- Associated Press - Monday, December 1, 2014

Este artículo se publicó originalmente el 9 de enero del 2014.

Una de las figuras emblemáticas del exilio cubano y de la iglesia católica en los inicios de la revolución, monseñor Eduardo Boza Masvidal, está en el lento proceso de subir a los altares.

Hace más de un año, se anunció el proceso de beatificación y canonización de monseñor Boza, quien fuera expulsado de Cuba junto a más de un centenar de sacerdotes en 1961, y después residió en la ciudad de Los Teques (Venezuela).

Para impulsar el proceso, el Comité Pro Beatificación de monseñor Boza Masvidal que está en Miami convocó una Misa de Acción de Gracias que será realizada este viernes en la Ermita de la Caridad.

“La iglesia propone Santos que vivieron en el siglo X, XIII y XIV, y (Boza) es un santo del siglo XX y es más facil de imitar por los sacerdotes y obispos”, enfatizó Germán Miret, miembro de este Comité y en compañía de Lorenzo de Toro, director de la revista cristiana Ideal.

El proceso de beatificación de monseñor Boza apenas comienza y no se sabe cuánto durará, indicó Miret, quien destacó además que la causa es promovida desde Venezuela, donde murió y vivió el sacerdote los últimos 40 años.

El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, dijo que monseñor Boza fue un “obispo ejemplar” y un “verdadero apóstol de la iglesia tanto en Cuba como luego en Venezuela”.

“Para los obispos venezolanos, (monseñor) era un ejemplo por su piedad, su amor a Dios, su amor a la iglesia, su humildad y fortaleza de ánimo”, indicó vía telefónica el cardenal.

“A mí me complace muchísimo que se haya iniciado el proceso de beatificación de este gran obispo de la iglesia en Cuba y Venezuela”, dijo el arzobispo de Caracas, quien agregó que estos procesos son “muy largos”.

Por su parte, el Comité está colaborando en el siguiente proceso: acumulación de información documental escrita por monseñor o sobre él para enviarla al promotor del proceso, monseñor Raúl José Bacallao, vicario en Los Teques.

Para el comité, conseguir los documentos no es muy difícil.

Monseñor Boza escribió un artículo mensual para la revista Ideal, durante más de tres décadas, lo que les brinda suficiente material.

Adicionalmente, el sacerdote cubano Reynerio Lebroc, está encargado de escribir la biografía de Boza. Y mientras tanto, se están pidiendo testimonio a las personas que fueron impactadas por el posible futuro beato.

Cuando todos los documentos sean recolectados, serán enviados a otro promotor que destacará el proceso desde el Vaticano.

“El fue un ejemplo de cómo pudo balancear el amor a la iglesia y el amor a la patria. El conjugaba las dos cosas y una no contradecian la otra”, opinó Miret, quien conoció a Eduardo Boza en Cuba, cuando apenas era un adolescente.

“En los años 50, él venía de vez en cuando a confesar al colegio La Salle (donde Miret cursaba estudios), y me confesé con él varias veces porque era una persona muy calmada y con una voz muy tranquila y pausada. Me sentía bien cuando me confesaba con él”, dijo.

Después dejó de verlo por varios años, hasta que se lo consiguió en una de las reuniones de la Fraternidad de Clero y Religiosos.

Hace unos 15 años, además, fue monseñor Boza junto a monseñor Agustín A. Román, quienes bendijeron la renovación de votos matrimoniales de Miret con su esposa Leida.

Lorenzo de Toro no conoció a monseñor en Cuba, sino en los Estados Unidos en el año 1971.

Su primera conversación fue sobre el proyecto de Toro sobre una revista que tratara temas cristianos, cubanos y de actualidad.

Eduardo Boza nació el 22 de septiembre de 1915 en la ciudad de Camaguey, Cuba. Estudió el bachillerato en el colegio La Salle y cursó Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana.

A causa de sus denuncias de que la revolución era un engaño, fue desterrado el 17 de septiembre de 1961 junto a 131 sacerdotes cubanos a borde del barco Covagonda que lo llevó a España. De allí, fue enviado a Venezuela, donde fue nombrado vicario general en Los Teques.

Desde su destierro, fundó la Fraternidad de Clero y Religiosos, la Union de Cubanos en el exilio y las Comunidades de Reflexión Eclesiales Cubanas en la Diáspora (Creced).

Lorenzo de Toro resaltó la humildad de monseñor. Recuerda que vivía en un sencillo cuarto que una vez llegó a ver, y donde su cama no tenía colchón. “Tenía una colchonetica delgadita porque a él le regalaban colchones y él los regalaba.

Monseñor murió el domingo 16 de marzo 2003 con 87 años. En la ciudad de Los Teques, se declararon siete días de duelo y se pusieron fotografías de él en las calles. Durante su entierro, se escucharon las canciones “Guantamera” y “Cuando salí de Cuba”.

En su ultimo artículo en la revista Ideal, monseñor Boza promovía la paz justo en el momento que el entonces presidente de EEUU, George W. Bush iniciaba la Guerra de Irak.

Su escrito exaltaba el valor de los pacíficos, sobre los pacifistas, a quienes consideraba distintos “por buscar la paz a toda costa, aun a costa de la verdad y la justicia”.

La Misa de Acción de Gracias por la proclamación del proceso de beatificación de monseñor será este viernes 10 de enero, a las 8 p.m. en la iglesia Ermita de la Caridad.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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