- Associated Press - Thursday, October 1, 2015

Los únicos restos visibles de esa época tensa de la Crisis de los Misiles son tres plataformas de lanzamiento de misiles Nike que una vez estuvieron instalados ahí, listos para frustrar un ataque desde Cuba.

Hoy, medio siglo después, esas plataformas de antaño se encuentran en una esquina del centro de detención Krome en el oeste de Miami-Dade –entre la biblioteca de derecho y un dormitorio donde residen algunos de los 600 detenidos extranjeros en las instalaciones.

Muchas nuevas estructuras se han construido alrededor de las antiguas plataformas de lanzamiento, al transformarse Krome, de una base de defensa aérea durante la Guerra Fría a un centro de detención de inmigrantes al oeste de la Avenida Krome cerca de Tamiami Trail. Al crecer la inmigración creció Krome –sobre todo después del 2007, cuando surgió un centro de detención totalmente renovado.

Un recorrido por el centro la semana pasada reveló incluso estructuras más nuevas, incluyendo una unidad de transición donde los detenidos con problemas de conducta son monitoreados y tratados antes de que puedan unirse o reincorporarse a la población general de detenidos. Es la primera vez que un medio de comunicación ha estado dentro de la unidad de transición, también la primera instalación de este tipo en un centro de detención de inmigrantes en la nación. La unidad recibe regularmente detenidos de otras partes del país.

Un reportero y un fotógrafo de el Nuevo Herald recorrieron las instalaciones la semana pasada a raíz de informes de prensa recientes que alegan problemas como huelgas de hambre realizadas por detenidos paquistaníes e indios Sikh. Las caras de los detenidos no pudieron ser fotografiadas debido a razones de privacidad.

“En artículos recientes de los medios, había información obsoleta, de más de una década”, dijo Marc Moore, director de la oficina de campo de la unidad de cumplimiento de la ley y deportación (ERO), una unidad de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE). “Hemos dado grandes pasos para mejorar nuestras operaciones y los servicios que ofrecemos a los detenidos, reconociendo nuestra clara responsabilidad para la seguridad y el cuidado de las personas bajo nuestra custodia”.

Ni hotel ni prisión

Krome no es ni una cárcel, como alegan los activistas que defienden los derechos de los inmigrantes, ni un motel de lujo –como dicen algunos grupos antinmigrantes, insinuando que el gobierno federal trata mejor a los extranjeros detenidos que a los ciudadanos estadounidenses.

Se parece más a una barraca militar donde los detenidos viven en dormitorios compartidos, no en celdas. En estas ven televisión, hablan entre sí, hacen llamadas telefónicas a sus seres queridos, amigos o abogados y, tres veces al día, comen en una cafetería cuyo menú cambia a diario. El día de la visita, el almuerzo consistió de hamburguesas, arroz, maíz con mantequilla y cebollas salteadas.

Hemos dado grandes pasos para mejorar nuestras operaciones y los servicios que ofrecemos a los detenidos

Marc Moore, director de la oficina de cumplimiento de la ley y deportación de una unidad de ICE

Los detenidos también pueden comprar aperitivos y refrescos en una comisaría, donde el costo se deduce de una cuenta electrónica asignada a cada persona. Esta puede ser rellenada por familiares o amigos en el exterior.

Krome ha tenido una larga historia de abusos y tratos rudos contra detenidos, pero desde que la instalación fue modernizada a mediados de la última década, las denuncias de golpizas o violaciones –que solían ser casi de rutina en los años 1980 y 1990– desaparecieron en gran parte. Algunas quejas surgen de vez en cuando, pero funcionarios de Krome dicen que son investigadas rápidamente. Había buzones para quejas y hojas de reclamaciones en toda la instalación, al igual que listas con los números de teléfono de varios consulados. Otro cambio clave que tuvo lugar fue que Krome se convirtió en un centro de detención solo para hombres en el 2000, cuando las detenidas fueron trasladadas a otros sitios.

Construido al borde de los Everglades en 1965, a raíz de la Crisis de los Misiles ocurrida tres años antes, la base de Krome incluía plataformas de lanzamiento, donde ahora se encuentra el centro de detención, y una instalación cercana de radar y comunicaciones que daba seguimiento a aviones enemigos para determinar si los misiles debían ser disparados. Al terminar la Guerra Fría, Krome cerró como base militar.

Pero cuando Cuba desató el éxodo del Mariel en 1980, enviando decenas de miles de refugiados cubanos al sur de la Florida, Krome fue reabierto como instalación de procesamiento de los migrantes.

Krome comenzó como base de misiles antiaéreos en 1965 y se transformó en centro de detención durante la crisis del Mariel en 1980

Cuando empezaron a llegar miles de inmigrantes cubanos, los caminos y campos en Krome estaban cubiertos de barro. En 1982, el centro original de detención abrió. Para 1985, el gobierno federal había construido dormitorios, una cafetería y una clínica en el sitio, y el antiguo Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) utilizaba la instalación como sitio de procesamiento de inmigrantes y centro de detención.

