- Associated Press - Wednesday, February 4, 2015

La ex novia de David Rivera afirmó repetidas veces frente a un gran jurado federal que el ex representante era el cerebro tras una complicada artimaña de finanzas de campaña que la llevaron a ella y a otra persona a la cárcel.

Casi dos docenas de veces, de acuerdo con Ana Alliegro, ella testificó que Rivera suministró más de $81,000 usados en el crimen, que él planeó la ocultación de la artimaña y que él la ayudó dos veces a escapar a un lugar seguro en Nicaragua.

Pero ella está enojada porque Rivera todavía no ha sido encausado, a pesar del testimonio de una hora de duración dado por ella el 18 de diciembre y de una montaña de pruebas: testigos que confirman su historia, un montón de correos electrónicos, una nota escrita de puño y letra de Rivera e incluso huellas digitales. Además, un juez federal exigió el año pasado que se nombraba abiertamente a Rivera en el juzgado.

“¿Los políticos están por encima de la ley? Yo no lo puedo entender”, dijo Alliegro al Miami Herald en una entrevista. Rivera, quien ha sostenido ser inocente todo este tiempo, no pudo ser localizado para una entrevista.

Alliegro dijo que ella sospecha que el paso flemático del fiscal federal adjunto Thomas J. Mulvihill ha demorado el encausamiento del delito, el cual fue puesto al descubierto por primera vez por el Herald y el Nuevo Herald.

“Creo que Mulvihill es la razón por la cual él no ha sido encausado”, afirmó Alliegro.

Alliegro llamó la atención sobre un memorándum, que según ella fue escrito por Rivera, el cual alega que Mulvihill se acercó al entonces representante republicano en julio del 2011 cuando el fiscal dijo que se sentía “decepcionado y amargado” porque, años atrás, él no había sido designado fiscal federal del Distrito del Sur de la Florida.

Supuestamente, Rivera alegó que intermediarios de Mulvihill querían luego que Rivera abogara a favor suyo ante el viejo amigo del representante, el senador republicano Marco Rubio, si Mitt Romney llegaba a la presidencia el siguiente año.

Al preguntársele por correo electrónico sobre el tema y sobre el estatus del caso en contra de Rivera, Mulvihill no respondió. Pero una portavoz de la fiscalía federal sí lo hizo. “Aunque no tenemos comentario alguno con respecto a esta investigación, las alegaciones específicas sobre Mulvihill a las que hace referencia su correo electrónico son completamente falsas”, escribió Marlene Fernández-Karavetsos.

Alliegro admite que ella no está segura de si Rivera está diciendo la verdad, y lo describió como “un sociópata con planes muy bien definidos”.

Pero señaló que Rivera ya estaba bajo una investigación federal por parte de Mulvihill en el 2011 por supuestas irregularidades de impuestos en su uso de fondos de campaña y un contrato secreto de consultoría para una compañía de juego cuando era legislador estatal. La investigación de Mulvihill de los impuestos y el juego parece estar estancada.

La fiscalía estatal de Miami-Dade también lo investigó pero no presentó cargos, alegando la ley de prescripción y leyes poco claras. No obstante, un juez declaró culpable el año pasado a Rivera de violar cargos éticos estatales en una demanda por lo civil.

El por qué Rivera no ha sido encausado es tema de especulación entre los fiscales federales que han seguido el caso. Algunos opinan que la fiscalía federal quiere asegurarse de que tiene un caso sólido en su contra luego de haber perdido dos casos de corrupción separados de alto perfil en contra de los ex alcaldes de Hialeah y Miami Lakes. Otros opinan que Rivera podría estar brindando testimonio que implica a otros. Mulvihill tiene unos tres años más para encausarlo en esta conspiración.

De un modo o de otro, según Alliegro, Rivera ha disfrutado jugando con los fiscales.

“David tiene una relación con Mulvihill como la del Correcaminos con el Coyote”, dijo Alliegro. “David quiere volver loco a Mulvihill”.

