- Associated Press - Tuesday, August 4, 2015

Mark Robson pidió una reunión de maestros cuando comenzó a preocuparse por las calificaciones de sus dos hijos en la asignatura de Español.

El problema es que sacaban calificaciones de A en la Escuela Primaria Highland Oaks.

“Tenían calificaciones excelentes pero no sabían absolutamente nada de español”, dijo. “Sabían los colores y los números, pero no sabían decir siquiera ‘Hola’ ”.

En momentos que los padres exigen más clases de idiomas en las escuelas de Miami-Dade, han surgido dos grandes preocupaciones: la calidad de la enseñanza y la falta de acceso para todos los alumnos.

Las autoridades del distrito escolar esperan ofrecer soluciones en el nuevo curso escolar con un nuevo programa de certificación para maestros, una modificación del currículo a un costo de $4 millones y un equipo especial que pronto se nombrará.

“Esto significa que estamos abordando el asunto”, dijo Mari Corugedo, directora local de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC) y maestra de Miami-Dade. “Nuestros alumnos se gradúan sin saber otro idioma que no sea inglés, y eso los coloca en desventaja”.

La enseñanza del español se convirtió en un asunto de interés cuando el distrito comenzó a eliminar por fases las clases tradicionales, que eran consideradas asignaturas electivas, hace dos años. Los padres se quejaron de que sus hijos no estaban aprendiendo lo suficiente y querían algo más efectivo.

En lugar de clases dos veces a la semana, el distrito duplicó la cantidad de escuelas primarias con un programa ampliado de idiomas. En el programa EFL, asignaturas como Matemáticas y Lengua se enseñan a diario en español.

Pero entonces surgió otro problema: en un condado que se se considera extremadamente cercano a América Latina, el distrito escolar batalló por encontrar maestros calificados de Español. La pérdida del español no es única de Miami-Dade; en muchas comunidades de inmigrantes el conocimiento de los idiomas maternos se reduce con cada generación.

Los maestros que sabían español suficiente para comunicarse socialmente, de repente tenían la responsabilidad de enseñarlo, sin tener los conocimientos de vocabulario y gramática necesarios para enseñar la materia.

No solamente a veces no tienen los conocimientos de español necesarios, sino que a los maestros de primaria en el programa EFL no se les exige una certificación para enseñar el idioma. Así las cosas, les exigían enseñar un idioma para el que no estaban capacitados formalmente.

“Los maestros de primaria son generalistas. Toman una clase en Matemáticas o Ciencias, pero no se concentran en una materia. Así, los maestros no son especialistas en español”, dijo Beatriz Zarraluqui, directora de Educación Bilingüe en Miami-Dade. “Esos son los maestros que tienen las mayores dificultades”.

Para solucionar la situación se ha creado un nuevo programa de certificación en alianza con la Universidad Internacional de la Florida. Cuatro de los cursos se enseñarán completamente en español para ayudar a los maestros a conocer a fondo el idioma, y les enseñan a impartir el idioma con efectividad.

El programa todavía debe ser aprobado por la Junta Escolar y FIU. Las inscripciones probablemente comiencen en el semestre de otoño.

La mayor parte del dinero dedicado a mejorar la enseñanza del español en Miami-Dade se dedica a comprar nuevos libros de texto, lo que ha provocado reacciones encontradas.

El plan de presupuesto escolar de Miami-Dade incluye más de $4 millones para un nuevo currículo ajustado especialmente para el distrito. Los nuevos libros tienen textos “auténticos”, escritos originalmente en español en vez de ser traducciones del inglés.

La superintendente adjunta María de Armas dijo que los textos originales en español son un un componente cultural importante en el nuevo currículo. Al ser escritos por autores hispanos, los estudiantes pueden aprender cómo los países dan un significado diferente a las mismas palabras y explorar normas culturales.

“Nuestra meta es ser bilingües y biculturales”, dijo De Armas.

Morgan Polikoff , profesor adjunto de Pedagogía en la Universidad del Sur de California, quien ha estudiado el uso de libros de texto, dijo que un nuevo currículo puede ser un “medio de bajo costo” para mejorar las calificaciones de los estudiantes.

“Tenemos una buena cantidad de investigaciones que indican que los materiales influyen sobre el nivel de la enseñanza que imparten los maestros y la calidad de la educación que reciben los estudiantes”, escribió en un correo electrónico.

Por otra parte, Ingrid Robledo, quien lleva 20 años enseñando español, dice que sólo usa sus libros de texto una vez a la semana.

“El libro de texto que yo uso es el periódico, la radio, la televisión. Cualquier cosa es una buena excusa para ampliar los conocimientos”, dijo Robledo, quien enseña en la Escuela Intermedia George Washington Carver. “Es cierto que los libros pueden marcar una diferencia, pero creo con firmeza que el enfoque del maestro también marca una diferencia”.

Robledo dice que su método funciona: casi todos sus alumnos de octavo grado aprobaron el curso pasado las pruebas de Advanced Placement, clases que cuentan como créditos para la universidad. Lo que es importante es enseñar el idioma en su contexto, y para ello hace falta desarrollo profesional, agregó.

Con ese fin, el distrito está ampliando sus cursos de capacitación profesional y dedicando dinero adicional para estipendios, para que los maestros puedan asistir a clases de desarrollo profesional.

Corugedo, la directora de LULAC y maestra de Miami-Dade, que la decisión es “muy significativa”.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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