- Associated Press - Tuesday, December 9, 2014

Un empresario colombiano que participó en una operación de extorsión contra una compañía colombiana de construcción, testificó el lunes que entregó pagos a un hombre cercano a Juan Felipe Martínez, el agente de la policía de Inmigración y Aduanas (ICE) enjuiciado por corrupción.

El testimonio acerca aún más la principal acusación del gobierno federal al agente del ICE, que ha negado todo vínculo con el caso.

Jorge Ramírez, testigo de la fiscalía federal convocado para sustentar la acusación contra Martínez, atestiguó que los $1.9 millones que la firma Gerenciar, de Pereira, Colombia; pagó como extorsión fueron entregados a José Miguel Aguirre Pinzón, un colombiano implicado en lavado de dinero que, entre el 2010 y el 2011, en Colombia se hizo pasar como agente de ICE.

Martínez ha aceptado que Aguirre era uno de sus informantes y que fue el que le dejó dentro de un auto una bolsa con aproximadamente $110,000 en el 2011.

Aunque Ramírez dijo no haber entregado a Martínez ninguno de los pagos de extorsión, el hecho de que el dinero se canalizara a través de Aguirre vincula un poco más al agente de ICE a la acusación federal.

Un agente de la Agencia de Lucha contra las Drogas, John Clayton, declaró en el juicio que fue Aguirre el que dejó una bolsa con aproximadamente $110,000 en un auto donde estaba Martínez en el centro de diversiones Bayside Market Place el 29 de marzo del 2011.

Ese día, agentes de la DEA detuvieron a Martínez luego de que le observaran entrar y salir del auto y luego encontrar el dinero en el vehículo.

Aguirre fue arrestado después del encuentro con Martínez y, eventualmente, se declaró culpable de sobornar a un funcionario. Pasó 18 meses en prisión y luego fue deportado a Colombia. No se sabe a ciencia cierta, pero no se espera que testifique contra Martínez.

Martínez fue transportado a la oficina de la DEA en Weston donde fue interrogado, pero no fue arrestado y encausado por extorsión y soborno hasta diciembre del año pasado. Se declaró inocente y exigió ser enjuiciado.

El encausamiento contiene 12 acusaciones, pero la que se considera la principal es la que lo vincula a extorsión y soborno debido a los pagos por $1.9 millones por parte de ejecutivos de Gerenciar, la empresa constructora en Pereira.

Según la acusación, Martínez y cómplices, que no figuran en el juicio, obligaron a Gerenciar a hacer los pagos haciéndole creer falsamente a los ejecutivos que el gobierno de Estados Unidos proyectaba poner a la firma en una lista que incluye narcotraficantes y terroristas.

A cambio de no aparecer en esa lista es que Gerenciar aceptó realizar los pagos, según Ramírez.

La semana pasada, tres ejecutivos de Gerenciar declararon ante el jurado que entregaron los pagos a Ramírez y que entendían que éste los enviaba a Estados Unidos donde Aguirre se encargaba de distribuirlo a funcionarios estadounidenses implicados en la conspiración.

Ramírez es amigo de los tres ejecutivos y pariente de uno de ellos.

En su testimonio del lunes, Ramírez dijo que un ex empleado le presentó a Aguirre que en el 2009 buscaba información sobre otro caso diciendo que era agente de ICE destacado en la embajada estadounidense en Bogotá.

Después, dijo Ramírez, Aguirre le mencionó la posibilidad de que Gerenciar fuera puesta en la lista debido a sospechas de que estaba involucrada en lavado de dinero. Ramírez dijo que Aguirre ofreció evitar que Gerenciar fuera puesta en la lista si sus ejecutivos pagaban el monto de extorsión. Ramírez admitió que luego que los ejecutivos de Gerenciar empezaron a hacer los pagos, él se embolsó $250,000 como honorarios.

Ramírez dijo que durante la extorsión, Aguirre le dio el correo electrónico [email protected] y el nombre Juan Martínez como contacto en caso de que a Aguirre “le pasara algo”.

Ramírez indicó que no usó el correo electrónico, aún cuando Aguirre fue arrestado.

Uno de los primeros pagos, dijo Aguirre, fue enviado a Miami a la cuenta de un amigo de él de la infancia, Nelson Barker, que tenía una compañía en el sur de la Florida.

Ese dinero, $200,000, eventualmente llegó a principios de septiembre del 2010 a una cuenta en Philadelphia que la DEA controlaba para atrapar a personas involucradas en el lavado de dinero.

Agentes encubiertos de la DEA descontaron $8,000 para hacer aparecer que se cobraban honorarios y luego entregaron $192,000 a un informante. Este poco después lo entregó a dos individuos, incluyendo Aguirre, que se quedó con $182,000.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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