Cuando las primeras investigaciones por lo criminal tanto federales como estatales en contra de Rivera empezaron a hacerse lentas, el representante se enfrentó a la reelección en el 2012. Y fue entonces que él decidió, de acuerdo con Alliegro, usar el dinero secreto para respaldar a un candidato primerizo y desconocido llamado Justin Lamar Sternad quien se había postulado en las primarias demócratas en contra de Joe García, un rival de Rivera.

Rivera y García se odian a muerte desde que se enfrentaron por un escaño congresual en el 2010, elecciones en las cuales el consultor del demócrata, Jeffrey García, se hizo sospechoso de financiar a un falso candidato con objeto de robar votos a Rivera, quien ganó esas elecciones. Alliegro afirma que Rivera podría estar pagándole con la misma moneda para vengarse de él.

En abril del 2012, Alliegro, su amiga Jenny Nillo y Rivera se reunieron en el restaurante Catch of the Day donde Rivera le mostró en su iPad los documentos de solicitu de campaña federal de Sternad.

“Mira, mi amor, mira, mi cielo, este tipo se está postulando para el cargo, y creo que tú deberías contactarlo”, dijo Rivera a Alliegro, según ella.

Así lo hizo Alliegro. Durante los meses que siguieron, de acuerdo con ella, Rivera le entregó manojos de billetes de a cien para pagar por la tarifa de calificación de Sternad, un auto alquilado, un teléfono celular, llamadas robot y al menos una docena de anuncios por correo.

Alliegro dijo que ella no sabía exactamente de dónde salía el dinero. Los anuncios por correo retrataban a Sternad como un verdadero demócrata amante de Obamacare, partidario de Trayvon-Martin y de la protección al medio ambiente en las primarias de agosto del 2012 por el Distrito Congresual 26.

Alliegro dijo que ella y una amigo suya, Yolanda Rivas, diseñó los anuncios de correo conjuntamente con Rivera. Sternad no tuvo mucha voz ni voto en el asunto, y fue en esencia un testaferro.

“Nosotros trabajamos juntos todo un fin de semana, y ella estuvo allí conmigo y con David, e hicimos los anuncios de correo juntos”, dijo Alliegro. “Todas las ideas fueron de él. Yo sólo estuve allí presente e hice que todo luciera bien”.

Los anuncios de correo fueron hechos en una firma llamada Expert Printing y enviados por una compañía llamada Rapid Mail. Los votantes que lo recibieron fueron todos identificados por una firma llamada Campaign Data. Empleados y propietarios de ambas compañías han dicho que están cooperando con la fiscalía, lo cual indica que han sido comprometidos por la fiscalía bajo citación judicial.

Durante las primarias en contra de García, los reportes de finanzas de campaña de Sternad no dieron indicación alguna sobre cómo él podía permitirse enviar esos anuncios por correos o el trabajo de alta calidad de los mismos.

Cuando el Herald empezó a hacer preguntas, Sternad, Alliegro y Rivera se pusieron nerviosos. Es un delito aceptar o contribuir fondos de campaña sin revelarlos, y es ilícito presentar intencionalmente reportes falsos de finanzas de campaña.

Para despistar, dijo Alliegro, ella empezó a pagar a los contratistas a través de Sunshine Courier.

“Pero ya era demasiado tarde. A la vez que estás implicado, estás implicado”, dijo.

En cierto momento, Rivera escribió a mano un comunicado de prensa para Sternad que Alliegro entregó al candidato. Ella dijo que la fiscalía tiene ese documento en su poder.

“Por supuesto, nosotros arreglamos nuestra historia muchas veces. Pero él cambió la historia una y otra vez. Nosotros arreglamos su historia”, dijo Alliegro. “Y ahí es que yo me cegué, y lo admito, no me di cuenta de que cada vez que arreglábamos la historia, era otro paso que me echaba a mí en la boca del león. Yo fui la chiva expiatoria”.

Alliegro admite que ella estaba enamorada de Rivera, y dijo que ellos habían tenido relaciones de las que se separaban y volvían desde el 2003. Además, ella ama la política. Su abuelo fue presidente de Cuba por un día antes de que Fidel Castro tomara oficialmente el poder en 1959.

Sternad perdió las primarias ante García, quien acabó ganándole a Rivera en la elección general del 2012.

