- Associated Press - Saturday, October 25, 2014

Era un rumor que Andrea Pérez se negaba a creer.

La policía de Sweetwater había encontrado el cadáver de una mujer ardiendo en fuego cerca del tanque de basura de un centro comercial, a unas cuadras de su casa, la noche del sábado 11 de octubre. Unas horas más temprano ese mismo día, Pérez había reportado como desaparecida a su hija de 17 años de edad, Romina Fernández.

“Una amiga me llamó y me preguntó qué si había visto lo que estaban reportando las noticias. Yo le dije que no y ella me dijo que encendiera la televisión pero yo no tuve el valor”, contó Pérez el jueves. “Me quedé llorando en la cama y rezando para que mi hija apareciera viva”.

Pero el martes por la noche dos detectives del Departamento de Policía de Miami-Dade llegaron a confirmarle lo peor. El cuerpo quemado era el de Romina.

Tras la tragedia, Pérez, su esposo y sus dos hijas, de 9 y 5 años de edad, han tenido que enfrentar dificultades económicas en medio de la tristeza. La familia ha tenido que buscar dinero prestado para los gastos de cremación del cuerpo de Romina y su entierro, y tendrán que conseguir pronto otro lugar donde vivir.

Ahora los amigos de Romina buscan recaudar fondos para ayudar a la familia. El domingo llevarán a cabo un evento desde el mediodía hasta las 5 p.m. en el Ronselli Park, localizado sobre la 250 de la avenida 114 del suroeste. Habrá venta de comidas y bebidas, y se espera que también acudan las autoridades municipales.

También han creado un sitio web para recoger fondos en www.giveforward.com/fundraiser/7186.

Pérez dijo que tuvo que pedir unos $3,000 prestados a sus jefes en el restaurante donde trabaja como mesera desde hace cinco años, parar los servicios fúnebres de Romina. Ademas, luego de que su historia apareciera en los medios locales, la asociación que administra el parque de casas móviles Li’l Abner Movile Home Park ––sobre la Flagler y la avenida 113 del suroeste–– notificó que Pérez tenía un mes para abandonar la vivienda.

“Vivimos aquí rentado, este trailer pertenece a una señora, y aparentemente está prohibido rentar los trailers”, contó Pérez. “Se dieron cuenta por las noticias de que rento aquí y le dijeron a la dueña que tiene que sacarnos”.

Una llamada de el Nuevo Herald a las oficinas de Lil’ Abner no fue contestada el viernes.

Nichole Marques, una amiga de Romina que está organizando el evento de recaudación de fondos, hizo un llamado a la comunidad a que apoyen a la familia con los gastos.

“Una parte se necesita para los gastos del entierro y quizás la otra parte la utilicen para mudarse, pero ahora nos necesitan más que nunca”, dijo Nichole, de 22 años y quien conoció a Romina en el barrio.

Basheer Mustafa, el propietario de una tienda del vecindario, está ayudando a Marques a organizar el evento. Dijo que Romina siempre visitaba su negocio, Quick Pik, sobre la Flagler y la avenida 111 para comprar meriendas.

“Era una muchacha de aquí del barrio, siempre estaba empezando una conversación y sonriendo. Fue una conmoción para todos cuando nos dijeron que el cuerpo calcinado se trataba del de ella”, dijo Mustafa. “Su madre estaba desesperada cuando desapareció, vino a la tienda todos los días a preguntar si la habíamos visto”.

Romina planeaba tomar un examen para obtener su diploma de la secundaria y también buscaba empleo, dijo su madre. La chica tuvo que dejar la escuela por problemas de salud debido a su diabetes. Fue diagnosticada con la enfermedad desde los 9 años de edad y se inyectaba una dosis de insulina después de cada comida.

“Desde niña luchó con la enfermedad pero se acostumbró”, dijo Pérez. “Era feliz, siempre estaba sonriendo, si estaba teniendo problemas no me lo dijo y era difícil de notarlo, porque siempre estaba contenta”.

El viernes 10 de octubre Pérez esperó hasta tarde a que Romina regresara a casa. Estaba preocupada por un mensaje de texto que la adolescente le había enviado esa tarde en el que le dijo que se iba con un amigo para Nueva York. A Pérez le pareció extraño.

“Mi hija no era capaz de irse a otra ciudad sin dejarme saber nada antes”, dijo. “Eso estaba muy raro, creo que alguien la obligó a hacerlo”.

El caso de la muerte de la joven sigue bajo investigación y hasta ahora las autoridades no han identificado a ningún sospechoso.

Pérez dijo que su hija no se había llevado las medicinas el viernes que desapareció. Unos días después de que su cadáver fuera identificado, Pérez recibió una carta por correo de parte de su hija. Está segura de que era su letra.

“Decía, ‘Mami no te preocupes. Me voy para New York con un amigo. Estoy bien. El me compró mi medicina’”, relató Pérez. “Al final la letra estaba temblorosa, creo que la estaban obligando a escribir eso”.

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©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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