- Associated Press - Tuesday, July 21, 2015

Las preocupaciones sobre la amenaza turística que Cuba representa para Miami han llegado al nivel granular: ¿quién tendrá la mejor arena?

Al proponer el martes su nuevo plan de $40 millones para combatir la erosión de las playas, el alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez se comprometió a buscar arena de reemplazo lo bastante blanca como para competir con las famosas costas relucientes de Cuba.

“Cuba tiene algunas de las mejores playas, y de las más hermosas, en el mundo”, dijo Giménez de Cuba, donde vivió hasta los 7 años. “Tenemos que aceptar eso”.

La advertencia de Giménez recoge la ansiedad de los círculos turísticos sobre cómo el nuevo fácil acceso a Cuba podría afectar el mercado de vacaciones caribeñas una vez que los turistas estadounidenses puedan viajar allá libremente. Se considera que Miami es vulnerable al resurgimiento de Cuba como destino de vacacionistas de EEUU, dado que ambas ofrecen retiros soleados durante los meses invernales.

“Tenemos que hacer de nuestras playas las mejores que podamos”, dijo Giménez a una junta del Condado que supervisa un programa de préstamos el cual financiaría $10 millones del programa de restauración de la arena. “Necesitamos tener playas de arenas blancas”.

La arena del sur de la Florida no está mal, pero reemplazarla es el problema. El sur de la Florida antes simplemente dragaba cerca de las costas para combatir la erosión y traer arenas prístinas para reemplazar la que se llevaban las olas. Pero años de operaciones de restauración han acabado prácticamente con el suministro de arena submarina en Miami y Fort Lauderdale.

Una alternativa posible es dragar en el norte, junto a los condados Martin y St. Lucie, donde el océano cuenta con abundantes reservas de arena. Pero esa arena no es del mismo color de la del sur de la Florida, dijo Stephen Leatherman, profesor de estudios medioambientales de la Universidad Internacional de la Florida que es conocido como “Dr. Beach” por su lista anual de las mejores playas del país.

“He visto algunas muestras”, dijo Leatherman de las arenas submarinas del norte de la Florida. “Es muy oscura. No creo que a nadie le guste eso”.

Para un programa de relleno que comenzará en el otoño, Broward planea usar camiones de volteo de las minas de arena del área central de la Florida para reemplazar la arena que el océano ha erosionado de Fort Lauderdale en adelante. Nicole Sharp, administradora de recursos naturales de Broward, dijo que las minas se correspondían tan bien con el color original de la playa que es prácticamente imposible ver dónde se vertieron los granos impostores dos años atrás para combatir la erosión causada por la supertormenta Sandy. “No se puede distinguir qué arena se trajo”, dijo, “y qué arena estaba ya allí”.

Miami-Dade ya ha usado también la arena del área central de la Florida en la restauración de algunos puntos, y es posible que use el área de nuevo para el proyecto de restauración de Giménez que se dirige ahora a la Comisión del Condado para su aprobación final. Pero Giménez está proponiendo la posibilidad de importar arena nueva del extranjero si el color se hace problemático.

“Vamos a estudiar la calidad de la arena”, dijo “Si tenemos que acabar comprando arena blanca de las Bahamas para hacer Miami Beach tan atractiva como sea posible, pues lo haremos”.

Usar arena procedente de las Bahamas podría resultar costoso. Leatherman dijo que la lujosa Fisher Island hizo traer arena de las Bahamas para sus exclusivas playas. “Esa arena es súper blanca, y va a ser aún mejor que la de Cuba”, dijo. “Es una arena mejor y más blanca que la que hay en Miami Beach, sin duda”.

Usar arena extranjera descalificaría a Miami-Dade de la posibilidad de usar fondos federales para cubrir la mitad del costo del programa de $40 millones. Las regulaciones federales exigen arena de procedencia nacional para la mayoría de los programas de restauración.

Giménez quiere gastar sólo $10 millones de los fondos fiscales del Condado para el programa de restauración, el cual haría traer alrededor de 220,000 toneladas de arenas nuevas a Miami Beach entre las calles 46 y 53 el próximo verano. Sunny Isles Beach recibiría una restauración similar al año siguiente. Es probable que Miami-Dade califique para una subvención equivalente de $10 millones de parte del estado, y Washington daría su propia contribución equivalente de $20 millones.

En una entrevista, Giménez dijo que Miami-Dade estaba explorando la posibilidad de encontrar arena de las Bahamas que fuera lo bastante barata como para hacer innecesaria la contribución equivalente federal. Sharp, la administradora de Broward, dijo que una compañía extranjera de dragado ha estado proponiendo la posibilidad de arena bahameña a precio asequible.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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