- Associated Press - Sunday, November 23, 2014

De todos los personajes que aparecen en la saga de esteroides de Alex Rodríguez, posiblemente ninguno sea más curioso que Gary Jones.

Jones fue condenado una vez por traficar dinero falsificado, y recientemente se declaró culpable de vender píldoras con recetas falsas y vender un fusil AK-47. Jones podría convertirse en un verdadero problema para la superestrella de los Yankees de Nueva York y también un testigo importante si los fiscales federales deciden acusar al jugador de obstrucción de justicia como parte de la pesquisa que en actualidad se sigue contra una clínica antienvejecimiento del sur de la Florida que le vendió a Rodríguez sustancias prohibidas.

La historia de A-Rod y Jones –que aparece en archivos, algunos de ellos confidenciales, de las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) y de la policía de Boca Raton– tiene que ver con un giro de $200,000, reuniones furtivas con el principal investigador de MLB, una declaración jurada firmada que parece haber sido mentira y una grabación, subrepticiamente filmada en un restaurante, que podría o no existir.

El otoño pasado, Rodríguez se enfrentaba a una larga suspensión por utilizar medicamentos prohibidos para el desarrollo muscular que había obtenido en la clínica Biogenesis of America, de Coral Gables, propiedad de Anthony Bosch. Su última esperanza era desacreditar los esfuerzos de la MLB y hacer aparecer que los funcionarios de dicha organización estaban violando las leyes en sus ansias por capturarlo como reincidente en el uso de esteroides.

Es aquí que Gary Jones hace su aparición. Jones obtuvo copias de archivos de pacientes de Biogenesis poco después que Miami New Times diera a conocer la historia a finales de enero del 2013 sobre la distribución de la clínica de esteroides prohibidos a Rodríguez y a otros peloteros de la MLB.

En una declaración jurada, Jones dijo que le vendió algunos de los documentos al investigador de la MLB en el restaurante Cosmos Diner de Pompano Beach por $125,000 durante un primer encuentro, el 20 de marzo del 2013, reunión que fue presuntamente grabada por un amigo de Jones que estaba sentado en una mesa cercana. De igual modo, semanas después, Jones dijo que vendió más documentos por $25,000 al investigador Dan Mullin, ex detective de la policía de Nueva York, en el mismo sitio.

Jones, que usaba el nombre de “Bobby”, tal vez adquirió el primer grupo de archivos de pacientes de manos de Porter Fischer, un inversionista de Biogenesis que los había robado de la clínica furioso porque el dueño, Anthony Bosch, no le pagó un préstamo de $4,000 que le había pedido.

Igualmente Fischer frecuentaba el mismo salón de bronceados de Boca Raton que Jones, que trabajaba allí como reparador. Tal vez Jones consiguió el segundo grupo de archivos después que fueron robados de la furgoneta de Fischer estacionada afuera del salón, lo que motivó una investigación policial.

Rodríguez, que tenía un equipo de investigadores y abogados en su nómina, supo luego que la MLB le pagó a Jones por los archivos y trató de probar que la organización a sabiendas compró archivos “robados” de Biogenesis para poder armar el caso de esteroides en su contra. Andrew O’Connell, principal investigador de Rodríguez, ex agente del FBI y fiscal federal, le pidió a Jones que firmara la declaración jurada. En ella, Jones dijo que en “repetidas ocasiones” le dijo al investigador de la MLB que los archivos que le había comprado eran “robados”.

El mismo día que Jones firmó la declaración jurada, el 30 de septiembre del 2013, la firma de O’Connell, Guidepost Solutions LLC, le envió un giro por $200,000 a Jones en Boca Raton, según archivos confidenciales de la MLB que pudo obtener el Miami Herald. El dinero no era para comprar su testimonio, de acuerdo con una factura. Se estipulaba que el dinero era para un video secreto del encuentro entre Jones y Mullin en el almuerzo.

El video pretendía ser un arma poderosa en el arsenal de Rodríguez, lo que le permitiría mostrarle a un árbitro que reconsiderara su castigo dado que, aun sabiéndolo, la MLB compró documentos robados. Curiosamente, el video nunca se presentó como evidencia en la audiencia de arbitraje de Rodríguez en Nueva York el otoño pasado, probablemente porque nunca existió.

Más de un mes después que Jones firmó la declaración jurada, le dejó un críptico mensaje de voz en el teléfono de Mullin, según una transcripción de la grabación que obuvo la policía de Boca Raton.

“Hola, sabes quién te habla”, dijo Jones en el mensaje del 3 de noviembre del 2013. “Sólo escucha bien. No hay ningún video, número uno. No voy a testificar de ninguna forma número dos”.