Pero el caso no se quedó así. Alliegro fue arrestada bajo el pretexto de una violación anterior del tránsito. Agentes federales hicieron una redada en su apartamento y confiscaron documentos y su computadora. Equipos de televisión acechaban día y noche frente a la casa de sus padres.

“Yo pensé que todo pasaría. No entendía en qué situación estaba metida. Yo no estaba pensando racionalmente. Pensé que si yo me iba, la prensa se iba a olvidar de todo”, dijo.

Ella decidió irse a Granada, en Nicaragua, un país donde su padre había trabajado. Rivera apoyó enseguida la idea.

“El me apoyó enseguida. El fue y me sacó el pasaje”, dijo. “El hizo todos los arreglos para mi salida. El me ayudó a hacer las maletas en mi apartamento. El estaba encantado con la idea”.

Mientras ella estuvo en Nicaragua, dijo, Rivera la visitó por lo menos seis veces. A veces entraba por Costa Rica para despistar. Además, él pagó el alquiler de ella y la visitaba con tanta frecuenta que los nicaragüenses le decían “Don David, el esposo”.

Sternad se declaró culpable en marzo del 2013 del papel jugado en la artimaña. Él implicó a Alliegro.

Alliegro regresó brevemente a fines del 2013 y se reunió con la fiscalía. Sus abogados entregaron el pasaporte de ella a la fiscalía. Pero Alliegro pronto regresó a Nicaragua, dejando avergonzado a Mulvihill.

“David pagó por los pasajes”, dijo ella. “Está en sus tarjetas de crédito. Ellos lo tienen todo”.

Ella dijo que ellos fueron en auto de Miami a Orlando, volaron a Houston y alquilaron un auto para ir a San Antonio.

“Nos fuimos a visitar el Alamo”, dijo. “La cosa era que él tuviera coartadas”.

Luego ellos viajaron en ómnibus a la frontera de México. Fue allí, afirmó ella, que Rivera le entregó un nuevo pasaporte. En realidad era su viejo pasaporte. Ella dijo que él se lo había robado después de que ella cruzara por primera vez a Nicaragua y que lo había guardado para un momento como este.

Ella voló entonces de Nuevo Laredo, México, a San Salvador y de allí a Nicaragua.

En marzo del 2014, Alliegro fue arrestada en Nicaragua a pedido del gobierno de Estados Unidos. Ella estuvo detenida por tres días, extraditada informalmente a EEUU y mantenida en aislamiento en un centro de detención de Miami durante el fin de semana.

En su primera comparecencia judicial, Alliegro apareció esposada y al parecer en estado de shock. Ella se declaró inocente y se opuso inicialmente a los cargos.

Pero ella decidió finalmente decir la verdad, se declaró culpable de cargos de declaraciones falsas de finanzas de campaña, pidió disculpas por lo hecho y nombró a Rivera.

Alliegro recibió una sentencia de un año que fue dividida entre los seis meses que ya había pasado en la cárcel y seis meses de arresto domiciliario. La ex consultora republicana está tratando de rehacer su vida, y ya no se identifica con el Partido Republicano.

“Ahora soy independiente. Aunque no puedo votar”, dijo.

El juez de distrito federal Robert Scola, quien aceptó su declaración de culpabilidad y la sentenció en septiembre, obligó dos veces a Mulvihill a nombrar directamente a Rivera en el juzgado, lo cual es poco frecuente. Mientras tanto, Rivera se las arregló para postularse de nuevo al Congreso y perder en una primaria republicana.

“¿Por qué no acabamos de nombrar a su cómplice””, preguntó Scola en cierto momento. “Ya es muy tarde para eso”.

Scola sugirió luego que Rivera no estaba actuando como un hombre al dejar colgada a Alliegro.

Alliegro no culpa en realidad a Rivera por lo que ella hizo. Ella afirma que sabía que lo que hacia estaba mal hecho. Pero también Rivera lo sabía, dijo, y Mulvihill debería hacer algo al respecto.

“No pretendo entender lo que pasa por la mente de un fiscal que tiene un encausamiento en su poder”, dijo. “¿Por qué está usted demorando esto? “¿Por qué está usted demorando esto?”

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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