- Associated Press - Sunday, August 16, 2015

Para muchos abogados jóvenes que deambulan por las salas del juzgado criminal, la historia de los legendarios dramas legales de Miami-Dade - conjuntamente con los nombres de abogados famosos y acusados a menudo tristemente famosos - podría sonar poco familiar.

Estaba Ted MacArthur, el ex detective de homicidios de Miami que asesinó a su esposa en 1989. Joseph Hickey, hijo de un juez de Miami, quien trató de extorsionar $2 millones en un extraño falso secuestro. Y Al Seppe, el juez de Miami que pasó 18 meses en la cárcel por el notorio escándalo de corrupción judicial conocido como operación “Court Broom” (“Escoba judicial”) que estalló en 1991.

“Fue el segundo escándalo de corrupción en magnitud en la historia de la nación, y nadie se acuerda de eso”, dijo la jueza de circuito de Miami-Dade Diane Ward, mientras caminaba por un pasillo detrás de su sala de juzgado.

Gracias a Ward, imágenes que conmemoran esos juicios y otros también importantes - esbozadas en rapidas pinceladas al pastel por los artistas de los juzgados del sur de la Florida – cuelgan ahora en un pasillo detrás de su sala de juzgado, en el cuarto piso del edificio Richard E. Gerstein. Para los jueces y abogados que le prestaron recientemente los bocetos que cuelgan enmarcados allí, el corredor se ha convertido en un mini museo que documenta no sólo los casos del pasado sino también el arte, que ya se va perdiendo, de los bocetos de juzgado.

La profesión, otrora floreciente, ha desaparecido en gran medida con el presupuesto de las organizaciones de prensa que les comisionaban sus trabajos, lo cual es ahora una rara ocasión reservada para los grandes juicios en los tribunales federales, donde se prohíben las cámaras y los equipos de grabación. Y, debido a que todo el mundo cree ser un crítico de arte, el público sólo nota esas obras cuando un boceto no sale bien.



La semana pasada, la veterana artista neoyorquina Jane Rosenberg fue víctima del escarnio general por su retrato a lo zombie del quarterback de los Patriots de New England Tom Brady, un atleta apuesto como un modelo, que acudió al tribunal federal para resistirse a su suspensión por, supuestamente, desinflar pelotas de football.

En todo caso, el boceto – que se hizo viral en la Internet – puso en evidencia el hecho de que pintar retratos rápidos y bien hechos de personas en los tribunales es un trabajo difícil. Abogados y acusados están en constante movimiento. Los puntos de mira ventajosos pueden ser escasos. Las audiencias, en particular las lecturas de cargos, pueden ser muy breves, con escaso tiempo para memorizar un rostro.

Janet Hamlin, artista radicada en Nueva York que hace bocetos de los procedimientos judiciales en la Base Naval de EEUU en Guantánamo, fue criticada hace algunos años luego que el terrorista Khalid Sheikh Mohammed se quejó de la forma en que había sido retratado.

“Todos los artistas de juzgado pueden compadecerse”, dijo Hamlin de la situación de Rosenberg. “Al registrar el parecido, siempre va a haber un día en que no te sale del todo bien”.

La principal artista de juzgado de Miami, Shirley Henderson, regresó a vivir a su nativa Georgia a principios de este año luego que el trabajo se hizo casi inexistente.

“La última de los mohicanos” se llama ella a sí misma. “Yo he trabajado en todos los juicios importantes en el tribunal federal durante los últimos 35 años. Estos son documentos históricos. Creo que es muy importante dejar los juicios documentados”.

Hasta el momento, nueve dibujos cuelgan en el pasillo de la jueza Ward, algunos con rótulos que explican detalles de los juicios. Todos, menos uno, muestran juicios criminales llevados a cabo en el tribunal federal.

En el sur de la Florida, la colección muestra que los artistas acertaron mucho más de lo que fallaron. Y tuvieron mucho material; durante décadas, el tribunal federal de aquí fue uno de los más ocupados del país.

Henderson documentó a muchos de los personajes más importantes que pasaron por los tribunales de Miami: el dictador panameño Manuel Noriega en 1991, Elián González en el 2000, los abogados en las audiencias de la Florida por la reñida elección presidencial del 2000. Su último encargo: Anthony Bosch, la figura arrestada el año pasado en conexión con el escándalo de los esteroides que estremeció el Béisbol de las Grandes Ligas.

Las obras de Henderson se han expuesto en numerosas exhibiciones todos estos años, incluyendo una que mostró 90 dibujos en el Museo Histórico de Miami. Algunos bocetos están en exposición permanente en la Universidad de Miami. Otros, en el icónico restaurante Joe’s Stone Crabs en South Beach.

“Yo todavía me considero disponible, si es que vale la pena poner el tiempo y el esfuerzo si alguna estación me manda a buscar”, dijo Henderson, quien vive en Savannah, Georgia.

Y ahora sus obras están expuestas en el juzgado Gerstein.

La jueza Ward empezó con bocetos de ella misma durante sus días como abogada defensora, y otros en que aparecía su esposo, el abogado defensor de Miami Ed O’Donnell. Pero pronto empezó a pedir a otros abogados que contribuyeran bocetos que han comprado durante todos estos años.

El abogado defensor Rod Vereen aceptó hacerlo. El representó a Paul Hill, quien asesinó a un médico en una clínica de abortos de Tallahassee en 1994, un caso que fue procesado bajo una ley federal entonces nueva.

Vereen, quien trabajaba entonces allí como defensor público federal, representó a Hill; o, más bien, estuvo sentado a su lado la mayor parte del tiempo mientras Hill se representaba a sí mismo. Vereen fue bocetado por primera vez, y el dibujo cuelga ahora en esa pared. También aparece retratado Vereen en el juicio con Stanley Phanor, parte del grupo terrorista llamado los Siete de Liberty City. Sus abogados tuvieron éxito en conseguir que los juicios se declararan nulos dos veces antes de que un tercer jurado hallara culpables a la mayoría de los hombres en el 2009.

“Somos conocidos por contar con algunos de los mejores litigantes del país”, dijo Vereen. “Para estos jóvenes abogados es una experiencia educativa ver los bocetos y aprender acerca de estos casos”.

Ward tiene la esperanza de mudar algún día la exposición a un lugar con mejor acceso público. En este momento, el pasillo está bajo custodia porque está junto a las oficinas de varios jueces. Para lograr su meta, ella necesitará que algunos abogados más contribuyan bocetos.

“Estos son documentos históricos”, dijo Ward. “Ellos reflejan el crecimiento de la ciudad, y deben ser preservados”.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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