- Associated Press - Monday, September 29, 2014

Ultramodernos rascacielos con vidrios del suelo al techo y grandes vistas son un gran atractivo para la venta en la nueva ola de proyectos de condominios que se levanta en el perfil de Miami.

No obstante, el proceso de comprar a un urbanizador un condominio en preconstrucción puede ser cualquier cosa menos transparente o libre de problemas.

Las listas de precios por unidades de condominios en preconstrucción cambian con mucha frecuencia, y van subiendo a medida que el proyecto gana impulso. El resultado es que los compradores pagan a menudo precios significativamente diferentes por unidades similares en un edificio.

Proyectos nuevos, a medio cocinar en el momento en que son anunciados, se reconfiguran a menudo con números diferentes de apartamentos y cambios en los planos. Los compradores que tienen reservaciones pueden aceptar los cambios - lo cual significa a veces pagar miles de dólares más de lo que planeaban - o pueden pedir una devolución de su depósito sin interés.

Y las promesas hechas por los urbanizadores en los primeros estadios de la reservación no siempre se cumplen.

Todo lo cual es perfectamente legal.

“Un acuerdo de reservación es una manera en que las personas pueden expresar su interés en comprar una unidad. No es ejecutable”, dijo Steven Wallace, abogado de Miami que lidia a menudo con ventas de condominios. “Cualquiera de las dos partes puede cancelarlo”.

“No hay transparencia alguna”, dijo Mauricio Rojas, agente inmobiliario de Miami, quien aprendió a golpe limpio que una reservación para comprar una unidad de condominio en preconstrucción no garantiza nada necesariamente a un comprador.

Rojas, uno de los directivos de Red Road Real Estate Co., afirmó que había encontrado problemas tratando de vender unidades en 1010 Brickell, un rascacielos de 50 pisos puesto en marketing por Key International, radicada en Miami. Key está construyendo el rascacielos en colaboración con 13th Floor Investments, una firma de inversión y gerencia de bienes raíces con sede en Miami.

En octubre del 2013, un cliente de Rojas, Alvaro José Vélez, firmó una reservación para comprar la unidad 3811 en el proyecto 1010 Brickell por $482,000, pagando un depósito de un 10 por ciento.

En febrero, según Rojas, el departamento de ventas de Key International llamó y preguntó si Vélez, un colombiano con vínculos en el sur de la Florida, estaría de acuerdo en cambiarse a un piso diferente. La razón: otro comprador quería combinar unidades, incluyendo la que Vélez había reservado.

Vélez se negó a hacer el cambio, pero en cuestión de semanas Key International entregó su unidad al otro comprador de todas maneras.

En una entrevista, el vicepresidente de Key International Iñigo Ardid admitió que su firma no había cumplido con la reservación de Vélez porque la compañía había vendido la unidad a otro comprador que quería combinar unidades.

“Hubo una doble asignación por error de esa unidad”, dijo Ardid, cuya familia lleva años construyendo condominios en Miami.

Ardid concedió que había otros compradores disgustados por problemas con sus reservaciones en 1010 Brickell. “Definitivamente ha habido algunos problemitas por aquí y por allá”, dijo. No obstante, afirmó, la firma tiene contratadas más del 90 por ciento de las unidades, una señal de éxito.

Pero Vélez no es uno de ellos. Tras perder su primera opción, Vélez acordó en abril cambiar a la unidad 2311 a un precio más bajo para compensar la movida a un piso más bajo y las molestias causadas. Pero, en mayo, esa reservación también se vino abajo a causa de una disputa entre el comprador y el vendedor sobre el precio acordado.

Vélez acabó recibiendo de vuelta el depósito de su reservación , luego que el dinero había estado fuera de sus manos durante meses sin ganarle ningún interés.

“Me siento engañado”, afirmó Vélez.

Rojas, quien perdió su comisión, dijo que había tenido otros dolores de cabeza en el proyecto 1010 Brickell.

En octubre del 2013, Rojas dijo que un amigo colombiano estaba a punto de firmar una reservación por una unidad en 1010 Brickell para su madre al precio de $751,000 - usando a Rojas como corredor - cuando otro corredor le ofreció venderle la misma unidad por $707,000.

Rojas dijo que él se encaró al gerente de ventas de 1010 Brickell, y que este le dijo que el precio más bajo que había ofrecido el otro corredor no era válido, y que él no podía darlo. Pero su cliente, a quien él conocía de cuando estudiaban juntos en la Universidad de Miami, recibió el precio más barato de parte de su competidor, dijo Rojas.

“Es una diferencia de $44,000. Después de eso, yo quedé furioso por lo que había perdido”, dijo Rojas. “Especialmente con un amigo muy querido. Eso me hizo quedar muy mal”.

Ardid, el vicepresidente de Key International, dijo que, cuando él investigó el incidente, se dio cuenta de que el segundo agente había actuado aparentemente justo en el momento en que un aumento de precio estaba teniendo lugar y se las arregló para hacer aprobar la reservación en base a la vieja lista de precios. “El se le fue por delante a Mauricio, y se nos fue por delante a nosotros”, dijo Ardid.

Los corredores a veces antedatan los contactos en el momento en que hay aumentos de precio para tratar de conseguir precios más bajos para sus clientes, dijo Ardid. “Eso es algo que pasa mucho, y es muy difícil de detectar”.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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