- Associated Press - Friday, April 3, 2015

Thomas Jordan Driver quería matar a alguien de la peor manera posible, dicen las autoridades.

Puso insulina en jeringuillas, y planeaba inyectarle a su víctima el fármaco potencialmente letal, y luego dejar al hombre boca abajo en un río junto a una caña de pescar, para que pareciera un accidente. Consideró dispararle y descuartizar el cadáver. Pero su primera opción fue pisarle la garganta y sacarle los dientes a patadas.

Driver, guardia de la prisión de Florida hasta el jueves, está ahora tras las rejas. Junto a dos amigos que, según los fiscales, pertenecían con Driver a una rama del Ku Klux Klan, fue acusado de conspirar para matar a un ex recluso en una prisión del norte de la Florida.

Driver, de 25 años, junto a David Elliot Moran, de 47 años, apodado “Sarge”, y Charles Thomas Newcomb, identificado como “Exalted Cyclops” de los Cabelleros Tradicionalistas Americanos del Ku Klux Klan, enfrentan cada uno un cargo de conspiración para cometer asesinato. De ser declarados culpables, podrían recibir una sentencia máxima de 30 años de prisión.

Los arrestos son el golpe más reciente al Departamento Correccional de la Florida, que ha debido enfrentar a meses de noticias sobre las inexplicables muertes de reos así como alegaciones de corrupción sistemática. Morán y Driver eran, hasta el jueves, guardias del Centro de Recepción Médico, una prisión que procesa a los presos que llegan y le brinda cuidado médico a otros.

Localizada en Lake Butler, el centro puede albergar un máximo de 1,503 reos. Newcomb es un ex empleado de la prisión que fue despedido durante su período de prueba.

Presuntamente los tres conspiraron para llevar a cabo el asesinato como venganza por una pelea entre el preso sin identificar, que es afroamericano, y Driver. En una conversation que se grabó en secreto con un informante federal, Driver se quejó de que el reo tenía una enfermedad contagiosa y que el prisionero había tratado de infectarlo mordiéndolo. “Tengo que hacer ese trabajo”, dijo Driver. “El estrés mental que me ha creado no se lo deseo a nadie”.

Gerald Whitney Ray, portavoz de la oficina de la procuradora general, dijo que Driver y Moran fueron llevados a la cárcel del Condado Union en Lake Butler. Newcomb, dijo, fue transportado a la cárcel del Condado Alachua en Gainesville. Los tres fueron arrestados el jueves por la mañana.

Julie Jones, secretaria del Departamento Correccional, dijo que los tres formaban “parte de un grupo supremacista blanco que se enfocaba en los reos negros”.

Jones calificó el incidente como “inquietante”.

La organización tradicionalista Caballeros Americanos del Ku Klux Klan la dirige un hombre de Missouri llamado Frank Ancona, que se autoproclama el mago imperial, y que ha sido noticia por tratar de modernizar su grupo al tiempo que se mantiene fiel a sus orígenes supremacistas. El portal de los Caballeros Americanos le permite a los seguidores unirse a la organización a través de internet, y tiene una línea abierta las 24 horas para futuros miembros. La página oficial de Ancona en Twitter tiene 741 seguidores. Ancona viste una bata blanca y posa delante de una cruz en llamas en su perfil.

En meses recientes, las actividades del grupo han consistido principalmente en la distribución de folletos, entre ellos uno en noviembre del 2014 donde el grupo amenazó con el uso de “fuerza letal” en contra de los manifestantes en Ferguson, Missouri donde se celebraban manifestaciones tras la muerte a tiros de un afroamericano a manos de un policía blanco.

Aunque Ancona afirma que su grupo ha atraído a miles, un portavoz del Centro Southern Poverty Law, con sede en Alabama, y que lleva años tras la pista de grupos similares, dijo que le sorprendería “si la organización tuviera siquiera 100 miembros”.

El año pasado, el centro contó sólo dos capítulos de los Caballeros Americanos del Ku Klux Klan, uno en Prattville, Alabama, y el otro en las oficinas del grupo en Missouri, dijo Mark Potok, funcionario del centro. Potok describió el grupo de Ancona como “muy pequeño y bastante débil”, y dijo que no conocía que existiera ningún capítulo de la organización en ninguna parte de la Florida.

En el centro de la Florida, Driver, Moran y Newcomb presuntamente se llamaban entre sí “hermano”, usaban la palabra en código “iglesia” para las actividades del clan, describían a los simpatizantes secretos como “demonios” y utilizaban el saludo “KIGY” que significa “Miembro del clan, te doy la bienvenida”. Luego que el informante federal le mostró a Driver una fotografía falsa del blanco que el grupo tenía localizado, al parecer muerto, Driver y el informante intercambiaron una especie de contraseña secreta: “KLASP”, que quiere decir “La lealtad al clan es algo sagrado”.

La investigación se inició en noviembre del 2014, cuando Driver, Moran y Newcomb buscaron la ayuda del informante federal no identificado, de quien se hace referencia en documentos judiciales como CHS, por una fuente confidencial. El informante fue reclutado para ayudar a los tres presuntos miembros del Klan cometer el asesinato, según los documentos.

Newcomb, Moran y el informante manejaron hasta Palatka, cerca de Gainesville, según una declaración jurada, para “llevar a efecto la vigilancia” de la casa de su objetivo. También discutieron cómo iban a matar al hombre, alternando entre dispararle con una pistola de 9 mm o inyectándole con la insulina. “Podríamos tomar el paquete y llevarlo al río, que no está lejos”, se cita a Newcomb, y “ponerlo boca abajo y darle un par de golpes”.

Moran más tarde agregó que el grupo podría “desechar por completo” y “descuartizarlo “.

Finalmente, según documentos judiciales, los tres hombres estuvieron de acuerdo en permitir que el informante federal arreglara el asesinato, y la “fuente” federal más tarde mostró a los tres hombres fotos montadas del cadáver del hombre.

“¿Estás contento con eso, hermano?” Preguntó el informante a Driver, dice una transcripción.

“Sí, señor, mucho” respondió Driver según los informes.

La fiscal general de Florida Pam Bondi dijo a los periodistas en una conferencia telefónica la noche del jueves que el caso será juzgado en el condado de Columbia por el Fiscal Estatal Nick Cox.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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