- Associated Press - Thursday, October 1, 2015

Al igual que ocurrió hace años en un centro correccional juvenil de Pahokee, donde los guardias usaban tabletas de chocolate Snickers como soborno para que los jóvenes detenidos golpearan a otros presos, en un centro detención juvenil del condado Broward, se ha usado té helado con propósitos similares.

Funcionarios del Departamento de Justicia Juvenil (DJJ) de la Florida no dijeron si piensan que eso fue lo que sucedió con Elord Revolte, el adolescente de 17 años que murió el mes pasado después de un atroz ataque por un grupo de presos en la penitenciaría juvenil de Miami-Dade.

Sin embargo, el miércoles por la tarde cinco empleados de la cárcel, entre ellos tres supervisores, fueron despedidos por infracciones entre las que están la falta de supervisión a los detenidos y falsificar reportes oficiales. El jueves, la agencia enviará un equipo especial para comenzar una pesquisa sobre las muchas alegaciones de abusos contra los presos.

Elord fue llevado a la cárcel de Miami el pasado 27 de agosto acusado de robo a mano armada. Cuatro días más tarde salió rumbo al hospital en una camilla tras ser agredido por unos 20 detenidos, dijeron las autoridades. No se sabe con certeza qué provocó la pelea en la que Elord quedó gravemente lesionado, pero luego de su muerte, abogados de delincuentes juveniles, así como la ex madre adoptiva de Elord, le dijeron al Miami Herald que se ha convertido en una práctica común por parte de los guardias usar comida como recompensa para que algunos detenidos castiguen a otros jóvenes.

En el caso de Elord, los muchachos en su galera “se quejaron de él con los guardias”, dijo Marie Osborne, asistente del defensor de oficio de Miami-Dade. “La respuesta de uno de los guardias fue: ‘Hay que hacer lo que sea necesario hacer’. Los muchachos comprendieron que tenían la luz verde para atacar”.

Tanto la policía de Miami-Dade como el DJJ están investigando la muerte de Elord. Heather M. DiGiacomo, portavoz del DJJ, no quiso dar ningún detalle sobre lo que encontró la investigación “preliminar” de la agencia.

Elord, que no fue llevado al hospital hasta un día después de la paliza que sufrió, es el segundo adolescente en morir en una penitenciaría estatal después de esperar largo tiempo para recibir atención médica. En febrero, Andre Sheffield, de 14 años, murió en una cárcel del DJJ en el Condado Brevard debido a meningitis bacterial, una inflamación de las membranas protectoras del cerebro. Andre se había quejado de dolores de cabeza y de estómago, se ensució, estuvo cojeando y se cayó horas antes de morir. Seis empleados del DJJ fueron disciplinados por su responsabilidad en la muerte del joven.

El Herald supo de la presunta conexión entre los panecillos de miel (honey buns) y las golpizas el día que murió Elord, cuando su ex madre adoptiva le describió en detalle la práctica a un reportero, que después le preguntó a los defensores de oficio de los condados Miami-Dade y Broward si estaban al tanto de lo que sucedía.

Al día siguiente un asistente del defensor de oficio le dijo a Osborne, su jefa, que detenidos en la cárcel de Miami -de los cuales la mayoría están representados por su oficina- revelaron que los guardias les ofrecen los panecillos para que le hagan daño a otros presos.

“Cuando le pregunté al abogado por qué los panecillos, me respondió que en la cárcel los muchachos no consiguen nada así. Allí, un honey bun es como un millón de dólares”, le dijo Osborne al Herald.

“A veces es Skittles”, dijo Osborne. “No siempre son los honey buns. En ocasiones son Snickers. Si de verdad quieren dañar a alguien y quieren asegurarse de que un preso haga el trabajo, el mayor regalo es cualquier tipo de comida rápida, como por ejemplo una hamburguesa con queso”.

Osborne no es el único abogado que ha escuchado que se da este tipo de regalos a cambio de una golpeadura.

“He escuchado eso en todos los programas que he visitado donde he hablado con los muchachos presos”, dijo Gordon H. Weekes Jr., asistente del defensor de oficio del Condado Broward, que dirigió durante 10 años el DJJ. “Parece que los empleados utilizan a los muchachos para llevar a cabo sus venganzas, en lugar de hacerlo ellos mismos. He escuchado eso muchas veces y en innumerables ocasiones se lo he reportado al DJJ”.

Clientes de la Oficina del Defensor de Oficio de Broward le han dicho a sus abogados que los guardias ordenan una pizza o comida china y le dejan el resto a los jóvenes “que est…n dispuestos a hacer lo que les piden”.

Parte del problema, dijo Weekes, es que a los adolescentes en instalaciones del DJJ raramente se les da la comida que necesitan para el consumo de calorías que piden los cuerpos. “Se trata de adolescentes, y lo único que quieren es comer y comer, ya que están en pleno crecimiento”, dijo Weekes.

Las quejas sobre recompensas de comida se remontan a casi 20 años en las penitenciarías del DJJ. Durante una audiencia sobre las condiciones de vida en el desaparecido Centro de Detención Juvenil Pahokee en noviembre de 1997, un detenido testificó sobre el uso de tabletas Snickers como sobornos a cambio de golpizas.

Los detenidos testificaron que los guardias abusaban de ellos, los confinaban durante horas en celdas pequeñas, los obligaban a comer alimentos con insectos, y hasta se les aconsejaba cómo suicidarse y se les alentaba que pelearan con otros muchachos, para ellos divertirse, según se lee en una transcripción de la audiencia.

El uso de recompensas para muchachos que atacan a otros todavía hoy perdura en la mente de Osborne. “Nunca he olvidado ese momento”, dijo. Cuando le preguntó a un muchacho por qué atacaban con tanta saña y furia a otros jóvenes, la respuesta que le dio la dejó perturbada.

“Usted no sabe”, le respondió el preso. “Aquí adentro uno hace cualquier cosa por un Snickers”.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

Visit El Nuevo Herald (Miami) at www.elnuevoherald.com

Distributed by Tribune Content Agency, LLC.

LOAD COMMENTS ()

 

Click to Read More

Click to Hide