- Associated Press - Tuesday, October 28, 2014

Jill Pack se acomodó su asiento, comió un puñado de papitas, le echó una lánguida mirada a Queen Latifah y Dolly Parton cantando y bailando en la pantalla del televisor, y pronunció su veredicto: en todos sus años de viajar para ver a sus padres en Port St. Lucie, ningún viaje nunca había sido tan agradable como este.

“Jamás pensé que diría esto, pero el autobús es una opción realmente buena”, admitió.

Pack, aeromoza de 46 años que vive en Chicago, aprovechó la escala en el sur de la Florida para visitar a su familia, y se convirtió en la más reciente viajera de RedCoach, un lujoso servicio de autobús con sede en Miami, que es lo más innovador de lo que según los expertos en transporte es un renacimiento de los viajes en autobús.

“Es una nueva generación de servicio de autobús”, dijo Robert Poole, director de transporte de la Fundación Reason. “El crecimiento en los últimos cuatro o siete años ha sido realmente fenomenal”.

Impulsado por pasajeros cansados de las demoras de seguridad en los aeropuertos en el mundo posterior al 11 de septiembre y a la vez ansiosos de seguir conectados a sus celulares y laptops mientras viajan, los viajes en autobús están aumentando cuatro veces más rápido que los viajes en avión y casi ocho veces que en tren.

Desde líneas baratas y sin nombre que le brindan servicio a comunidades étnicas (conocidos en la industria como “autobuses Chinatown” ya que es su mercado más popular) hasta modernas companías que ofrecen servicios expresos entre ciudades del norte de la costa este, los autobuses se están apoderando de una gran parte de un mercado que en una época dominaron.

“El estigma que estuvo tanto tiempo asociado con los viajes en autobús por fin ha terminado”, dijo Joseph P. Schwieterman, que estudia transporte en el Instituto de Desarrollo Metropolitano Chaddick de la Universidad DePaul. “Ahora uno ve pasajeros que montan en autobús que hace 20 años no hubieran puesto un pie en una Greyhound ”.

No hace tanto tiempo, la imagen dominante de la industria era la de Dustin Hoffman en su papel del tuberculoso y sucio Ratso Rizzo, mientras agonizaba en el último asiento de un abarrotado autobús que iba de Nueva York a Miami al final de la cinta Midnight Cowboy.

Se trata de un enorme contraste con los autobuses de primera clase de RedCoach, que tienen cómodos asientos de piel (27 en un autobús donde pueden viajar 56 personas) que se reclinan hasta convertirse en camas, tienen películas y servicio gratis de wi-fi. “Para sacar a alguien de su carro, un medio de transporte que le ofrece tanta libertad de horario, hay que darle una buena razón, y me parece que nosotros lo hacemos”, dijo Florencia Cirigliano, vicepresidenta de Red Coach.

RedCoach, que tiene una parada en el Aeropuerto Internacional de Miami (MIA), lleva 20 años funcionando en Argentina en la industria de los autobuses de lujo. Comenzó a funcionar en la Florida en el 2010 después que Cirigliano y sus padres, de vacaciones en Miami, descubrieron que un viaje extra a Orlando los obligaría a gastar mucho dinero en boletos de avión o alquilar un automóvil y enfrentarse a las desconocidas y llenas autopistas de la Florida durante varias horas.

“Nos sorprendió ver cuántas opciones había”, dijo Cirigliano, de 29 años. “En Argentina, tenemos 40 millones de personas y 20,000 autobuses. El negocio de autobuses es descomunal. Todas las ciudades tienen una estación de autobús del tamaño de Union Station en Washington, D.C. No entendíamos por qué eso no podría funcionar en Estados Unidos”.

Al principio no fue fácil, toda vez que muchos autobuses de RedCoach en esos días llevaban sólo uno o dos pasajeros. Incluso a principios de este mes, un reportero del Herald que viajó a mitad de semana de Fort Pierce a Miami era la única persona a bordo. “En un inicio perdimos mucho dinero”, admitió Cirigliano.

Sin embargo, una dinámica combinación de buenos precios en los boletos (en determinado momento, solamente $20 por un viaje de ida y vuelta entre Miami y Orlando) y visitas a ferias del condado y otros eventos donde se invitaba a los visitantes a subir al autobús e inspeccionar los elegantes asientos, expandieron rápidamente el negocio de RedCoach.

En los primeros tiempos era apenas un asterisco en el sistema de transporte de la Florida, con un solo autobús que funcionaba entre Miami y Orlando, pero en la actualidad RedCoach opera una flotilla de 15 autobuses que conecta a 11 ciudades de la Florida, desde Naples a Jacksonville. Aunque han desaparecido los días de boletos baratos (un viaje de ida y vuelta de primera clase entre Miami y Orlando ahora cuesta entre $80 y $100, casi el doble del precio en una línea convencional de autobús), la compañía pronostica que este año viajarán 100,000 pasajeros, un aumento de 35 por ciento con relación al año anterior.