Pero en lugar de solo detener o procesar a cubanos, Krome se convirtió en un centro de detención que incluía a inmigrantes de todo el mundo.

En 1998, el centro fue renovado por primera vez a un costo de $4.8 millones. Una de las renovaciones incluyó un dormitorio de seis unidades, cada una lo suficientemente grande como para dar cabida a 50 detenidos.

Hay unos 600

detenidos en Krome

Para el 2005, cuadrillas de trabajadores agregaban un nuevo complejo de oficinas y de tribunales de inmigración para reemplazar el viejo y sucio vestíbulo de entrada y las diminutas cortes del pasado.

Al terminarse la renovación, el modernizado Krome fue mostrado públicamente a la prensa en diciembre del 2007.

La pieza central de la renovación entonces era un nuevo y amplio vestíbulo-recepción, una nueva clínica médica, y salones de visita amplios pintados de color turquesa y gris, así como nuevas salas de audiencias en los tribunales.

El edificio que alberga el vestíbulo sigue funcionando y todavía parece nuevo, al igual que la clínica médica y las salas de visita. Pero la clínica parece haber sido ampliada y ahora también cuenta con nuevos equipos, así como una nueva unidad de transición para los detenidos con problemas psicológicos. Todo parece nuevo y limpio. El aire huele ligeramente a algún tipo de desinfectante.

Los detenidos observados en las diversas estructuras dentro de Krome portaban uniformes en tres colores: rojo para los criminales graves, naranja para los delincuentes de nivel medio y azul para las personas con antecedentes menores o para los que no tienen papeles o buscan asilo.

El proceso comienza cuando un autobús con detenidos llega a Krome. Estos son puestos en salas donde se hace un inventario de sus pertenencias personales.

Por ejemplo, todo efectivo que tenga el detenido se pone en una caja negra con llave y se le devuelve cuando sale –ya sea libre o deportado. Si tiene que comprar algo en la comisaría, el costo se le resta de la pulsera electrónica que se le entregó en admisión y que contiene un código de barras vinculado a su cuenta personal. La cuenta puede ser llenada por amigos o familiares en el exterior.

El siguiente paso es que un funcionario de inmigración revise los antecedentes del detenido. Después los recién llegados ven un video de orientación y, finalmente, son admitidos a Krome. Es en ese momento que sus nombres aparecen en el localizador disponible en el sitio web de ICE.

Cuidados de salud

La salud de los detenidos se examina en un sitio junto a la clínica de Krome dirigida por el Cuerpo de Salud de Inmigración, una división del Servicio de Salud Pública de Estados Unidos. El objetivo es comprobar si el detenido está enfermo, especialmente si su enfermedad es contagiosa. Hasta ahora, los médicos en Krome no han detectado ninguna enfermedad exótica, pero se han topado con varios detenidos que llegan enfermos con varicela o tuberculosis. Estos quedan en salas de aislamiento.

Cualquier detenido que se sienta enfermo puede dejar una nota diciendo que necesita atención médica en cajas repartidas por toda la instalación. Por lo general, el enfermo es visto por un médico o enfermera al día siguiente, o para casos más urgentes los pacientes puedan buscar atención médica el mismo día hablando con el personal en cada dormitorio. Si el detenido tiene una emergencia dentro de las instalaciones, un equipo de respuesta rápida compuesto por enfermeros, asistentes o médicos corre de inmediato al paciente que luego es llevado a una sala de urgencia donde es estabilizado. Si requiere tratamiento más especializado, el detenido es trasladado a un hospital, según dijeron funcionarios.

Mientras que algunos detenidos en el pasado se han quejado sobre tratamiento médico inadecuado, la instalaciones médicas de Krome hoy en día tienen dos médicos, 23 enfermeras, un psiquiatra, tres psicólogos, un dentista y un asistente dental. El procedimiento dental más común son las extracciones. Las autoridades dicen que muchos de los detenidos nunca han visto a un dentista previamente. Uno de los equipos dentales de la clínica más nuevo es una máquina de radiografía panorámica que gira alrededor de la cabeza del paciente para capturar una imagen completa de su dentadura.

Cerca de la clínica médica se ubica la unidad de transición Krome que fue construida hace dos años, y que nunca antes había sido visitada por los medios de prensa.

La instalación es un centro de tratamiento de salud mental con 30 camas, donde los detenidos considerados con problemas de conducta son monitoreados y tratados antes de que puedan unirse o reincorporarse a la población general. Como parte del tratamiento, los detenidos reciben sesiones de terapia de grupo.

En una de las salas en la unidad de transición, un pequeño grupo de detenidos observaba al papa Francisco hablando la semana pasada ante una sesión conjunta del Congreso donde instó a los legisladores a ayudar a los inmigrantes.

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