- Associated Press - Thursday, August 13, 2015

El poeta miamense de origen cubano Richard Blanco hizo historia en el 2013 frente al Capitolio en Washignton, D.C. Al recitar su poema original “ One Today ” durante la toma de posesión del presidente Barack Obama, Blanco se convirtió en el primer escritor hispano y abiertamente gay en declamar en una asunción presidencial.

Blanco anunció el miércoles que fue elegido por el Departamento de Estado para recitar un poema inédito en otro evento histórico, esta vez frente al Malecón de La Habana: La reapertura este viernes de la embajada de Estados Unidos en la capital cubana.

El poeta nació en España, luego de que su familia abandonara Cuba en 1968, y creció en Westchester, junto a sus padres, su hermano y sus abuelos. En 1991, tras su graduación de ingeniería civil en la Universidad Internacional de la Florida, Blanco visitó por primera vez a sus primos y tíos en Cuba. Desde entonces se interesó en escribir poemas que se centran en la exploración de sus orígenes, su identidad gay y su experiencia como inmigrante, que explora en su libro más reciente, The Prince Of los Cocuyos: a Miami Childhood.

El profesor universitario, que ha viajado a La Habana unas seis veces en las últimas dos décadas, estuvo recientemente en junio para reclutar escritores y artistas para un nuevo proyecto: el blog bridgestocuba.com, creado con la antropóloga y escritora cubana Ruth Behar. En el sitio de internet comparten historias de cubanos de la isla y del exilio, con el fin de iniciar una conversación entre generaciones y levantar lo que Blanco llama “el embargo emocional”.

Blanco, de 47 años, habló brevemente con el Nuevo Herald el miércoles sobre su participación en el evento.

El Nuevo Herald: ¿Qué cambios te gustaría ver en Cuba y en Estados Unidos tras el deshielo y la apertura de embajadas?

Richard Blanco: Mi mayor esperanza es que la prosperidad que venga con estos cambios sea para la gente de Cuba. Que puedan tomar sus vidas en sus manos, más de lo que han podido hasta ahora. Esta nueva etapa de comunicación es algo clave que puede encaminar a los cubanos en ese sentido. Y creo que también es en parte responsabilidad de la generación mía. Somos clave en iniciar una conversación con las diferentes generaciones en Cuba, un intercambio cultural y de apoyo emocional para asegurar que esa prosperidad que venga sea para ellos.

ENH: Tu fuiste a Cuba por primera vez hace más de 20 años. ¿Cómo cambió ese viaje tu perspectiva de la isla?

RB: Imagínate, fue como un libro de cuentos que de repente se hace realidad. Me respondió tantas preguntas que yo tenía… historias que simplemente eran fantasmas de caras en fotos, en cartas, en telegramas. [Ayudó a] completarme ese sentido de qué era ser cubano, que yo no tenía antes. Me di cuenta de que más allá de la política, al fin y al cabo somos familia, los que estamos aquí y los que están allá.

ENH: Sobre tu proyecto con Ruth Behar, “ Puentes hacia/desde Cuba: Levantemos el embargo emocional ” ¿A qué te refieres con embargo emocional?

RB: Creo que llevamos demasiados años hablando de Cuba, gritando sobre Cuba, decimos cosas de Cuba, pero no nos hemos dejado sanar. El poema que escribí [para el evento] se trata de ese mismo tema. Cuando digo sanar no necesariamente quiero decir olvidar o perdonar. Pero tenemos que levantar el bloqueo emocional que no nos deja hablar honestamente entre familias, de persona a persona, o incluso entre naciones. Es un bloqueo que tiene más efecto que el embargo económico. Por eso [con el proyecto del blog] creamos un espacio para que la gente pueda desahogar esos cuentos, compartir las vidas reales, lo que hemos sufrido y las esperanzas que tenemos tanto aquí como en la isla. Nos hemos comunicado políticamente y ahora tenemos que comunicarnos emocionalmente.

ENH: ¿Qué crees que pensarían tus abuelos, o tu padre de esta nueva era entre EEUU y Cuba? ¿Qué mensaje le enviarías a la gente como ellos, de una generación anterior a la tuya, quienes se sienten traicionados, y piensan que en Cuba no ha habido un cambio político que amerite la renovación de relaciones?

RB: Lo que he visto, por ejemplo, con mi mamá. Cuando le pregunté qué creía de todo esto, me dijo: ‘bueno, vamos a ver’. Esa es una actitud muy diferente a hace 20 años. Muchos han empezado a entender que los cambios son inevitables. En estos momentos no se ha definido si alguien ganó o perdió, el restablecer relaciones diplomáticas es solo un inicio, para comenzar a hablar de otra manera. No quiere decir que no va a haber muchas cosas para discutir, y el cambio no quiere decir que olvidemos el pasado. Yo respeto las historias de mis abuelos, de mis padres y de la comunidad que me crió en Miami. Entiendo que los tiempos cambian, la historia cambia, y de alguna manera todas las generaciones buscamos una forma de sanar y de reconciliarnos.

ENH: ¿Estás a favor del levantamiento del embargo económico?

RB: Creo que sí, es algo que va a pasar cuando se den las condiciones. Estamos viendo cómo, poquito a poco, paso a paso, se está evolucionando. Ahora, tampoco estoy completamente de acuerdo con mucha gente que dice que el embargo no funcionó. De un modo, fue un fracaso; pero, cuando recuerdo la vida y los cuentos de mis padres, siento que el embargo creó una conexión que nos ayudó a sobrevivir en el exilio en Estados Unidos. Es una conexión emocional que sirvió para unirnos como comunidad y decir ‘todos pensamos esto’. Nos dio la esperanza de que mientras haya una presión, sentimos que estamos haciendo algo para que las cosas cambien y un día poder regresar a Cuba.

La reportera Nora Gámez Torres contribuyó con este artículo.

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