“Y estoy muy seguro que puedo darle los cuatro libros de documentos [robados a Bosch] al pelotero”.

Después Jones termina diciendo “Dios te bendiga” y “hasta luego”.

Con video o sin video, los funcionarios de la MLB siguen afirmando que Jones nunca les dijo que los archivos de Biogenesis que compraron eran “robados”.

Los funcionarios de la MLB dijeron que el pago de Rodríguez de $200,000 a Jones era parte de un “encubrimiento” orquestado para culpar a la organización con el fin de demostrar que el comisionado de la MLB quería atraparlo a cualquier costo. Los funcionarios afirman que el antesalista de los Yankees le pagó a otros testigos, entre ellos al ex propietario de Biogenesis Bosch, para que mantuviera oculto su consumo de esteroides.

Andrew Levi, abogado de Miami que representa a la MLB, declinó hacer comentarios para este reportaje.

Bosch, que se hacía pasar como médico aunque en realidad no lo era, se volvió contra el jugador mejor pagado del béisbol a mediados del 2013, y narró todo sobre el uso de Rodríguez de sustancias ilegales bajo un acuerdo de cooperación con funcionarios de las Mayores y después con fiscales federales en Miami, quienes trataban de armar casos contra algunos de los personajes relacionados con Biogenesis.

Por último, en enero, el árbitro independiente, el abogado Fredric Horowitz, redujo la suspensión de 211 juegos a Rodríguez a 162 partidos, lo que provocó que la tercera base de los Yankees perdiera toda la temporada del 2014.

El reporte de arbitraje de 34 páginas de Horowitz -que también fue firmado por representantes de la MLB y el Sindicato de Peloteros- reveló detalles del uso de Rodríguez sustancias prohibidas, como testosterona y hormonas de crecimiento humano, que se le administraron mediante inyecciones, infusiones, cremas o píldoras entre el 2010 y el 2012. Durante ese período, Rodríguez nunca dio positivo. De igual modo, el informe reveló algunos esfuerzos hechos por Rodríguez para sobornar testigos y comprar evidencias que pudieran arruinar su estelar carrera deportiva.

A principios del 2013, a través de intermediarios, Rodríguez le pagó $10,000 a Fischer para que obtuviera los documentos robados de Bosch donde se detallaba a los pacientes y su uso de esteroides, de acuerdo con el reporte del árbitro. Fischer había adquirido los documentos de alguna forma del bufete de Miami del abogado Roy Black, que representaba a Rodríguez, dijo el reporte.

A finales de mayo del 2013, poco antes de acceder a cooperar con las autoridades de MLB, Bosch se negó a firmar una declaración jurada -redactada por el investigador de Rodríguez- donde decía que nunca le vendió esteroides al toletero de los Yankees ni lo vio usarlos, según el reporte.

O’Connell también ofreció pagarle a Bosch para que se fuera del país y de este modo no testificara en la audiencia de arbitraje, señala el reporte.

O’Connell tuvo mejor suerte con un entrenador personal, Bruli Medina Reyes, quien había firmado una declaración jurada para la MLB donde decía que había visto a Bosch y Yuri Sucart, primo de Rodríguez, inyectarle esteroides al pelotero, según el reporte. En septiembre del 2013, Medina se retractó de su declaración, y dijo que era “falsa”, después que José “Pepe” Gómez, un amigo íntimo de Rodríguez, prometió que “se encargaría de él”, aparece en el reporte.

“Estas acciones, contempladas en el contexto de los documentos como un todo, buscaban evidentemente ocultar la relación de Rodríguez con Bosch y el hecho de que Rodríguez recibió sustancias prohibidas de Bosch”, determinó Horowitz en enero, agregando luego que el objetivo del jugador era “frenar” la investigación de la MLB sobre su uso de use esteroides prohibidos.

Además, recientemente se reveló en una corte federal de Miami que Rodríguez le pagó $900,000 a Sucart, su asistente personal desde hacía mucho tiempo, para que mantuviera de forma confidential sus interacciones de más de 20 años como parte de un acuerdo.

A pesar del rastro de evidencia que sugiere que Rodríguez podría haber manipulado a los testigos, no se espera que el antesalista de los Yankees sea encausado como parte del caso federal por lo criminal presentado este año en contra de Bosch y otros siete acusados. A ellos se les acusa de conspirar para distribuir esteroides a 14 peloteros profesionales suspendidos, entre ellos Jugadores Más Valiosos Rodríguez y Ryan Braun, y a un número menor de deportistas de secundaria en el sur de la Florida. La mitad de los acusados, entre ellos Bosch, se han declarado culpables.

