- Associated Press - Thursday, September 17, 2015

La noche del domingo 13 de julio del 2014, Julian Ovalle asesinó brutalmente a su pareja, Rossana Sabater, en su casa del este de Hialeah, a menos de media milla de la estación central de la policía de esa ciudad.

Primero le amarró las manos y luego la acuchilló 54 veces. Le cortó el rostro, el cuello, la espalda, los brazos, las piernas y el abdomen. Enseguida la roció con alcohol y le prendió fuego.

Poco después, Ovalle, de 40 años, se suicidó con el mismo cuchillo de cocina. Se acuchilló tantas veces que dejó sus intestinos expuestos.

“El hombre mató a la mujer […] de una manera descarnada”, comentó un vecino que pidió no ser identificado. “Esa era la casa de los abuelos, cubanos que llegaron hace décadas, y que hace poco perdieron la propiedad. En el vecindario, los nietos eran conocidos como gente muy problemática”.

El asesinato de Sabater, de 31 años, refleja el nivel de crueldad de varios de los 899 casos de violencia doméstica registrados el año pasado en Hialeah, que incluyen desde asesinato y asalto con agravantes hasta acoso. El número representa un aumento de casi el 11 por ciento respecto a los 810 casos del 2013, según las cifras oficiales.

Lourdes Mendoza, coordinadora de la Oficina de Asesoría de Víctimas de Violencia Doméstica de la policía de Hialeah, dijo que el creciente fenómeno en esa comunidad comprende crímenes pasionales caracterizados por la irracionalidad.

Muchas víctimas, por miedo de su situación financiera, no reportan estas agresiones

Lourdes Mendoza, Departamento de Policía de Hialeah

Mendoza indicó que, tras analizar varios casos locales, surgen tendencias que caracterizan la violencia contra las parejas: desde la dependencia financiera hasta problemas por el estatus migratorio.

“Muchas víctimas, por miedo de su situación financiera, no reportan estas agresiones”, sostuvo Mendoza, con ocho años de experiencia en la ayuda a víctimas en Hialeah. “Otra realidad es la de quienes amenazan a sus parejas con llamar a [agentes] de inmigración. Les dicen: ‘Si me reportas [por un caso de violencia doméstica], tú eres la que va a ser deportada”.

La violencia de los casos, según Mendoza, ha llegado a que los agresores ataquen a sus víctimas frente a sus hijos.

Niños testigos

Anualmente, más de tres millones de niños estadounidenses son testigos de violencia doméstica en el hogar, según Improvedu, una organización sin fines de lucro que busca prevenir este problema.

Hace un mes, Roberto Calixto Gómez, de 50 años, mató a balazos a Marcia Vázquez, de 49, en el este de Hialeah. Ambos se habían separado hacía un par de semanas tras una relación de casi una década.

Anualmente, más de tres millones de niños estadounidenses son testigos de violencia doméstica en el hogar.

La noche del sábado 15 de agosto, Gómez llegó al apartamento del cual Vázquez planeaba mudarse. Entró al dormitorio, desenfundó su pistola semiautomática y la baleó a quemarropa, de acuerdo con el reporte policial.

Al escuchar los disparos, la hija menor de Vázquez entró al dormitorio, vio a su madre tendida en el piso y llamó al servicio de emergencias 911. De acuerdo con Mendoza, la pequeña le pidió a Gómez, su padrastro, que le dejara darle un beso a su madre. Poco después Gómez se suicidó con la misma pistola.

Cuatro minutos después, la hija mayor de Vázquez, Yamisley Hernández, llegó al apartamento. Ella iba a ayudar a su madre y a su hermanita a mudarse a otro lugar. Pero fue muy tarde.

“Él la mató delante de la niña. ¡Eso es una crueldad!”, dijo Mendoza. “La pequeña le dijo al padrastro: ‘Déjame despedirme de mami antes de que ella muera’. Y eso para un niño chiquito le crea una situación bien traumática […] eso nunca se le va a borrar de la memoria”.

Urgente campaña de prevención

En el 2010, Hialeah sufrió una sonada racha de crímenes pasionales marcados por la ira de atacantes que no aceptaban el distanciamiento de sus parejas y, tras asesinarlas, se suicidaban.

Uno de esos casos ocurrió en el popular restaurante Yoyito, en el 495 de la calle 49 del este. Gerardo Regalado, de 38 años y hermanastro de la estrella cubana del béisbol Orlando el “Duque” Hernández, no pudo soportar el rompimiento de su relación con Liazán Molina, de 24.

La noche del domingo 6 de junio del 2010, Regalado fue armado con una pistola calibre .45 hasta el restaurante donde había empezado a trabajar Molina y la mató a balazos, al igual que a otras tres empleadas del negocio. Otras tres resultaron heridas. Luego, Regalado abandonó el restaurante en el automóvil de Molina y minutos después, a tres cuadras de distancia, se suicidó de un disparo en la cabeza.

11 por ciento de aumento en los casos de violencia doméstica con respecto al 2013 en Hialeah.

4 crímenes pasionales registrados por la policía de Hialeah en 2014.

Hialeah, el segundo municipio más poblado de Miami-Dade –con más de 230,000 habitantes–, registró cuatro homicidios de un total de 825 casos de violencia doméstica en el 2010. Tras una campaña municipal de prevención lanzada en esa comunidad, los casos reportados disminuyeron a 759. Pero luego siguieron aumentando a 786 en el 2012; 810 en el 2013; y 899 en el 2014.

