- Associated Press - Monday, October 27, 2014

Andrea Pérez se sintió tan conmovida que apenas podía hablar.

El domingo por la tarde, decenas de personas acudieron al Centro Juvenil Mas Canosa en Sweetwater para apoyar a Pérez y a su familia tras la trágica muerte de su hija Romina, de 17 años.

“No me esperaba esto”, dijo Pérez al llegar al lugar. “Agradezco mucho a todos”.

El cuerpo de Romina fue encontrado ardiendo en fuego cerca de un contenedor de basura detrás de un centro comercial de Sweetwater, la noche del sábado 11 de octubre. Su madre la había reportado desaparecida más temprano ese mismo día, luego de que la joven no llegara a dormir a su casa el viernes en la noche. El cadáver fue identificado el martes 14.

La tragedia ha puesto a la familia en una difícil situación económica. Pérez, quien vive con su esposo y sus dos hijas de 9 y 5 años de edad, pidió unos $3,000 prestados para los gastos de cremación y entierro de Romina. Además, Pérez dijo que su familia tendrá que buscar pronto otro lugar donde vivir, ya que el parque de casas móviles donde viven les notificó que es contra las reglas rentar una vivienda allí.

Para ayudar a la familia, amigos de Romina organizaron el evento del domingo, donde vendieron platos de comida a $5 y bebidas a $1. También crearon una página web para recibir donaciones, en www.giveforward.com/fundraiser/7186.

Nicole Marques y Basheer Mustafa, quienes organizaron el evento, dijeron que no esperaban la asistencia de tantas personas.

“La comunidad de Sweetwater es pequeña, y todos nos hemos reunido aquí para ayudar a una familia en tiempo de necesidad”, dijo Marques, de 22 años y quien conoció a Romina en el vecindario donde la joven vivía.

“Hay gente que ha venido a dejar cheques de $100 y $300, y ni siquiera comieron”, agregó Marques mientras recibía donaciones a la entrada del centro.

“Al principió pensé que nos quedaríamos con la mitad de la comida aquí, pero ya hemos tenido que comprar más”, dijo Mustafa, quien es dueño de Quick Pik, una tienda del barrio que Romina frecuentaba. “Mi plan era organizar todo aquí e irme a abrir la tienda para de allí decirle a la gente que viniera al evento, pero no me he podido ir. Es increíble”.

Muchos de los que asistieron a apoyar son vecinos de Sweetwater que dijeron que los conmovió el trágico hallazgo, tan cercano a sus propios hogares. Otros vinieron de más lejos, como representantes del Club Social Uruguayo de Miami, quienes acudieron a solidarizarse con Pérez, una inmigrante uruguaya.

Nelly Antelo, una uruguaya cuya hija de 16 años también se llama Romina, dijo que se enteró del caso porque recibió varias llamadas de amigos preocupados.

“Trataban de asegurarse de que no se tratara de mi hija, porque es una casualidad muy grande”, dijo Antelo. “Me ha impresionado tanto la noticia que vine a ayudar”.

El nicaragüense Franklin Paz fue acompañado de su nieta Amalia, de 6 años.

“Soy padre y abuelo y me apena que le haya pasado algo así a una muchacha en el amanecer de su vida”, dijo Paz, que ha vivido en Sweetwater por 20 años. “Veo muy bien que nos unamos como comunidad para apoyarlos”.

Alejandro Gómez y Marcela Rojas son amigos de Pérez desde hace cinco años y vieron crecer a Romina.

“Andrea [Pérez] es una excelente persona, una buena trabajadora, y una buena madre y nos duele que está pasando por esto”, dijo Gómez. “Confiamos en que la policía atrapará a quien hizo esto y también en la justicia divina”.

El caso es investigado por detectives de homicidios del Departamento de Policía de Miami-Dade, quienes hasta ahora no han identificado a ningún sospechoso o sospechosos por la muerte.

Pérez buscó a su hija por días, y dijo que estaba preocupada por un mensaje de texto que recibió en el que Romina le decía que se mudaría a Nueva York con un amigo.

Algunos amigos de Romina también dijeron que la joven los había llamado por teléfono para decirles que ya no podía ser su amiga porque su novio era celoso. Pero durante la extraña llamada la chica habló con sus amigos en español, algo que nunca hacía.

“Ella hablaba perfecto español y perfecto inglés”, dijo Pérez. “Pero sus amigos son de aquí y con sus amigos solo hablaba en inglés”.

Pérez contó que su hija padecía de diabetes desde los 9 años, y dejó de asistir a la escuela Killian Senior High el año pasado luego de tener que faltar a clases varios días por complicaciones con su enfermedad. Romina se estaba preparando para tomar un examen para obtener su diploma de la secundaria y también buscaba empleo, dijo su madre.

Pérez dijo que su hija, quien se inyectaba una dosis de insulina después de cada comida, no se había llevado las medicinas el viernes que desapareció. Por eso asegura que su hija no planeó irse de su casa a escondidas.

“No creo que mi hija fuera capaz de hacer eso. Alguien la estaba obligando”.

La familia realizará una misa para Romina el lunes a las 11 a.m. en la iglesia Nuestra Señora de la Divina Providencia, sobre la 102205 W Flagler St.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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