Casi la mitad de los pasajeros de RedCoach son estudiantes universitarios, que viajan a sus casas los fines de semana desde los grandes recintos de Gainesville, Tallahassee y Orlando. Otra cuarta parte la integran empresarios y hombres de negocios. Se trata de los mismos dos grupos que han impulsado los viajes en autobús por el resto del país.

A ambos grupos les atrae lo mismo: la oportunidad de utilizar los celulares, las laptops y otros aparatos electrónicos de forma ilimitada, ya que en los aviones están restringidos y en los trenes con frecuencia no funcionan bien porque a veces viajan a través de áreas remotas que quedan lejos de la torres telefónicas. En estos días, casi todos los autobuses tiene servicio de wi-fi y conexiones eléctricas.

“Los que viajan en autobús usan la tecnología mucho más que los viajeros de trenes y aviones”, dijo Schwieterman. “El asiento del autobús se convierte en una suerte de extensión de su oficina. El tiempo en un autobús de repente se ha vuelto una hora que se aprovecha”.

Polina Raygorodskaya comenzó a viajar en autobús mientras iba de Boston, donde asiste a la universidad, y Nueva York, donde fundó una compañía de relaciones públicas vinculada a la industria de la moda. “No era que no pudiera pagar otras formas de viaje, porque estaba ganando buen dinero”, dijo. “Sino que el autobús funcionaba mejor con mi horario -siempre podía conseguir un boleto de autobús a último minuto si algo cambiaba de pronto- y además no tenía que perder un día de trabajo cada vez que viajaba porque en un autobús podía hacer muchas cosas”.

Su aprecio por los viajes en autobús terminó por convertirse en un negocio. Hace cinco años, con un amigo, Raygorodskaya creó el portal con sede en Boston wanderu.com, una página web de compras que le permite a los clientes buscar horarios y precios de 28 compañías de autobús diferentes, y luego comprar el boleto con un simple golpe de tecla.

“Tenemos casi un millón de búsquedas al mes”, dijo Raygorodskaya, de 28 años, “y la gran mayoría de nuestros clientes son jóvenes. Cuando se habla de una generación mayor que creció acostumbrada a los viajes en autobús, muchos la consideran pasada de moda o anticuada. Sin embargo, a esta última generación, que es la que está dándole un impulso a los viajes en autobús, le parece algo de veras de muy buena onda”.

Los viajes en autobús tal vez nunca han sido exactamente algo de buena onda, pero sin duda en cierta época fue la opción de viajes de larga distancia más popular del país. “Entre 1930 y 1965, la gente iba a todas partes en autobús ”, dijo Schwieterman. “Hasta la ciudad más pequeña de Estados Unidos tenía una estación de autobús”.

Sin embargo, los años 70 trajeron grandes cambios en la forma en que los norteamericanos viajaban. Las inscripciones de autos se duplicaron cada año de la década, un tiempo que la desregulación de aerolíneas de 1978 hizo que se desplomaran los viajes en avión. “Para 1980, los viajes en autobús ya habían adquirido una mala reputación”, dijo Schwieterman.

La mayor parte de los observadores piensan que el resurgimiento de los viajes en autobús empezó en el 2008 con la llegada al país de la compañía británica Megabus , que lanzó un servicio expreso con descuentos en el medioeste, y desde entonces se ha ampliado a California, el norte del noreste y, hace sólo cinco meses, a la Florida. A Megabus pronto la siguió Boltbus, un competidor con servicios y rutas similares, propiedad de Greyhound.

Alrdededor del mismo tiempo, Greyhound -la única empresa nacional de autobús en Estados Unidos con 3,800 paradas por todo el país y Canadá- comenzó una importante modernización de sus vehículos, a los que les agregó un mayor espacio para las piernas, wi-fi y enchufes eléctricos como las otras compañías.

“Hemos hecho una gran inversión para transformar nuestra marca, desde nuevos portales hasta servicios a bordo”, dijo Lanesha Gipson, portavoz de Greyhound. “Hemos mejorado la experiencia de viajar en autobús que todavía es segura, confiable y asequible”.

El tráfico de RedCoach aún no alcanza un total de grandes proporciones, ya que ninguna de sus rutas todavía va más allá de las fronteras de la Florida. “Queremos añadir algunas ciudades más dentro del estado, pero de seguro tenemos pensado ampliarnos fuera de la Florida”, dijo Cirigliano. “El negocio ha crecido con mucha más velocidad de lo que esperábamos”.

De hecho ha aumentado tan rápido que causó una pequeña crisis familiar. A los padres de Cirigliano les gustó tanto su visita en el 2010 a la Florida que compraron una casa para vacacionar aquí. Cirigliano la usó cuando vino para el lanzamiento de RedCoach, pensando que se iba a quedar algunas semanas. Sin embargo, al cabo de cuatro años, sigue aquí, junto con su esposo y, en cualquier momento, un bebé.

“Mi madre se puso furiosa”, recuerda. “Le dijo a mi padre: ‘Me prometiste un condominio para vacaciones, no sacar a mi hija del país’. Pero hasta ahora, siguen casados”.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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