- Associated Press - Tuesday, December 2, 2014

Para desacreditar a uno de los principales testigos del gobierno contra un agente federal que está siendo enjuiciado por corrupción los abogados del agente lograron el lunes que el testigo admitiera haber mentido en por lo menos dos ocasiones.

Gilberto Garavito Ayala, un narcotraficante colombiano conocido como Ceviche, declaró en respuesta a preguntas de la abogada de Juan Felipe Martínez, agente de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE), que obtuvo un documento falso mostrando que su novia era su esposa y que luego envió a su mujer a mentir sobre información que tenía un compañero de celda.

La abogada, Silvia Piñera-Vázquez, iba a tratar de que Garavito admitiera una tercera mentira pero no pudo terminar el interrogatorio debido a que llegó la hora de poner fin a la sesión del día a las 5 p.m. y la jueza Cecilia Altonaga envió al jurado a casa hasta el martes por la mañana.

El interrogatorio de Garavito por parte de Piñera, la abogada de Martínez, marcó un profundo contraste con las declaraciones iniciales de Garavito cuando fue interrogado por la fiscalía.

Durante ese interrogatorio la semana pasada, antes del feriado de Acción de Gracias, Garavito dijo al jurado que había autorizado pagos por al menos $140,000 al agente Martínez y asociados en el 2010.

El testimonio de Garavito está encaminado a probar dos de los cargos del encausamiento que un gran jurado emitió contra Martínez el 19 de diciembre del año pasado.

Uno de los cargos tienen que ver con el otorgamiento de tres permisos especiales para que pudieran venir a visitarlo en la cárcel en Miami su mujer, Erica Trujillo, su hija María, de 2 años de edad, y su abogada, Lina Sierra. El otro cargo alega que para justificar los permisos Martínez describió falsamente a los visitantes como miembros de alto rango de una organización de narcotráfico que estaba investigando.

Martínez se ha declarado inocente y su juicio por soborno y extorsión entró el lunes en su cuarta semana.

En el interrogatorio de parte de la abogada defensora, Piñera bombardeó a Garavito con preguntas sobre porque había mentido sobre su mujer y sobre la información que le había proporcionado un compañero de celda, un cubano identificado como Miguel Sotolongo.

La primera mentira que admitió Garavito era que Erica Trujillo no era su esposa, si no su novia o pareja con la que vivió hasta que fue arrestado y extraditado a los Estados Unidos en el 2010.

Aunque Garavito había dicho a la fiscalía que no estaba casado con Trujillo, lo que no admitió con la claridad con lo que lo hizo el lunes es que había presentado un certificado de matrimonio falso que su hermano obtuvo de alguna manera en Colombia.

El certificado era necesario para poder permitir que Trujillo fuera autorizada a ingresar a la prisión en Miami y poder visitarlo con su hija.

“¿Usted mintió sobre su certificado de matrimonio, que era falso, no fue así?” le preguntó Piñera a Garavito.

“Si, así fue”, contestó este.

A continuación, Piñera llevó a Garavito a admitir que también había mentido sobre la credibilidad de la información que su compañero cubano de celda, Sotolongo, le había proporcionado sobre una presunta organización peruana de narcotráfico.

Para que sus propios abogados aceptarán la información, Garavito admitió haber enviado a Trujillo a decirles que ella y la esposa de Sotolongo eran amigas en Colombia, cosa que era falsa.

“¿Eso no era verdad, correcto?” preguntó Piñera.

“Así es,” respondió Garavito.

Fue poco después que Piñera comenzó otro ataque contra la credibilidad de Garavito diciéndole que todas sus mentirras estaban encaminadas a beneficiarse. Mintió sobre su matrimonio para lograr que su novia pudiera entrar a la prisión como su esposa y luego mintió sobre la información de Sotolongo para intentar reducir su sentencia por narcotráfico.

Como parte de su plan, le dijo Piñera a Garavito, decidió mentir sobre pagos a Martínez cuando se enteró que el gobierno federal estaba investigando al agente de ICE. A lo que Garavito respondió que eso no fue así y que aunque nunca le dio dinero a Martínez directamente, si se lo envió a través de intermediarios.

Luego le preguntó Piñera si era verdad que le había dicho a Trujillo que esperaba que le eliminaran lo que le queda de su sentencia de 168 meses si cooperaba con la fiscalía.

“Para lograr eso,” le dijo Piñera, usted diría y haría lo que fuera, ¿no es así?”

Garavito respondió: “A mi no me han dicho nada”.

Piñera aparentemente se refería a un coreo electrónico entre Garavito y Trujillo. Pero las preguntas sobre el correo tendrán que esperar hasta el martes por la mañana cuando se reanude el juicio.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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