- Associated Press - Tuesday, January 20, 2015

Los venezolanos Ángel Van Der Biest y Christian Guevara se vieron obligados a viajar más de 3,000 millas desde Miami hasta San Francisco para poder contraer matrimonio y así estabilizar la situación migratoria de Van Der Biest.

“Ahora que estoy en pleno proceso de obtener mi green card; sentimos más tranquilidad”, confesó Van Der Biest tras su boda en noviembre.

Desde el 6 de enero, las bodas entre parejas del mismo sexo son legales en Florida. Para muchas de ellas que residen en Miami, la satisfacción de unirse en matrimonio va más allá de poder consolidar su amor mutuo -es la única forma de permanecer legalmente en Estados Unidos.

Abogados de inmigración especializados en la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transgénero (LGBT) aseguran que una de las principales consultas que han recibido a diario por las últimas tres semanas está ligada al tema migratorio.

Luis Font es un abogado de inmigración que ha intervenido en alrededor de 150 casos relacionados a matrimonios gay desde que parte de la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA) fue revocada por la Corte Suprema de Estados Unidos en 2013.

DOMA es una ley federal que definía al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.

Font asegura que su oficina ha ayudado a alrededor de 25 parejas gay binacionales -donde una de las partes es estadounidense y la otra es extranjera- desde la legalización del casamiento igualitario en Florida hace sólo semanas.

“Estamos viendo más parejas dar un paso al frente”, dijo Font. “Después de DOMA, las parejas tenían que viajar fuera del estado para poder casarse, a Washington D.C. o a Nueva York. Era una barrera adicional”.

Si bien los beneficios federales de los matrimonios gay realizados en otros estados eran válidos en Florida antes del 6 de enero, incluyendo el patrocinio de un esposo a otro para el cambio de estatus migratorio, muchas parejas gay no podían viajar fuera de Florida por razones económicas, médicas, o por miedo a ser detenidas sin visa.

“Estábamos debatiendo mudarnos por la falta de reconocimiento en Florida. Teníamos miedo. Soy ciudadano estadounidense, pero si mi compañero no podía quedarse aquí, yo tampoco lo haría”, cuenta Kenneth Wilcox, un psicólogo de Miami Beach casado con un ciudadano de Cambodia.

Wilcox y su pareja se conocieron en el país asiático, y en 2011 decidieron emprender una vida juntos en EEUU. En 2013, cuando DOMA fue declarado inconstitucional, pudieron casarse en Washington. Pero casarse fuera de Florida sólo resolvió parte de sus problemas.

El esposo de Wilcox, Wes, deseaba estudiar finanzas en la Universidad Internacional de Florida (FIU). Al ser financiada por el estado, FIU no reconocía su unión matrimonial y por lo tanto Wes debía pagar una matricula mucho más alta como estudiante internacional.

Fue recién la semana pasada que la Universidad se apegó a las nuevas leyes estatales y modificó el estatus de Wes al de residente por medio de su matrimonio.

Previo a la legalización de los matrimonios del mismo sexo, unos 500 derechos civiles y privilegios estatales ligados al casamiento eran denegados a las parejas gay.

Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles estima que unas 24,248 parejas del mismo sexo contraerán matrimonio durante los primeros tres años desde la legalización del casamiento igualitario en Florida. El impacto económico sería enorme: los casamientos generarían $182.2 millones en ganancias para el estado y la economía local, y crearían entre 875 a 2,626 trabajos en la industria del turismo.

Al igual que Font, la abogada de inmigración Sasha Westerman-Keuning ha sido consultada por alrededor de 50 parejas binacionales que buscan casarse por razones migratorias en Florida en las últimas semanas.

Westerman-Keuning recomienda a las parejas que quieren casarse por motivos que vayan más allá de lo amoroso hacerlo en estados donde el casamiento gay haya estado establecido por más tiempo, como Massachusetts, donde es legal desde 2004.

“Basado en la manera agresiva en la que el gobierno estatal ha bloqueado el matrimonio gay, eso me lleva a ser conservadora en mi sugerencia”, dijo la abogada.

La legalidad del matrimonio gay en Florida está actualmente bajo apelación. Si la Corte de Apelaciones de Florida vota en su contra, la ley se podría revertir al bloqueo original. Aunque Westerman-Keuning piensa que es muy improbable.

El debate podría terminarse de manera absoluta si la Corte Suprema de EEUU decide legalizar los matrimonios gay a nivel nacional.

Por el momento, las bodas gays en Florida continúan.

“A nosotros nos hubiera encantado que esto estuviera desde un principio aquí en Miami, era mucho más cómodo que mi familia viajara para acá desde Venezuela”, dijo Van Der Biest.

“Estoy muy feliz por mis amigos porque tener que viajar complica mucho la situación. Uno quiere compartir su boda con sus seres queridos, antes había que viajar y hacer una celebración muy sencilla en un lugar desconocido”.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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