de hacer campaña no es manifestado por ese tipo de prácticas bajas de estar atacando ni denunciando de manera anónima a las personas que están en la oposición”, declaró el alcalde. “El punto de vista político [de Isolina Maroño] y el mio no son los mismos pero yo no tengo nada personal en contra de ella”.

Esta no sería la primera vez que las autoridades investigan a Isolina Maroño en relación con las boletas ausentes.

En el 2007, agentes de la antigua unidad anticorrupción de la policía del Condado Miami Dade interrogaron a Isolina Maroño y al comisionado Manuel Duasso, quienes cargaban varias boletas ausentes en su vehículo.

Esa investigación determinó que la recolección de boletas ausentes por parte de funcionarios de Sweetwater era una práctica común durante las elecciones. El propio ex alcalde Maroño y el ex jefe de la Policía Roberto Fulgueira ––quienes habían llegado al interrogatorio acompañados de varios agentes–– admitieron a los detectives haber participado o tener conocimiento sobre las actividades, de acuerdo con los reportes de la pesquisa. Durante la pesquisa Fulgueira dijo a una investigadora que en Sweetwater se habrían recogido boletas ausentes incluso durante la campaña de la fiscal Fernández-Rundle.

Sin embargo, nadie recibió una penalidad en el caso –que llegó hasta la fiscalía estatal– ya que en ese entonces no existía castigo en la ordenanza condal que prohíbe la recolección de boletas ausentes. La fiscal asistente Johnette Hardiman cerró el caso en mayo del 2007.

Ahora la posesión de más de dos boletas ausentes es un delito menor que conlleva hasta 60 días de cárcel y una multa de $1,000.

Isolina Maroño aseguró que conoce las reglas.

“Yo se lo que está prohibido y no soy boba”, dijo.

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