- Associated Press - Thursday, October 2, 2014

El discreto esfuerzo para revocar de su cargo al alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, terminó el miércoles sin fanfarria – pero sólo después que su organizador declaró la victoria por las concesiones en el presupuesto del alcalde.

Jack García, un bombero retirado que estaba detrás del esfuerzo, usó una entrevista para decir que la campaña revocatoria se encontraba oficialmente “suspendida por el momento” luego de seis semanas de una recaudación mediocre de fondos y pocas señales de fuerza organizacional. Pero García y otros apuntaron a un legado mayor y no oficial: asustar a Giménez para que encontrara los dólares para mantener todo el personal de la policía y regresara los botes de bomberos al agua después de un lapso de tres años.

“Fue un giro de 180 grados”, dijo García, quien comenzó el esfuerzo revocatorio poco después de que su hijo adulto muriera en un choque de botes el 4 de julio que, según dijo, destaca los riesgos de la inactiva flota de botes de incendios. “Es demasiada coincidencia. Y él nunca lo admitirá. Pero todo el mundo lo sabe”.

El miércoles, ayudantes citaron la larga lucha de Giménez con los sindicatos para resolver el tema de los botes de incendios y los tempranos esfuerzos para reducir los cortes al presupuesto, como prueba de que el revocatorio no afectó sus recientes acciones. El portavoz del alcalde desestimó la campaña como un “esfuerzo de revocatorio en busca de una causa” y no uno que preocupara al alcalde.

“No lo sentía digno en este momento, porque no era un esfuerzo serio”, dijo sobre el revocatorio el portavoz del alcalde, Michael Hernández. “Nunca lo tomó en serio. El alcalde está enfocado en hacer su trabajo”.

Lanzado frente al Ayuntamiento el 11 de agosto, el esfuerzo revocatorio estuvo muy por debajo de sus metas de recaudación de fondos y nunca se pareció al respaldo que levantó Norman Braman en la campaña del 2011 que derribó al entonces alcalde condal Carlos Alvarez de su cargo. Pero el esfuerzo de García no pasó inadvertido. Su página de campaña en Facebook reunió a unas 3,300 personas –el alcalde tiene menos de 900– e hizo que un importante aliado de Giménez hiciera una apelación a García para que pusiera fin al esfuerzo.

Al enfrentar la reelección en el 2016, Giménez tiene ciertamente muchas razones políticas más allá del revocatorio para evitar un presupuesto impopular para el año fiscal que comenzó el miércoles. Ya se separó de su propuesto recorte al presupuesto de 250 puestos de trabajo en la policía cuando una fiscal de la comisión, Lynda Bell, perdió su banca el 26 de agosto ante Daniella Levine Cava, quien está respaldada por los sindicatos.

Cualquiera que fuera el motivo, dos de los principales puntos de García esencialmente se evaporaron en semanas recientes. El 10 de septiembre, Giménez confirmó, después de un enfrentamiento de tres años con los dirigentes sindicales, que negociaba una alianza con ciudades costeras diseñada para traer de vuelta a las aguas a los botes de incendios de 50 pies del Condado.

Giménez también usó ingresos de una ocasión, como los de la venta de helicópteros y reservas, para cubir uno de los huecos más controversiales del presupuesto en su plan de gastos de $6,200 millones aprobado el 18 de septiembre, dando pie a que los críticos citaran la revocación como un motivo.

“Esa fue una buena acción de parte de ellos para comenzar el revocatorio”, dijo Juan C. Zapata, un comisionado del Condado y el principal oponente de algunos de los cambios de último minuto de Giménez en el presupuesto. “Eso lo aflojó. Se preocupó con ello”.

A principios de agosto, Rodney Barreto, un importante aliado de Giménez, solicitó una reunión con García, de acuerdo con versiones de ambos. Los dos se sentaron el 18 de abosto en la oficina en Coral Gables de Floridian Partners, la firma de cabildeo donde Barreto es un socio.

Barreto describió a Giménez como acercándose a una posición más flexible para García, al citar un arreglo pendiente del tema de los botes de incendios tres semanas antes de que el plan del alcalde se hiciera púbico.

“El básicamente aludió al hecho de que el alcalde iba a tratar de hacer lo correcto”, dijo García de Barreto. “Para hacer que esos botes regresaran al servicio y no se despidieran agentes de la policía”.

Barreto dijo que también le preguntó a García si no debía estar más preocupado con demandas potenciales sobre el papel de su hijo en el accidente del 4 de julio que en dirigir una campaña revocatoria. Y Barreto citó la muerte de su nieto en un accidente de tránsito del 2011 como un ejemplo para García, pues la familia Barreto canalizó sus esfuerzos en buscar mayor seguridad en las carreteras.

“Usted hace todo este esfuerzo revocatorio, y no creo que sea positivo”, dice Barreto que le manifestó a García. “Y le dije, vaya y cambie algo para mejorarlo. Esto es algo muy serio para que en su lugar se preocupen de revocar al alcalde. Traté de explicárselo”.

Barreto dijo que le transmitió la conversación a Giménez, pero no había hablado antes con el alcalde sobre el tema. La reunión con García ocurrió mientras Barreto trataba de lograr una distensión con otro enemigo de Giménez: el jefe del sindicato de la policía, John Rivera. Un día después de sentarse con García, Barreto estaba en un salón de conferencias del hotel Biltmore con Rivera y Giménez para una conversación privada sobre las estancadas conversaciones sindicales.

García, un ex capitán de los botes de rescate de incendios, fue un importante crítico del plan de Giménez en el 2011 para tener tripulaciones en los camiones de bomberos que también pudieran conducir los botes, para así ahorrar dinero. Los sindicatos objetaron, al decir que eran esenciales tripulaciones a tiempo completo y el estancamiento dejó sin usar los botes en los tres últimos años.

El tema volvió a surgir después del accidente del 4 de julio que mató a Andrew García, quien la policía dijo que conducía el 4 de julio la embarcación de su padre, el Contender, de 32 pies, cuando chocó con otros dos botes frente a Coconut Grove. Otras tres personas murieron y los investigadores citaron al alcohol como la posible causa, pero no han entregado un informe final. Después del choque, el peor en la historia reciente de la Bahía de Biscayne, Giménez reclutó a los departamentos locales de policía para crear una fuerza que combatiera el beber en los botes.

García, de 55 años, dijo que decidió suspender el esfuerzo revocatorio durante una llamada telefónica del martes por la noche con otros organizadores, pero que podría volver si Giménez reniega de sus promesas. “Vamos a ponerlo en espera, y simplemente vamos a vigilar”, agregó.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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