- Associated Press - Tuesday, January 13, 2015

Algunas risitas nerviosas se oyeron en el salón de la banda cuando Biana Pinchuck alcanzó una nota alta en su interpretación de Non ti Scordar di Me del compositor Ernesto de Curtis.

Fue la primera vez que muchos de los estudiantes del Centro David Lawrence Jr. en North Miami, que llega hasta octavo grado, oyó por primera vez ópera o música clásica. Casi seguro, ellos no la habían oído ejecutada por uno de sus compañeros.

Biana tiene 11 años de edad. La estudiante de sexto grado de la escuela Norman S. Edelcup/Sunny Isles Beach hasta octavo grado, ha sido catalogada como una niña prodigio que canta más de 200 canciones en seis idiomas e interpreta el violín a nivel de college. Su padre dice que ella puede aprender canciones en apenas dos minutos e interpretar sin ver la partitura.

El lunes, Biana ejecutó para cientos de estudiantes de la banda, la orquesta y los coros como parte de una gira por las escuelas que ella comenzó recientemente.

“Quiero exponerlos a la música clásica”, dijo Biana. “No es aburrido. Es divertido”.

Biana canta desde que tenía 3 años, después que se descubriera su talento en una sesión de karaoke de la familia. Ella comenzó sus lecciones de violín cuando tenía 4 años; y las de canto, cuando tenía cinco.

Antes de incluso celebrar su Bat Mitzvah (que lo hará este mes más tarde), Biana ya interpretó en America’s Got Talent, de la cadena NBC; fue finalista en audiciones para Annie en Brodway y ha viajado a Europa para realizar actuaciones.

Aunque es tímida sin un violín en sus manos, Biana dijo que lo que más le gusta es interpretar.

“Hago esto para poder estar en el escenario”, manifestó la niña.

En vez de un escenario, Biana caminó el lunes por una alfombra desgastada de colores primarios y notas musicales. Ella usaba unos jeans ajustados, una blusa morada y unos zapatos dorados de tacón bajo.

Frunció el ceño mientras se enfocaba en su violín italiano, de $20,000. Sus brazos se elevaron con gracia y los bajaba cuando cantaba.

Los estudiantes reaccionaron cuando reconocieron el Viennese Waltz de Strauss que salía del violín de Biana. Un alumno comenzó a mover de forma ondulada un lápiz en el aire como si fuera un director de orquesta. Otros oscilaban sus brazos como una multitud en un concierto.

“Ella interpretó realmente bien”, dijo Asya Morla, una alumna de tercer grado, de 8 años de edad.

Cuando Biana ejecutó Fly Away, una canción pop que escribió ella misma, toda la clase aplaudió el estribillo. Una lágrima corrió por la mejilla de un estudiante.

“Nueva vida, nueva luz. Podemos elevarnos a nuevas alturas, en algún lugar donde crecen las flores y fluyen los ríos. Nadie puede decirnos que no”, cantó Biana.

Jessica Levy, una estudiante de tercer grado de 9 años de edad, quedó impresionada.

“Fly Away fue realmente estimulante, me gustó su actitud cuando canta, con sus manos moviéndose”, dijo Jessica.

El padre de Biana controló el sonido y preparó la música de fondo en una laptop, y su abuelo grabó la actuación con una cámara de mano sobre un trípode. Al cambiar las clases con el sonido del timbre, la abuela de Biana le dio un peine para que se arreglara su pelo ondulado que le llega a la espalda.

Su familia ha asegurado que ella se mantenga practicando – alrededor de una hora diaria, dijo Biana.

“Lo hace bien. Pero necesita hacerlo de forma excelente”, dijo su abuelo, Gregory Pinchuk.

A veces la vida de un intérprete es difícil. Biana recordó haberse perdido el cumpleaños de una amiga – que le envió una limosina, destacó Biana – debido a que tenía una actuación. La familia “incluso no puede seguirle el ritmo con flores”, dijo su abuelo, porque el itinerario de Biana es muy exigente.

Biana ha practicado gimnasia, ballet y nado sincronizado. Pero la música “es lo mío”, dijo ella. Biana espera llegar a ser una solista.

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©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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