- Associated Press - Wednesday, December 10, 2014

Un testigo de la Fiscalía Federal declaró el martes en el juicio por corrupción contra Juan Felipe Martínez que un hombre cercano al acusado le dijo en la primavera del 2011 que lo habían detenido por un pago ilícito al agente de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE).

“Me dijo que había sido detenido como parte de una investigación sobre el soborno de Juan el negro”, atestiguó Nelson Barker sobre lo que su amigo, José Miguel Aguirre Pinzón, le informó días después de que agentes federales lo detuvieran el 29 de marzo del 2011 tras dejar una bolsa con $110,000 en un auto donde se encontraba Martínez en el centro de diversiones Bayside Market Place en el downtown de Miami. Martínez, de origen peruano, es negro.

El testimonio de Barker vinculó un poco más estrechamente a Martínez en la acusación principal del proceso contra el agente de ICE. El encausamiento, que llevó al arresto de Martínez, contiene 12 cargos, pero solo uno se considera el principal: que Martínez y cómplices que no figuran en el juicio conspiraron para extorsionar a una empresa constructora colombiana a pagar $1.9 millones a cambio de no aparecer en una lista del gobierno federal que incluye narcotraficantes y terroristas.

La empresa, Gerenciar, aceptó hacer los pagos a través de un pariente de uno de los ejecutivos – Jorge Ramírez. Este declaró el lunes que había sido contactado por Aguirre, el hombre que dejó la bolsa con efectivo en el auto de Martínez en Bayside. Ramírez le dijo al jurado en Miami que Aguirre se hacía pasar por agente de ICE, pero nunca le dijo quien precisamente recibiría el dinero excepto que iría a manos de funcionarios estadounidenses con el poder de evitar que Gerenciar fuera puesta en la lista de narcotraficantes y terroristas.

La interrogante de si los $110,000 que Aguirre dejó en el auto de Martínez en Bayside eran parte de los $1.9 millones que Gerenciar pagó como extorsión no ha sido claramente explicado por ninguno de los testigos. Barker es el que más se ha acercado a esclarecer el enigma.

Barker, un amigo de la infancia de Ramírez, empezó a ayudar a Aguirre a transferir dinero desde Colombia a Estados Unidos luego que Gerenciar empezó a hacer los pagos. Barker se involucró en el caso a pedido de Ramírez, en el que confiaba en ese entonces.

Gradualmente Barker y Aguirre se hicieron amigos y este le comentó lo mismo que había dicho a muchas otras personas, que era un agente de ICE destacado en el embajada estadounidense en Bogotá, cosa que era falsa.

Lo que si era cierto es que Aguirre era informante de Martínez y otros agentes estadounidenses avocados a investigaciones enfocadas al tráfico de drogas y el lavado de dinero. Aguirre había participado previamente en el lavado de dinero y después se declaró culpable de sobornar a un funcionario. Fue condenado a 18 meses de prision y luego deportado a Colombia, donde nació. No era ciudadano estadounidense.

Interrogado por uno de los abogados de Martínez, Barker proporcionó más detalles de qué fue lo que Aguirre le dijo tras ser detenido por agentes de la Agencia de Lucha Contra las Drogas (DEA) el 29 de marzo tras dejar los $110,000 en el auto donde estaba Martínez.

“¿Miguel Aguirre le dijo que estaba bajo investigación por sobornar a Juan, el negro?” preguntó Martin Raskin, uno de los abogados de la defensa.

“Correcto”, respondió Barker.

“¿Y Miguel le dijo también que había dejado el dinero con Juan para que se guardara mientras buscaba un lugar donde esconderse porque narcotraficantes lo estaban persiguiendo?” preguntó Raskin.

“Correcto”, respondió Barker.

Barker explicó al jurado que la frase “Juan, el negro” fue usada por Aguirre, pero solamente luego del episodio de Bayside.

Cuando agentes de la DEA detuvieron e interrogaron a Martínez luego del episodio de Bayside el 29 de marzo del 2011, este dijo inicialmente que no sabía por qué Aguirre había dejado la bolsa con el dinero en su auto. Luego, cuando fue interrogado más a profundidad en la oficina de la DEA en Weston, Martínez dijo que Aguirre se lo había dado porque no quería tenerlo en la habitación del hotel donde se hospedaba.

En ningún momento ha aceptado Martínez que los $110,000 eran un soborno o parte de los $1.9 millones extorsionados a Gerenciar. Martínez se ha declarado inocente de las acusaciones en su contra.

Otros testigos el martes incluyeron agentes federales que participaron en el allanamiento de la residencia de Martínez durante la investigación antes de ser encausado.

Entre los diferentes artículos que incautaron había un sobre con dinero en efectivo en uno de los closets, que podría haber contenido más de $11,000, según una foto del sobre que mostró al jurado la fiscal Karen Gilbert.

Ninguno de los testigos vinculó el dinero a ningún soborno o extorsión.

Entre los objetos incautados también había tres estuches rojos con botellas de coñac Remy Martin y una botella a medio consumir.

Aunque ningún testigo explicó el origen de las botellas de licor, uno anterior – el colombiano Camilo Gómez – declaró que fueron un regalo suyo a Martínez porque éste se las había solicitado.

Gómez, que había participado en operaciones de lavado de dinero, que que pagó unos $150,000 a Martínez personalmente y a través de intermediarios.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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