- Associated Press - Tuesday, February 10, 2015

Cuando los Piratas de Pittsburgh firmaron al pitcher Serguey Linares en 2007, el entonces director general del equipo, Dave Littlefield, definió al cubano como “un tipo grande, que lanza muy duro y es muy agresivo”.

El oriundo de Pinar del Río, de seis pies con cuatro pulgadas de altura y 225 libras, había capturado la atención de los ejecutivos de Grandes Ligas gracias a la potencia de su brazo; una recta que alcanzaba las 98 millas por hora.

Ocho años después, el pasado del prospecto contrasta radicalmente con su oscuro final: el sábado, Linares ingresó armado a una peluquería del suroeste de Miami donde trabajaba su pareja, le disparó en repetidas ocasiones, y luego se quitó la vida.

El Detective Romelio Martínez de la Policía de Miami-Dade le dijo a el Nuevo Herald este lunes que la mujer, identificada por testigos en la escena del incidente como “Nina”, sigue con vida pero en estado crítico tras el brutal ataque del 7 de febrero.

“Esa noche habían testigos que dicen haber visto al sujeto disparar tres veces, otros dicen que disparó cuatro veces”, dijo Martínez. “La Unidad de Homicidios todavía no ha confirmado el número verdadero”.

El policía condal declinó también revelar el nombre completo de la víctima. Mientras las autoridades continúan su investigación sobre los motivos del tiroteo, datos y testimonios sobre la carrera de Linares revelan a un deportista con cierto talento que enfrentó muchos retos, y que tuvo que vivir con la frustración de nunca haber podido consagrarse en el béisbol de Estados Unidos.

Linares debutó en 2002 en los Vegueros de Pinar del Río, jugando al lado de referentes de su generación que lograron llegar a la Major League Baseball como Alain Soler (Mets de Nueva York, 2006), Alexei Ramírez (actual jugador de los Medias Blancas de Chicago) y Yoslán Herrera (Piratas de Pittsburgh, 2006).

Soler recuerda a Linares como “un muchacho callado, humilde y tranquilo”. El ex pelotero cuenta que hace dos años que no veía a su compañero de equipo, desde que lo invitó a formar parte del equipo Habana en la Liga de Béisbol Nica de Miami-Dade.

“Traté de que fuera a jugar con nosotros, pero él no quería jugar más. Es un dolor grande que le pase esto a una persona cercana a uno. Es un choque bien fuerte”, dijo Soler. “Cuando yo lo conocí era un excelente muchacho, no sé porque pasan estas cosas, era un gran lanzador, tenía un potencial enorme”.

“Era una persona que nunca pensé que tendría la mentalidad para hacer lo que hizo”, agregó el ex pitcher.

Tras jugar dos años en la Serie Nacional cubana, Linares se fugó en 2005 hacia República Dominicana. El lanzador derecho pasó allí los próximos dos años sin competir a nivel profesional, tratando de conseguir una visa de trabajo para ingresar a EEUU, hasta que el representante Jaime Torres lo ayudó a completar sus trámites migratorios.

Torres ha servido de puente para que peloteros cubanos logren alcanzar las Ligas Mayores por más de 20 años. En su nómina destacan el contrato de José Contreras con los Yankees de Nueva York por $32 millones en 2002, y el de Yasiel Puig con los Dodgers de Los Angeles por $42 millones en 2013.

En 2007, Linares formaba parte de un grupo de cubanos representados por Torres que incluía al lanzador Yoslán Herrera, actualmente en la liga japonesa.

El agente, que hace años que no habla con Linares, dijo sentirse atónito tras enterarse del violento desenlace de la muerte de quien él llegó a considerar un amigo.

“Quedé muy sorprendido de su actual situación psicológica”, dijo Torres en referencia a Linares. “Lo conocí cuando él pasó por un período muy fuerte en Dominicana, sin un futuro claro, y nunca detecté nada en ese entonces. El muchacho seguía entrenando fuerte, con buena disposición”.

Linares tuvo récord de 7-7 con una efectividad de 3.27 en 21 partidos en la liga cubana. Los observadores de talento de los Piratas argumentaban en aquel entonces que Linares tenía una excelente recta, pero también problemas de control - lanzó 162 entradas, ponchó a 111 bateadores y caminó a 86 jugadores.

Luego de caerse su pase a los Medias Rojas de Boston por $460,000 debido a que le descubrieron una rotura parcial de los ligamentos por una deformidad en los huesos del hombro derecho, Linares firmó un contrato de ligas menores con Pittsburgh por $125,000 a principios de 2007, con 24 años.

Su rendimiento irregular lo llevó a deambular por los diferentes equipos y categorías dentro de la institución: los Hickory Crawdads, los Lynchburg Hillcats, y los Piratas de la clase rookie; para luego volver a Hickory.

Sus estadísticas de béisbol terminan en 2008, momento en el cual habría quedado libre. Su sueño de jugar en las Grandes Ligas llegaba a su fin.

El vocero del Aeropuerto Internacional de Miami, Greg Chin, confirmó que el último trabajo de Linares fue cargando y descargando equipaje de los aviones en el aeródromo de la ciudad.

La información disponible sobre la vida de Linares salta abruptamente hasta las 4:45 p.m. del 7 de febrero.

Según testigos, varios clientes se arreglaban el cabello en la peluquería Salonz Beauty Suites, localizada en la calle West Flagler y la avenida 84 del noroeste, cuando Linares irrumpió en el negocio y abrió fuego contra su novia.

José Angulo, un estilista que trabaja junto a la mujer que fue baleada, dijo que su nombre es Nina, y que es originaria de Panamá. Angulo se negó a dar el apellido de la víctima, pero dijo que Nina había trabajado en Salonz durante unos ocho años.

“Ella es una persona muy trabajadora”, dijo Angulo , quien agregó que él fue testigo del tiroteo, pero se negó a describir lo que vio a un reportero del Miami Herald.

Una clienta de la peluquería que se negó a ser identificada le dijo al Miami Herald que Nina, de alrededor de 50 años, tenía una relación romántica de unos seis o siete años con Linares, de 32 años, pero que “actualmente estaban separados”.

Por su parte, el Detective Martínez dijo que la pareja no tenía antecedentes de violencia doméstica.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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