- Associated Press - Thursday, April 2, 2015

El senador federal Robert Menéndez, poderoso demócrata de Nueva Jersey encausado el miércoles por cargos de corrupción, hizo muchos favores políticos a su amigo íntimo del sur de la Florida y acaudalado benefactor, el doctor Salomon Melgen.

Fiscales del Departamento de Justicia, en un grueso encausamiento presentado en el estado del senador, lo acusaron de:

? Respaldar las solicitudes de visa de las amantes del oftalmólogo de West Palm Beach procedentes de la República Dominicana, Brasil y Ucrania.

? Tratar de resolver una querella por muchos millones de dólares del médico con el programa federal Medicare.

? Ayudar a Melgen a comenzar un negocio de vigilancia de puertos en su país natal, la República Dominicana.

Se acusa al ex presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de aceptar a cambio varios vuelos en el avión privado del médico, otros costosos regalos como una estancia en un hotel de París y donaciones de campaña por un total de alrededor de un millón de dólares de manos de Melgen.

Contribuyó incluso $40,000 al fondo de defensa legal del político en un asunto de destitución, según las autoridades.

“La corrupción gubernamental –en puestos electos a cualquier nivel– socava la confianza del público y debilita nuestro sistema democrático”, dijo la subsecretaria general de Justicia Leslie R. Caldwell en un comunicado.

En Newark, Nueva Jersey, el Departamento de Justicia presentó un encausamiento de 68 páginas acusando a Menéndez y a Melgen de conspiración, soborno, fraude de privación de servicios honestos y violaciones de viajes, coronando una pesquisa de dos años sobre su relación con el oftalmólogo.

Melgen sigue siendo asimismo objeto de una investigación aparte de un gran jurado federal en West Palm Beach por alegaciones de que su consulta facturó millones de dólares en exceso al Medicare.

Los abogados defensores de Melgen, Anne Lyons y María Domínguez, se negaron el miércoles a comentar al respecto.

La fiscalía y el FBI han estado centrándose en los esfuerzos de Menéndez a favor de su benefactor político, que incluyen tratar personalmente de resolver la disputa del médico por grandes sumas de dinero con Medicare, el programa financiado por los contribuyentes. Durante el período en que el senador trató de ayudar al médico, Menéndez viajó varias veces con Melgen a la República Dominicana en el avión privado del oftalmólogo, y se hospedó en su mansión situada en un área turística en el 2010, todo eso sin reportar esos regalos.

Cuando la controversia sobre la relación de ambos empezó a aumentar hace dos años, el senador firmó discretamente un cheque personal por $58,000 para reembolsar a Melgen los dos viajes no reportados. Su oficina divulgó luego un tercer vuelo, de la Florida a Nueva Jersey, indicando que el senador había devuelto a Melgen $11,250.

A principios de marzo, entre reportes de los medios de prensa del encausamiento inminente, Menéndez insistió durante una conferencia de prensa en su estado que él no había hecho nada indebido.

“Que quede muy claro, yo siempre me he comportado apropiadamente y de acuerdo con la ley”, dijo. “Cada acción de mi oficina y mía durante los últimos 23 años en que he tenido el privilegio de estar en el Congreso de Estados Unidos ha estado basada en tratar de tomar las medidas más beneficiosas para el pueblo de Nueva Jersey y de todo el país”.

Menéndez es el duodécimo senador federal en ejercicio de su cargo que es encausado. El último había sido Ted Stevens, republicano de Alaska que fue convicto en el 2008. El Departamento de Justicia desestimó luego el caso, admitiendo que habían ocultado pruebas clave, pero no antes de que Stevens perdiera su escaño del Senado en una reñida elección.

Ahora que el encausamiento ha sido presentado, la fiscalía enfrentará el difícil reto de probar que un senador en ejercicio de su cargo –el primer senador cubanoamericano, ahora en su segundo término– aceptó esos regalos de Melgen a cambio de favores específicos, empezando con su intervención a favor del médico ante altos funcionarios de Salud y Servicios Humanos con relación a los pagos del Medicare.

La querella por la facturación de Melgen al Medicare –con respecto a costosas inyecciones oculares para tratar una enfermedad que produce ceguera– se convirtió en una de las áreas a investigar por parte de la Sección de Integridad Pública del Departamento de Justicia en el 2013, luego de que agentes federales hicieran redadas en sus clínicas del condado Palm Beach.

En el 2009, y de nuevo en el 2012, Menéndez se había quejado a altos funcionarios de Medicare que no era justo penalizar al médico porque las reglas de facturación por la administración del fármaco –Lucentis– fueran ambiguas. Melgen había facturado $9 millones a Medicare por el fármaco, que se usa para tratar la degeneración macular “húmeda”.

Cuando Melgen, quien invirtió en toda una variedad de negocios fuera de su consulta médica, necesitó ayuda el año pasado con un contrato de seguridad portuaria en su país natal, la República Dominicana, también recurrió a Menéndez.

El senador trató de conseguir que el Departamento de Estado reviviera el acuerdo multimillonario y largamente estancado del puerto de Santo Domingo con una compañía de la que Melgen es propietario parcial.

Las acciones oficiales de Menéndez a favor de su viejo amigo salieron a relucir luego de que agentes federales hicieran redadas en la clínica de Melgen y otras dos oficinas suyas en el sur de la Florida a fines de enero del 2013, lo cual lanzó ondas de choque desde la República Dominicana a Nueva Jersey y de ahí a Washington.

Reportajes publicados señalaron que el médico había donado más de $700,000 en el 2012 a la campaña de reelección de Menéndez y las de otros senadores demócratas.

El momento no pudo haber sido más delicado, porque Menéndez estaba a punto de convertirse en presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado en febrero. A pesar de la controversia, fue ascendido al puesto ese mes.

Al mismo tiempo, se convocó un gran jurado federal en Miami para considerar alegaciones de que Melgen había arreglado encuentros con prostitutas en la República Dominicana mientras él y Menéndez se hospedaban en la mansión del médico, en el área turística de Casa de Campo.

Las supuestas prostitutas retiraron pronto sus historias originales en que alegaban haber tenido relaciones con ellos. Y el gran jurado de Miami no tuvo nada en qué basarse para presentar cargos al respecto, según fuentes policiales.

Pero la investigación de corrupción del Departamento de Justicia continuó en Nueva Jersey, centrándose en el tema de si Menéndez había ejercido influencia política impropia a favor de su viejo amigo.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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