- Associated Press - Friday, June 26, 2015

Desde hace un mes, cada mañana, alrededor de las 11 a.m., Margarita Rodríguez, una cubana de 88 años, llega al comedor del complejo de apartamentos Villa Aida, en el centro de Hialeah, para almorzar con sus nuevas amigas.

“La comida aquí es muy buena y la atención es divina”, dice Rodríguez, quien enviudó hace seis años y recién hace unos meses empezó a participar en un taller artístico promovido por el municipio. “La maestra de trabajos manuales de ese taller me aconsejó buscar esta ayuda, y la verdad es que aquí he encontrado mucho cariño”.

Rodríguez es una de los 1,500 ancianos registrados en el programa de alimentación pública de Hialeah tras la renovación de un fondo de $1 millón asignado por el gobierno estatal a partir del próximo miércoles 1 de julio.

Julio Ponce, director de la Autoridad de Vivienda de Hialeah (HHA, por sus siglas en inglés), dijo que ese fondo estatal permitirá proveer 1,120 almuerzos en 13 comedores públicos, así como la distribución de comida caliente a otros 380 ancianos en sus propias viviendas.

“Para muchas personas este programa es importantísimo porque es la única comida que reciben al día”, dijo Ponce a el Nuevo Herald. “Pero además es un programa que los estimula emocionalmente”.

Ponce destacó que por segundo año consecutivo, el Estado de la Florida destina el millonario presupuesto gracias a la mediación del equipo de parlamentarios que representan a Hialeah. Ellos son los legisladores José Oliva, Manny Díaz Jr., Bryan Avila y el senador René García.

Anualmente ese programa alimentario en Hialeah recibía una asignación estatal de $250,000, dijo Ponce. Pero resaltó que progresivamente el presupuesto fue incrementado gracias al cabildeo del grupo político de Hialeah, al que regularmente se suma el alcalde Carlos Hernández.

La directora de servicios sociales de HHA, Ileana Sanabria, dijo que diariamente los ancianos reciben raciones calientes de buena calidad. Desde hace dos años los alimentos son proveídos por la empresa Greater Miami Caterers Inc, con sede en Miami.

“La mayor parte de lo que ofrecemos es comida típica latina”, dijo Sanabria. “Pero cada seis meses evaluamos el menú con nuestra nutricionista. Por ejemplo, ahora planeamos cambiar lasaña por tamal de cazuela, porque los mismos comensales lo piden”.

El alcalde Hernández destacó que además del millonario fondo para el programa de alimentación, Hialeah recibirá una asignación adicional de $500,000 para la expansión de la escuela Hialeah Educational Academy, localizada en el 2590 de la calle 76 del oeste.

“Estoy muy orgulloso de que nuestra comunidad reciba estos fondos estatales”, dijo Hernández, “Por eso quiero agradecer a todos los que hicieron posible esta ayuda”.

Arnie Alonso, jefe de despacho de Hernández, indicó que el proyecto de ampliación apunta a construir más aulas en esa escuela para acoger a un total de 800 alumnos. Actualmente la población estudiantil alcanza los 615 estudiantes. Esa casa de estudios se especializa en formar a futuros policías y bomberos, entre otros oficios. Los maestros son oficiales y empleados municipales de Hialeah.

Alonso destacó que la millonaria asignación presupuestal a Hialeah se mantuvo a pesar de que asignaciones de fondos solicitadas por otras comunidades de la Florida sufrieron el veto del gobernador Rick Scott.

“El hecho de que no nos hayan cortado estos recursos refleja las buenas relaciones del gobernador con el alcalde [Hernández] y el grupo de legisladores de Hialeah”, dijo Alonso.

En septiembre del 2014, durante una visita a su oficina de campaña en la popular Calle 49, Scott elogió a sus seguidores en Hialeah con frases en español como “Hialeah es la número 1”, por el respaldo a su reelección como gobernador. Dos meses después, el candidato republicano ganó los comicios, al imponerse contra su más cercano rival, el demócrata Charlie Christ.

Pero el ajedrez político no suele despertar el interés de los ancianos durante el almuerzo en los comedores de Hialeah. Para las cubanas Gladis Sánchez, de 81 años, y Maria Rodríguez, de 76, lo más importante es que los comedores sigan funcionando.

“Esta es como nuestra segunda casa”, enfatiza Sánchez.

Para la octogenaria Daisy Hernández, quien reside hace tres décadas en Hialeah, lo fundamental es que estos comedores le abran las puertas a los más necesitados.

“Aquí todos comemos bien y compartimos buenos momentos”, asegura Hernández, quien enviudó hace casi ocho años. “Hasta tengo unos cuantos enamorados, pero no quiero que mi hija se entere porque es muy celosa”.

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