Por eso, la Ciudad de Hialeah ha decidido lanzar en octubre una campaña para educar a la comunidad sobre la violencia doméstica. Octubre es el mes de la concientización contra este mal.

Una de las formas de educar a nuestros hijos es hacerles entender que, si han visto en sus hogares que alguien le ha levantado la mano a una mujer, es inaceptable

Isis García Martínez, concejal de Hialeah

La presidenta del Concejo de Hialeah, Isis García Martínez, dijo que la campaña se enfocará, entre otros aspectos, en impulsar una cruzada en las escuelas intermedias y secundarias para educar a las nuevas generaciones.

“Una de las mejores formas de educar a nuestros hijos es hacerles entender que si han visto en sus hogares que alguien le ha levantado la mano a una mujer es algo inaceptable”, dijo Martínez. “Estoy convencida de que educando a nuestras nuevas generaciones podremos reducir el número de casos de violencia doméstica en nuestra comunidad”.

La concejal también dijo que la campaña apuntará a recaudar fondos privados para ayudar a víctimas de este fenómeno. Y es que parte de la campaña apunta a frenar el retorno de las víctimas a las viviendas de los agresores, tal como le ocurrió a Rachel Sánchez, una cubana de 25 años y madre de dos niñas.

Sonriendo otra vez

En abril del 2014, Sánchez llamó por primera vez a la policía para denunciar a Raúl Marrero, de 25 años, y padre de la menor de sus hijas por pegarle. Lo llevaron arrestado, pero tras el pago de fianza y recuperar la libertad, Marrero convenció a Sánchez para retomar la relación. El miedo de ella a no tener un techo para sus hijas la llevó a intentarlo por segunda vez, dijo.

Nueve meses después una nueva agresión física ocurrió en el townhouse que ocupaban en Hialeah. Inicialmente, Sánchez trató de callar, pero un par de días después se lo contó a su padre, quien vive en Orlando. Fue él quien de inmediato llamó a la policía de Hialeah, la cual arrestó a Marrero.

Un par de días después, cuando nuevamente Marrero salió libre bajo fianza, intentó ingresar en la casa. Sánchez se ocultó en un armario con sus hijas y llamó al 911. Marrero logró huir, pero tres días después lo arrestaron por violar una orden de restricción. Actualmente se encuentra preso.

VIDEO: Víctima de violencia doméstica lucha por rehacer su vida

Rachel Sánchez, una víctima de violencia doméstica en Hialeah que lucha por rehacer su vida

Tanto Mendoza como Emerly Guzmán, también trabajadora social de la Oficina de Víctimas de Crímenes Violentos de la policía de Hialeah, han asesorado a Sánchez para empezar una nueva etapa en su vida.

Ambas ayudaron a la joven madre a conseguir fondos para mudarse a un nuevo apartamento. También la recomendaron a Survivor’s Pathway, una organización sin fines de lucro, con sede en Coral Gables, donde recibió 17 terapias psicológicas junto con la mayor de sus hijas, quien presenció las agresiones de Marrero.

“Gracias a esa ayuda ahora soy una mejor persona”, dijo Sánchez. “Les estoy dando a mis hijas una vida de energía positiva […] llena de alegría, sonrisas, de cosas buenas, porque si crecen y la violencia llega a sus vidas, ellas la van a rechazar”.

Vea la tercera entrega de esta serie especial el próximo domingo 20.

Siga a Enrique Flor y a Brenda Medina en Twitter: y

VIDEO: Las trabajadoras sociales de la Unidad de Víctimas de Violencia Doméstica de la policía de Hialeah

Las trabajadoras sociales de la Unidad de Víctimas de Violencia Doméstica de la policía de Hialeah

Cómo afecta la violencia doméstica a los niños

? Tienden a desconfiar de las personas con quienes comparten su vida.

? Apoyan al adulto abusivo para protegerse.

? Corren riesgos al tratar de defender a la víctima del abuso.

? Sufren de baja concentración en la escuela.

? Se quieren ir de sus casas.

? Se culpan a sí mismos por el abuso.

? Consumen bebidas alcohólicas, drogas, comen en exceso o se infligen heridas.

Datos del Departamento de Social Work de la Universidad de New England

Cómo obtener ayuda

Reporte el abuso doméstico comunicándose al departamento de policía de su ciudad. Si es una emergencia, llame al 911.

Policía de Hialeah: (305) 687-2525.

Reporte incidentes de manera anónima, en la línea de Alto al Crimen, al (305) 471-TIPS (8477) o visite www.crimestoppersmiami.com.

Si es víctima de violencia doméstica y desea presentar cargos contra el agresor, llame a la Fiscalía Estatal: (305) 547-0150.

Línea Nacional de Ayuda para la Violencia Doméstica: 1-800-799-SAFE (7233), para una guía de recursos de apoyo.

Centro de Coordinación para Asistencia a las Víctimas del condado Miami-Dade: 2400 South Dixie Hwy., (305) 285-5900.

Para terapias y asistencia profesional: Family Counseling Services of Greater Miami, 7412 Sunset Dr., (305) 740-8998, o a la línea nacional de ayuda contra la violencia: 1-800-799-SAFE (7233).

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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