- Associated Press - Friday, February 20, 2015

Más de dos años después de que un niño al que cuidaba se ahogara en la piscina de una guardería del Oeste de Miami-Dade, Zobeida González aceptó la culpa de su muerte.

“Es mi culpa y no puedo negarlo”, dijo la abuela de 64 años en una carta dirigida a los padres de Jonathan Feliciano. “Desearía que Dios me diera todo el sufrimiento y el dolor de ustedes”.

Con su disculpa pública, González se declaró culpable este jueves de homicidio agravado y cumplirá una condena de más de un año de cárcel y ocho años de libertad condicional.

El caso provocó el escrutinio de la supervisión que el estado ejerce sobre las piscinas en las guarderías y derivó en una demanda federal contra la guardería Mayling Brache Family Day Care, que estaba encargada del cuidado de Jonathan, de 3 años de edad.

González no comenzará a cumplir su condena hasta diciembre, el aniversario del ahogamiento ocurrido en el 2013.

“En estos casos de homicidio no están involucradas malas personas”, dijo el fiscal Santiago Aroca. Es una tragedia. Nadie gana dentro de una corte criminal”.

Detectives de la policía de Miami-Dade arrestaron a González el año pasado luego de que el niño se trepara por las escaleras de una piscina elevada, se resbalara y cayera al agua.

Inicialmente, González les dijo a los investigadores que había dejado solo al niño únicamente durante “uno o dos minutos” en un área exterior de juegos cuando entró a apagar la unidad de aire acondicionado. Pero el video de seguridad del patio de un vecino mostró que Jonathan realmente estuvo solo durante al menos 29 minutos, de acuerdo a la orden de arresto.

El video muestra al niño jugando en las escaleras de la piscina elevada por más de seis minutos antes de saltar al agua.

González ayudaba a su hija, Mayling Brache a llevar la guardería del 2955 NW 99th St.

Para la fiscalía, una condena a través de juicio no habría sido fácil ya que Brache y su madre creían que la piscina cumplía con las regulaciones estatales.

Según los códigos del estado, el portal de la piscina no debe tener ninguna abertura que permita que un niño pequeño se escurra por debajo o entre las rejillas de la misma.

Los códigos de la agencia también indican que “cualquier escalera o peldaños que brinden acceso a una piscina elevada deben ser retirados en todo momento en que los niños estén bajo cuidado o cuando la piscina no esté siendo usada por los niños siendo cuidados”. Pero las escaleras de la piscina eran fijan y no removibles – algo que los inspectores de DCF nunca informaron.

El departamento ha defendido a su inspector desde hace tiempo y ha dicho que no hizo nada malo.

De acuerdo a la policía de Miami-Dade, los empleados de la guardería nunca obtuvieron el permiso requerido del condado para tener la piscina. La familia Brache tampoco informó nunca a la compañía de seguros acerca de la piscina. La compañía de seguros Mount Vernon, demandó luego a los Brache en un caso que ya ha sido resuelto.

La familia del niño no estuvo en la corte este jueves pero no estaban muy contentos con el acuerdo al que se llegó. “Ellos querían que la condena fuera de prisión por largo tiempo”, dijo el fiscal Aroca al juez.

González, quien solamente habla español, estaba parada junto a su abogado Scott Egleston cuando este leyó su carta en voz alta.

“Por favor, sepan que en mi corazón, yo nunca haría nada deliberadamente para herir a Jonathan”, leyó el abogado. “Yo lo amaba y aén lo amo y siempre lo amaré”

“Yo llevo la responsabilidad de su muerte ahora y para el resto de mi vida. El se ha ido por mi culpa, porque yo no lo estaba vigilando”.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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