- Associated Press - Monday, January 26, 2015

Cuando las calles de Sweetwater empezaron a verse inundadas de autos estacionados ilegalmente que pertenecían a los inquilinos de un edificio de apartamentos para estudiantes de 15 pisos, los funcionarios de la Ciudad afirmaron que ellos no habían previsto el problema. Pero los residentes del área habían pronosticado este desastre e incluso habían expresado su oposición al proyecto hace casi tres años, cuando la municipalidad redujo el número requerido de estacionamientos que el urbanizador tendría que construir de acuerdo con las regulaciones de zonificación.

En una reunión de la junta de planificación y zonificación celebrada en el 2012, tres residentes expresaron preocupaciones de que eliminar el requerimiento para construir 224 espacios de estacionamiento causaría problemas de tráfico y parqueo para los condominios del vecindario, de acuerdo con las actas de la reunión.

Y eso fue exactamente lo que sucedió cuando 109 Tower, un edificio de propiedad privada diseñado para estudiantes de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), abrió en agosto. La policía empezó a recibir llamadas de los vecinos denunciando que los inquilinos del edificio estaban dejando sus autos por todas partes, entre la 6 y la 7 calle del suroeste, y a veces incluso bloqueaban las entradas.

Tres asociaciones de condominios apelaron un par de meses más tarde a la comisión de la Ciudad para que revocara la excepción de estacionamiento que se había aprobado para el urbanizador, pero fue desestimada por no especificar de qué manera esta decisión resultaría un problema, y cómo serían afectados los condominios cercanos, de acuerdo con actas de reuniones.

El alcalde José M. Díaz, quien era comisionado y presidente de la comisión en el 2012, dijo que los residentes no tenían un argumento concreto para apelar la decisión de la junta de planificación y zonificación.

Al recordar el asunto, Díaz dijo que probablemente no valió la pena haber concedido la excepción de requisitos de estacionamiento.

“Fue una idea de la que nos convenció la administración anterior”, afirmó.

La Ciudad pudo conceder la excepción al hacer un convenio sobre el terreno y obligar a más de 500 inquilinos a parquear del otro lado de la calle, en las instalaciones de FIU. En el convenio, la universidad acordó permitir a los residentes estacionarse en su recinto con una pegatina y brindar un servicio de autobús de lunes a viernes.

Eso dejó al edificio con alrededor de 25 espacios de parqueo, que son usados en su mayor parte por los trabajadores del mismo. La administración del edificio advirtió a los inquilinos a través de las redes sociales de internet que no se les permite estacionar allí por más de 30 minutos.

“Ha habido vehículos parqueados en el garaje por un período largo de tiempo. Hemos avisado a todos que está prohibido estacionarse en 109 Tower”, decía una de las entradas de Facebook en la página de 109 Tower, la cual es administrada por Education Realty Trust.

Este edificio fue el primer proyecto de urbanización que los funcionarios esperan que se convierta en un distrito de “Ciudad Universitaria” que traiga entradas de fondos a la pequeña ciudad de del oeste del condado Miami-Dade, que ha tenido tantos problemas de corrupción en el pasado.

“Si no hubiéramos aceptado la reducción de parqueos, ningún urbanizador hubiera construido en la ciudad”, dijo Díaz. “Y ahora tenemos un boom de urbanización”.

Ya se estaba construyendo el siguiente proyecto de apartamentos en la ciudad, 4th Street Commons, cuando se inauguró 109 Tower.

Donte Harris, especialista de arrendamiento y marketing de 4th Street Commons, dijo que este edificio cumplirá con los requisitos de parqueo de la Ciudad.

El edificio, propiedad de Asset Campus Housing, tendrá 208 apartamentos y unos 330 espacios de estacionamiento, según Harris. Esto incluye parqueo residencial, así como espacios para invitados del edificio y para tiendas. El edificio no será exclusivamente para estudiantes o profesores de FIU y se inaugurará en el otoño del 2015.

Los funcionarios cambiaron además la altura máxima para edificios en la ciudad a 15 pisos en el 2013 para acomodar mejor futuros proyectos de urbanización en la ciudad.

A los estudiantes que viven en el edificio no les importan las advertencias, las multas o que se lleven sus autos, porque ninguna de esas alternativas les resulta tan terrible como parquear del otro lado de la calle y tratar de cruzar una concurrida arteria de ocho carriles.

Ashley Pinero, de 22 años, dijo que ella seguía las reglas establecidas por el convenio cuando empezó a vivir allí, pero ahora prefiere estacionarse ilegalmente en lugar de cruzar la Calle Ocho sola de noche o cuando carga bolsas con víveres.

“Ahora yo trato de encontrar parqueo aquí [en Sweetwater]”, dijo Pinero. “Me darán una multa donde estoy parqueada ahora, pero llegué a casa del trabajo a medianoche”.

Como muchos otros, Pinero no cree que renovará su contrato de alquiler en el edificio.

Con el tiempo, se construirá un puente para peatones sobre la Calle Ocho, con la ayuda de una subvención del Departamento de Transporte de la Florida. No obstante, Díaz considera que la solución a largo plazo para los inquilinos del edificio es traer un urbanizador que construya un garaje al lado del edificio, lo cual desplazaría a las personas que viven en la comunidad que ocupa ese espacio.

“[Los urbanizadores] tendrían que comprar sus propiedades”, afirmó Díaz.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

Visit El Nuevo Herald (Miami) at www.elnuevoherald.com

Distributed by Tribune Content Agency, LLC


Copyright © 2018 The Washington Times, LLC.

The Washington Times Comment Policy

The Washington Times welcomes your comments on Spot.im, our third-party provider. Please read our Comment Policy before commenting.

 

Click to Read More and View Comments

Click to Hide