- Associated Press - Wednesday, July 8, 2015

Un rayo puede ser tan delgado como una regla, llevar el calor del sol y matar en un instante.

Aunque los casos fatales son raros, en esta temporada de relámpagos ocurren a una tasa sorprendentemente mayor.

Hasta el 5 de julio, 17 personas habían muerto en todo EEUU -con la Florida y Alabama igualadas en primer lugar con tres muertes en cada estado. Ese número es casi el doble del promedio para el mismo período de tiempo durante los últimos cinco años y dos veces más que el año pasado. Las muertes incluyen pescadores con cañas, excursionistas, campistas y trabajadores del campo. La mayoría eran hombres y estaban a sólo pasos de un refugio, dijo John Jensenius, un especialista de seguridad contra los relámpagos de la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA, según sus siglas en inglés).

“Las personas no reaccionan suficientemente rápido a la amenaza”, agregó. “No se ponen bajo techo, lo que ha sido siempre un problema”.

En la Florida, tres hombres han muerto desde mediados de mayo, según los registros de NOAA. Dos trabajaban en techos en Port Orange y Bonita Springs. Un tercero caminaba cerca de su casa en Largo.

Los sucesos fatales ocurren más a menudo cuando las personas se encuentran al aire libre por diversión. Los pescadores con caña, no los golfistas, son más atacados que otros, tanto históricamente como este año. Un poco más de la mitad de las muertes en lo que va de año ocurrieron mientras las personas pescaban, acampaban o caminaban afuera, Una niña de 12 años que jugaba voleibol en una playa de Alabama durante el fin de semana del 4 de julio fue la más reciente en morir.

No está claro lo que causa el aumento, dijo Jensenius. Puede ser un mayor tiempo libre o una menor precaución, agregó. El número de rayos -unos 25 millones anuales en EEUU- no parece ser un factor, añadió, aunque los investigadores predicen que la cifra podría crecer si aumentan las temperaturas, de acuerdo con modelos de cambios climáticos.

En las últimas siete décadas, la cifra de muertes bajó dramáticamente y los científicos obtuvieron una mejor comprensión de cómo trabajan los rayos y cómo evitar recibir uno, dijo Jensenius. En la década de 1940, un promedio de 319 personas murieron cada año. Ese número comenzó a descender en la década de 1950 y para el 2000, eran menos de 50 por año. En la década pasada, el promedio fue de 32.

Mientras Texas reclama el título del estado con más rayos, debido a su tamaño, la Florida se encuentra primera en densidad, avivada por la humedad y las brisas del mar que pueden agitar la atmósfera durante una temporada más larga de rayos durante los meses cálidos.

“En algunos lugares, es más de 33 rayos por milla en un año típico”, dijo Jemsenius.

Las corrientes a tierra, no los ataques directos, matan a la mayoría de las personas. Así que correr hacia el refugio - no agacharse en el lugar - es el mejor plan. Y buscar refugio al primer sonido de un trueno es mejor que esperar porque aparezca un relámpago, pues el trueno se puede oír a 10 millas de una tormenta y los relámpagos pueden viajar fácilmente esa distancia. Si se está en un bote y no se puede escapar de la tormenta, evite el metal y el agua. También, el que se le levante el pelo no es el momento para fotos ridículas - eso significa que su cuerpo lleva una carga positiva que trata de conectarse con una carga negativa de una nube de tormenta, y obviamente, significa que una señal de peligro está cercana.

Una vez dentro, evite todo lo conectado a la electricidad o a la plomería - como las computadoras o las duchas - que podrían transportar corriente.

NOAA calcula que la persona promedio tiene una de 12,000 posibilidades de ser alcanzada, mucho más que un accidente de aviación. Pero la mayoría de los rayos son evitables.

“Si puede oír incluso el rugido de un trueno”, dijo Jensenius, “Está en peligro”.

No todo sobre los relámpagos es malo. Junto con su belleza, los relámpagos también ayudan a mantener bajo control al balance eléctrico de la tierra. Otro hecho interesante es que cuando alcanzan la tierra, los rayos pueden fundir la basura y la arcilla para hacer un tubo hueco de vidrio moldeado por la corriente, lo que crea un registro arqueológico del relámpago en esa era.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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