- Associated Press - Tuesday, January 6, 2015

En un complejo de edificios de viviendas públicas para personas de la tercera edad en La Pequeña Habana, cada año surgen problemas.

La basura se acumula, los aires acondicionados se dañan, algún elevador deja de funcionar, y varios residentes se quejan de que no hay suficiente seguridad ni control de quien entra y sale de los edificios.

Pero para muchos de ellos, hasta ahora sus quejas han caído en oídos sordos.

“Es un desastre”, dijo el lunes por la mañana María Campos, presidenta de la Asociación de Vecinos de Robert King High Towers.

La semana pasada la basura no fue recogida por cinco días, presuntamente debido a un conflicto con la compañía encargada de la recolección, y los desperdicios rebosaron de los contenedores. El bloguero Al Crespo de crespogram.com fue el primero en reportar el problema.

Cansados, un grupo de residentes anunció que daría una conferencia de prensa el miércoles para denunciar la situación. Pero dos días antes, el nuevo director de la Dirección de Viviendas Públicas de Miami-Dade (HUD) organizó una reunión con la junta de vecinos y prometió corregir los problemas.

Ahora, el grupo ha decido suspender el evento y darle 30 días de plazo a las autoridades para corregir algunos de los problemas.

“Decidimos darle el beneficio de la duda”, dijo Campos el lunes por la tarde, tras la reunión que duró unas tres horas.

Michael Liu, el director de HUD, reconoció que muchas de las quejas de los vecinos son validas.

“Los residentes nombraron varios problemas con los que estoy de acuerdo, y entendieron que nuestro departamento también tiene limitaciones”, dijo Liu a el Nuevo Herald. “Nosotros estamos trabajando para reconocer que necesitamos actuar y no dejar las cosas para otro día”.

Liu dijo que entre los asuntos a solucionar están los horarios para recoger la basura, el mantenimiento de las áreas comunes, el uso del estacionamiento por vehículos que no pertenecen a residentes de los edificios, y los horarios de uso de las áreas comunes.

Esta vez los residentes, que en cierta manera están acostumbrados a las reuniones con funcionarios –y con políticos que llegan antes de cada elección para conquistar el poderoso voto del hispano de la tercera edad– se mostraron esperanzados con el compromiso.

Aracelys Milian dijo que los problemas han persistido por mucho tiempo.

“Yo entiendo que si tu no limpiaste tu casa por un año no puedes esperar poder sacar todo el sucio acumulado en un día”, dijo Milian. “Vamos a esperar 30 días”.

Sin embargo, algunos arreglos podrían tomar más tiempo y algunos vecinos sienten que ya han esperado mucho.

En una de las dos torres Haley Sofge, uno de los elevadores debe ser reparado constantemente, de acuerdo con varios residentes, y el lunes un letrero indicaba que estaba fuera de servicio.

Ileana Arriola, una residente del edificio que creo la organización sin fines de lucro Save Our Seniors (S.O.S.), dijo que ya ha puesto varias quejas sobre el elevador dañando y sugirió que la solución seria instalar uno nuevo.

“Una señora se cayó en el elevador y esta en un centro de rehabilitación recuperándose”, aseguró Arriola.

Blanca Yero mostró una cortada en su dedo pulgar derecho y dijo que se hizo la herida tratando de abrir la portezuela de metal del depósito de basura. El gancho de la puerta se rompió hace unos 20 días, de acuerdo con varios residentes.

“La gente empezó a dejar la basura afuera porque no podía abrir la puerta y todo el desperdicio se junto aquí adentro”, dijo Yero mientras abría la puerta para mostrar el pequeño espacio.

El viernes, luego de que el bloguero Crespo documentara con su cámara la acumulación de desperdicios, trabajadores del Condado Miami Dade llegaron a limpiar el área, dijeron varios vecinos.

Los residentes también se quejaron de que las áreas de entretenimiento tienen un horario muy limitado.

Cuando Arriola y un grupo de vecinos trataron de usar el salón comunitario para celebrar una fiesta de fin de año, los administradores dijeron que no podían abrir el lugar después de las cinco.

“Tuvimos que hacer la fiesta en el pasillo”, dijo Arriola.

En otros edificios los residentes se quejaron de la regla de cerrar los salones comunes a las 5 p.m. limita su tiempo para jugar dominós en las áreas comunes, el entretenimiento de 5referencia de muchos.

Liu dijo que está considerando cambios para poder extender los horarios.

“Entendemos que la vida no termina a las cinco de la tarde”, dijo.

A pesar de la larga lista de quejas y problemas de algunos resientes, otros vecinos opinaron que las cosas están bien.

“Aquí hay problemas como en todos lados, pero rápido vienen a solucionarlos”, dijo José Antonio López, residente de Robert King High Towers.

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