- Associated Press - Tuesday, April 7, 2015

Un nuevo centro para capacitar profesionales de la salud que buscan revalidar sus títulos fue inaugurado el lunes en Hialeah durante una ceremonia a la que asistieron decenas de médicos inmigrantes, varios de ellos cubanos que desertaron de misiones internacionalistas.

El director ejecutivo de Solidaridad Sin Fronteras (SSF), Julio César Alfonso, y el congresista Mario Díaz-Balart cortaron la cinta para inaugurar la sede de esa entidad dedicada a la reinserción laboral de médicos en Estados Unidos.

“Aquí vamos a guiar a los médicos para que revaliden sus títulos”, dijo Alfonso a el Nuevo Herald. “Este nuevo espacio estará especializado en capacitar a profesionales de la salud de diversos países que llegaron al país y que luchan para seguir sirviendo a nuestra comunidad”.

El centro localizado en el 3219 de la avenida 4 del oeste de Hialeah es el segundo que SSF implementa en esa ciudad. El primero fue habilitado hace seis años en el Centro de Servicios Vecinales Blanche Morton, en el 300 de la avenida 1 del este.

La nueva sede cuenta con una sala de prácticas de atención de pacientes, un aula de cómputo y otra para el dictado de conferencias.

Durante la ceremonia Díaz-Balart felicitó la labor de SSF al ayudar a inmigrantes profesionales que “salen de sus países en circunstancias difíciles”, entre ellos los de Cuba.

Desde el 2006, un programa del Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos concede visas a médicos cubanos que cumplen misiones en terceros países. Díaz-Balart agradeció públicamente al ex presidente George W. Bush y a la representante Ileana Ros-Lehtinen, al senador Bob Menéndez y a su hermano, el ex congresista Lincoln Díaz-Balart por implementar el programa.

“Calladamente nos reunimos en la Casa Blanca y ayudamos a crear el programa que hizo posible que miles y miles de profesionales cubanos puedan entrar a los Estados Unidos”, dijo Díaz Balart. “Les doy las gracias a ellos por hacer eso posible […] y al liderazgo de esta organización [SSF] por el sacrificio y esfuerzo que demuestran […] y seguiremos trabajando hasta que cada cubano pueda ejercer su profesión en libertad, pueda hacerlo donde quiera, sin temor y en una Cuba libre”.

El programa estadounidense es llamado Barrio Afuera en clara alusión a Barrio Adentro, como se le conocen a las misiones internacionalistas que promueve La Habana.

Uno de los médicos desertores que el lunes acudió a la ceremonia en Hialeah es Yurien Hernández, quien durante poco más de un año ejerció como jefe del programa materno infantil de la misión Barrio Adentro en la ciudad de Maracaibo, en el estado de Zulia, Venezuela.

Hernández, de 32 años y natural de Sancti Spíritus, desertó de la misión en Venezuela y cruzó la frontera hacia Colombia donde se acogió al programa estadounidense. Una vez que llegó a Miami en el 2012 empezó a trabajar durante los primeros tres primeros meses lavando vehículos en la Calle Ocho hasta que encontró la oportunidad de ejercer como asistente médico en el Hospital Palmetto.

“Mi sueño es tener la oportunidad de volver a ejercer la medicina”, dijo Hernández. “Estoy estudiando casi seis horas diarias y a la vez trabajando a tiempo completo, porque quiero sentirme útil en nuestra comunidad […] ahora planeo dar la prueba [de reválida] en diciembre”.

El alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, resaltó la labor de SSF pero lamentó que el sistema local no aproveche de mejor manera la oleada de profesionales médicos en el sur de la Florida.

“Tenemos un sistema anticuado, que no está preparado para aprovechar a todos estos profesionales”, dijo Hernández, quien acompañado con el concejal José Caragol, entregó un certificado de agradecimiento de la Ciudad de Hialeah a Alfonso por la labor de SSF.

Carlos Martínez, un médico que purgó cuatro años de prisión en Cuba, también destacó la labor de SSF al orientar a profesionales que como él “luchan por un futuro mejor”.

Martínez relató durante la ceremonia que en el 2007 fue recluido en la prisión de Combinado del Este, en La Habana, “por la revelación de secretos concernientes a la Seguridad del Estado”, y una vez allí se le encomendó la atención médica de los reclusos de ese penal.

“La etapa en la cárcel fue muy dura, en cuatro años no vi a mi hijo, pero fui indultado en el 2011 luego de las negociaciones del gobierno [de Cuba] con la Iglesia Católica”, dijo Martínez. “Cuando salí de prisión me acogí al programa de refugiados políticos y hace un año llegué a Miami […] y pude encontrar la orientación de Solidaridad Sin Fronteras donde me ayudan a reinsertarme en el campo médico”.

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