- Associated Press - Tuesday, November 11, 2014

Durante un tiempo, el ex paracaidista del Ejército Diego Hurtado vivió en un puro caos: insomnio, una vigilancia excesiva, el aislamiento. Vivía con ansiedad y depresión, enfrentándose a lo que era la vida después de la guerra.

Los médicos que lo atendían terminaron diagnosticándole Trastorno por estrés postraumático (TEPT) y comenzó a usar medicamentos para combatir la ansiedad y la depresión. Poco después, descubrió el buceo con esnórquel.

“Veinte años, 30 días, 12 horas y 36 minutos fue el tiempo que estuve de servicio. En el momento en que me quité el uniforme por última vez, fue cuando empezaron mis problemas emocionales. Viví con ellos por un tiempo porque no sabía qué me pasaba’’, dijo Hurtado, veterano deshabilitado con lesiones en la rodilla, tobillo y espalda ocasionados por 14 años de saltos. “Años después, comencé a bucear con esta organización y mi vida cambió mucho. El agua me calma; me siento en un mundo lejano en perfecta quietud”.

En ese repentino momento de calma, Hurtado, de 53 años, se convirtió en uno de los miles de veteranos con PTSD que trabajan con terapias recreacionales para aliviar sus síntomas, aunque siguen tomando medicinas. Entre estas actividades se encuentran velerismo, kayak, buceo, montar a caballo, jugar con delfines, y hasta yoga. Todas tienen la misma propiedad: la habilidad de calmar la tormenta interna y ayudar a que resulte más fácil el regreso a la vida civil.

Se cree que los números van a aumentar a medida que más soldados vuelven de Irak y Afganistán con los síntomas de TEPT. Hasta un 20% de los veteranos de Irak y Afganistán padecen TEPT, según el Departamento de Asuntos de Veteranos.



“La terapia recreacional es un complemento a los medicamentos que toman, ayudándolos a encontrar un tipo de satisfacción diferente’’, dijo Tabitha Aragón, terapeuta recreacional que trabaja en Miami VA Healthcare System. “Algunos de nuestros veteranos no pueden trabajar, de modo que pasan mucho tiempo libre, lo que los lleva a pensar demasiado, algo que a su vez puede llevarlos a la depresión’’.

Aragón trabaja con unos 100 veteranos, quienes mayormente estuvieron de servicio en Irak y Afganistán y padecen de TEPT o de lesión cerebral traumática. Aragón les ha aconsejado diversas terapias recreacionales en el sur de la Florida, entre ellas Bit by Bit en Davie y Veterans Ocean Adventures, fundada por el teniente coronel del Ejército Branson Rector, ya retirado.

“Tienen grandes problemas a la hora de establecer relaciones, no duermen y a menudo les resulta difícil explicar cómo se sienten”, dijo Aragón.

Hace cinco años, Island Dolphin Care en Key Largo creó una experiencia terapéutica para los que se lesionaron cuando estaban en las fuerzas armadas. El programa, que atrae a veteranos de todo el país, les permite jugar con los delfines en un ambiente seguro. Este año, el programa ha ayudado a más de 300 veteranos gratuitamente.

Otros veteranos han hallado alivio a través de yoga y meditación. Connected Warriors, una organización sin fines de lucro que se fundó en el 2010, le enseña yoga a miembros, veteranos y familias en 18 estudios y hospitales de veteranos en la Florida. A nivel nacional, el programa atiende a alrededor de 1,100 veteranos al mes.

Cuando la veterana Donna Hite monta a caballo, nada más existe a su alrededor, ni el dolor de espalda por una lesión que sufrió cuando jugaba softball; ni los cohetes que le silbaban sobre la cabeza cuando estaba en Arabia Saudita durante la Operación Tormenta del Desierto; así como tampoco las incontables anécdotas terribles que ha escuchado de compañeros veteranos que han quedado marcados por diferentes guerras.

Para Hite, el programa de Terapia con caballos de Bit by Bit para los veteranos la ha ayudado a aliviarse tanto física como emocionalmente. Incluso la ha transportado a su infancia en Ohio, donde creció en una granja lechera. “Es difícil no estar feliz cuando se está cerca de un caballo”, dijo hace unos días durante una tarde lluviosa mientras cepillaba a Prince.

Hite, de 50 años, que sirvió en el Ejército durante siete años llegó a Bit by Bit Therapy después que un colega en la Administración de Veteranos le recomendó el programa hace unos tres años. Bit by Bit tiene lugares en Pompano Beach y Davie.

Susan March, la directora médica, dijo que el programa, que empezó hace cerca de cinco años, ha ayudado a tratar de docenas de veteranos durante años. Los veteranes acuden gratis.

“Comenzó como una actividad recreacional, pero de alguna forma es igualmente una terapia”, dijo. “Es un sitio seguro y calmado para todos ellos”.

Con seis caballos, el programa ha trabajado con veteranos que han sufrido amputaciones, que padecen de TEPT y los que han sufrido lesions en la columna vertebral.

“Hay algo en los caballos que los saca del terrible mundo en que estaban”, dijo March.

Kaye Marks, de PATH International Centers, que tiene más de 800 centros en todo el mundo que ofrecen terapia con ayuda de caballos, dijo que aproximadamente 3,000 veteranos han sido atendidos en unos 200 centros, entre ellos el Good Hope Equestrian Training Center en el área de Redland.

“A medida que más soldados regresan de más conflictos, estamos viendo una mayor demanda de terapia con caballos”, dijo Marks, directora de comunicaciones recibió una donación de a $100,000 de la Administración de Veteranos para ampliar los programas.

Rector, el fundador de Veterans Ocean Adventures, también ve la misma necesidad. Meses después que se retiró luego de una carrera de 21 años en el Ejército, fundó el programa de buceo, kayak y velerismo en 2009.

“Queremos mantener entretenidos a nuestros veteranos y darles actividades que les gusten, dijo Rector, que en la actualidad trabaja en el Comando Sur. “Pueden tener que enfrentarse a estar aislados y buscar refugio en las drogas o el alcohol’’.

El padecimiento de TEPT de Hurtado surgió tras misiones en Granada y Arabia Saudita. Después que fue despedido de su empleo civil hace más de un año contempló hasta el suicidio. La depresión lo hizo un rehén en su propia casa. Como parte de Veterans Ocean Adventures, ha navegado en un velero con su esposa y empezó a bucear hace dos años. En la actualidad tiene un certificado de compañero de buceo y trabaja con veteranos y otros buzos incapacitados.

“Mi vida era un desastre, dijo Hurtado, que tiene un perro que lo ayuda a mantener el equilibrio. “Pero el agua y la quietud me han ayudado a sentir paz”.

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©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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