- Associated Press - Wednesday, January 21, 2015

Anthony Toledo fue a trabajar el 6 de noviembre como cualquier otro día. Lo siguiente que recuerda es despertarse en el hospital.

“Yo estaba podando arboles”, dijo, “y tuve un accidente”.

Toledo tocó un cable de alta tensión mientras trabajaba cerca de South Miami y sufrió un paro cardíaco. La cosa no parecía tener solución.

Cuando los bomberos llegaron al lugar, el podador de arboles no estaba respirando y no tenía pulso.

Básicamente, Anthony Toledo estaba muerto.

Pero el martes Toledo estaba vivito y coleando, hablando acerca de su experiencia y encontrándose por primera vez con quienes lo rescataron.

“Es realmente raro en nuestra carrera que tengamos este tipo de respuesta”, dijo el capitán del Cuerpo de Bomberos de Miami-Dade Scott Tracy, quien estuvo en la escena de los hechos el día del accidente. “Que realmente nos encontremos con alguien a quien hayamos salvado”.

Cuando los rescatistas encontraron a Toledo ese día en muy mal estado, ellos empezaron inmediatamente a golpearle el pecho para impulsar su corazón.

“Despues de 10 minutos de CPR y de desfibrilar su corazón tres veces, le volvió el pulso”, dijo Tracy. “Empezó a retornarle el color, y básicamente volvió a la vida”.

Tracy dijo que su equipo estaba en el área cuando recibieron la llamada, lo cual les permitió acudir pronto a donde estaba Toledo y salvarle la vida.

Luego que le volvió el pulso, Toledo fue llevado al Centro Médico Kendall Regional, donde lo atendió el doctor Mark Cockburn, cirujano de traumas.

Aunque su presión sanguínea y su pulso estaban estables, Toledo llegó al hospital con las funciones neurológicas bajas.

“El no movía nada, ni abría los ojos, ni veía nada”, dijo Cockburn.

Los cirujanos evaluaron la situación y comenzaron algo llamado protocolo de crioterapia con hielo, usando un catéter con solución salina para enfriar su cuerpo. Eso por lo general detiene la inflamación cerebral y permite que la sangre fluya de nuevo.

“Realmente fue el trabajo y la educación de equipo lo que salvó al señor Toledo”, dijo Cockburn.

Toledo es uno de los pocos afortunados. Menos del 10 por ciento de las personas consiguen ser revividas luego de este tipo de paro cardíaco. Dijo que él no vio luces ni tuvo ninguna experiencia cercana a la muerte, y no recuerda nada de ese día aparte de haber estado podando un árbol.

El estuvo en el hospital alrededor de una semana y se recuperó con rapidez.

Toledo, padre y abuelo de 46 años que vive en Kendall, está de vuelta en su trabajo. Dijo que su experiencia cercana a la muerte le enseñó que hay que tomar precauciones extremas cuando se está trabajando.

“Ya yo no doy muchas cosas por sentadas”, dijo.

Los bomberos y paramédicos dijeron que Toledo era un hombre afortunado. Tracy afirmó que era importante que las personas aprendieran a hacer CPR.

“Eso toma una hora, y puede que le salves la vida a alguien”.

Tracy dijo que encontrarse con Toledo le permitió a él y a su equipo ver los efectos de su labor.

“Es verdaderamente un honor”, dijo.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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