- Associated Press - Wednesday, December 17, 2014

Jeb Bush ha venido a complicar el futuro político de Marco Rubio. O quizás no.

Todo depende de a quién se le pregunte.

Ahora que Bush, ex gobernador de Florida, anunció el martes que explora la posibilidad de postularse como candidato republicano a la presidencia en el 2016, ha aumentado la presión sobre el senador federal Rubio para que se decida si hará o no campaña por la Casa Blanca.

Rubio parecía ser una nominación casi segura a la candidatura republicana a la presidencia, pero eso fue antes de que saliera a relucir la posibilidad de competir con Bush, quien fuera por mucho tiempo su mentor.

“Estoy tratando de ver qué hago”, dijo Rubio la semana pasada cuando le preguntaron acerca de sus intenciones. El se las arregló para hacer saber que consideraba a Bush como un “amigo”.

Los destinos de ambos hombres, que viven a poco más de dos millas de distancia (Bush en Coral Gables y Rubio en West Miami), parecer estar entrelazados: comparten muchos de los mismos partidarios y donantes financieros, por lo menos en Florida.

Pero los planes de Rubio no serán influenciados por la estrategia de Bush, sostuvo el martes un portavoz del senador.

“Marco tiene un gran respeto por el gobernador Bush, y considera que él sería un candidato formidable”, afirmó Alex Conant en un comunicado. “No obstante, la decisión de Marco de si se postulará a la presidencia o si tratará de ser reelecto como senador se basará en dónde podrá cumplir mejor con su plataforma de restablecer el Sueño Americano, y no sobre qué otra persona se estará postulando”.

Bush parece ser mucho más popular que Rubio, según encuestas recientes. Un sondeo nacional McClatchy-Marist dado a conocer el lunes concluyó que el ex candidato republicano a la presidencia Mitt Romney estaba la cabeza en ese campo con un apoyo del 19 por ciento. Bush quedó en segundo lugar, con un 14 por ciento. Rubio solamente obtuvo un 5 por ciento.

A principios de este mes, un sondeo sólo de internet de votantes de la Florida llevado a cabo por el Instituto de Encuestas de la Universidad de Saint Leo (Saint Leo University Polling Institute) indicó que Bush derrotaría fácilmente a otros republicanos y sería el único que podría sacar una ventaja marginal a la demócrata Hillary Clinton en su posible enfrentamiento en las elecciones generales. Bush atraería el 34 por ciento del apoyo de los republicanos en las primarias, más del doble del 15 por ciento de Romney y más del triple del 10 por ciento de Rubio, de acuerdo con el sondeo de la Florida. Bush tendría una ventaja sobre Clinton del 43 al 42 por ciento, muy marcadamente dentro del margen de error de la encuesta.

Rubio se reunió con importantes donantes hace dos semanas para estudiar cuáles son sus opciones, de acuerdo con la revista Politico. Y el Comité de Victoria de Rubio (Rubio Victory Committee) envió correos electrónicos a sus partidarios la semana pasada invitándolos a asistir al cuarto evento anual “Equipo Marco” (“Team Marco”) del 23 al 24 de enero en el Delano Hotel de South Beach. El comité conjunto de recaudación de fondos trabaja a beneficio de la campaña al Senado de Rubio y de su Comité de Acción Política Reclaim America (Reclama a Estados Unidos).

Entre los nombres republicanos de importancia en el mundo político de Miami –incluso entre cubanoamericanos que consideran a Rubio su hijo prodigio– existe una mayor lealtad hacia Bush, el más experimentado de los dos.

“Siempre hemos estado con Jeb”, dijo el ex representante federal de Miami Lincoln Diaz-Balart a principios de este mes, refiriéndose a sí mismo y a su hermano el representante federal Mario Diaz-Balart. Hizo esos comentarios en un evento del Comité de Acción Política Democracia EEUU-Cuba (U.S.-Cuba Democracy PAC) donde Bush dio un discurso, y donde muchos otros exiliados cubanos dejaron asimismo en claro que su apoyo a Bush está por encima de todo.

No obstante, la postulación de Rubio tendría escasos efectos negativos.

Bush, de 61 años, podría decidir finalmente no postularse, lo cual dejaría a Rubio, de 43 años, con un competidor menos del cual preocuparse. Si a Rubio no le va bien, podría usar el dinero de la campaña presidencial para su reelección al Senado. Las leyes de Florida no permiten que un candidato se postule a dos puestos diferentes en una misma boleta, pero Rubio tiene tiempo de postularse a la presidencia antes de tener que calificar para el Senado, suponiendo que quiera ser electo a un segundo mandato de seis años. Algunos republicanos han comentado en privado que no están seguros de que él quiera hacerlo.

(El único modo en que él renunciaría completamente a la política sería si recibe un trabajo importante y bien pagado con la Liga Nacional de Football (NFL) o con los Dolphins de Miami, ha dicho Rubio, medio en serio y medio en broma.)

La experiencia y la atención a nivel nacional que le ganarían una campaña a la presidencia podrían además ser un buen trampolín para que Rubio vuelva a postularse en otros cuatro u ocho años. Todos los candidatos republicanos recientes a la presidencia, con excepción de George W. Bush, perdieron una primaria antes de recibir la nominación de su partido.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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