Rodríguez, ex jugador estrella de secundaria de Miami-Dade y benefactor de la Universidad de Miami cuyo nombre lleva el estadio de béisbol de UM en Coral Gables, recibió la suspensión más larga y fue el único que apeló su sanción. El fue reintegrado a los Yankees después de la Serie Mundial del 2014.

Tras el fallo del arbitrador, Rodríguez recibió inmunidad limitada de parte del fiscal federal adjunto Pat Sullivan en Miami y admitió luego ante las autoridades federales a fines de enero que él había usado esteroides comprados a Biogenesis durante tres temporadas, de 2010-12, a un costo de $12,000 al mes, de acuerdo con una revista hecha por el Herald de su declaración a la Administración para el Control de Drogas (DEA).

Bajo su acuerdo de “inmunidad como testigo”, Rodríguez no puede ser encausado por lo que él confesó a la fiscalía. Según las reglas, él no podría ser encausado de todos modos como comprador de esteroides en la conspiración de Biogenesis.

Pero el pelotero podría ser acusado si ha mentido, o si generara “pistas” que resultaran en evidencia independiente que podría ser usada en su contra en un juicio aparte.

Luego de que el Herald reveló la confesión de su cliente a la DEA, el abogado defensor de Rodríguez, Joseph Tacopina, declaró una victoria, siquiera modesta.

“El no fue encausado”, dijo Tacopina, quien no ha respondido a solicitudes de entrevista de parte del Herald, a New York Magazine. “El no es como Barry Bonds y Roger Clemens”, quienes fueron a juicio por mentir sobre su uso de dopaje. Clemens fue absuelto. Bonds todavía está apelando su fallo de obstrucción de justicia.

“Se acabó. Punto y aparte”, dijo Tacopina a la revista.

La pregunta de mucho tiempo de algunos abogados de Miami sobre por qué la fiscalía parece hacerse de la vista gorda con respecto a Rodríguez en cuanto a cargos potenciales de obstrucción de justicia, un delito que por lo general se lleva a juicio en casos de tráfico de drogas, fraude de guante blanco y otros casos criminales.

“En mi experiencia, cuando existe evidencia creíble de participación en un encubrimiento, la persona es acusada de obstrucción de justicia”, dijo Jon Sale, abogado defensor por lo criminal que fue anteriormente fiscal federal principal en Miami.

Sale dijo que esa es la regla por lo general, “a menos que existan circunstancias especiales, tales como cooperación extraordinaria al punto de que el gobierno no podría ganar el caso sin el testimonio de la persona”.

David Weinstein, abogado defensor por lo criminal que fuera anteriormente jefe de narcóticos en la fiscalía federal, dijo que el testimonio de Rodríguez “no calificó como cooperación extraordinaria”.

“La fiscalía ya ganó el caso en contra de Bosch y algunos de los otros cuando ellos acordaron cooperar”, dijo Weinstein. “Además, hubo otra docena de testigos, entre ellos peloteros de las Grandes Ligas, quienes usaron esteroides de Biogenesis y dieron el mismo testimonio”.

“La fiscalía todavía puede ganar su caso de obstrucción de justicia si se basa en testimonio o pruebas independientes de la declaración inmune de Rodríguez”, dijo Weinstein.

El abogado defensor Frank Quintero está representando a un prominente entrenador de béisbol, Lázaro “Lazer” Collazo, quien está acusado de conspirar con Bosch para distribuir esteroides a “muchos” peloteros de secundaria. Quintero ha dicho que su cliente remitió sólo a tres padres de jugadores adolescentes a Bosch, creyendo que él era un médico real.

En documentos judiciales presentados la semana pasada, Quintero cuestionó por qué Collazo ha sido encausado mientras que al menos nueve jugadores de MLB, incluyendo a Rodríguez, han recibido inmunidad limitada y están escapando ser juzgados.

Quintero señaló que el abogado defensor de Rodríguez debería saber que el acuerdo de inmunidad del pelotero “no impediría el encausamiento de su cliente bajo ciertas circunstancias”, tales como mentir a las autoridades o manipular testigos.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

Visit El Nuevo Herald (Miami) at www.elnuevoherald.com

Distributed by Tribune Content Agency, LLC

Copyright © 2018 The Washington Times, LLC.

The Washington Times Comment Policy

The Washington Times is switching its third-party commenting system from Disqus to Spot.IM. You will need to either create an account with Spot.im or if you wish to use your Disqus account look under the Conversation for the link "Have a Disqus Account?". Please read our Comment Policy before commenting.

 

Click to Read More and View Comments

Click to Hide