- Associated Press - Friday, June 5, 2015

Una de las labores humanitarias más fecundas que se hace en Cuba es la de la Asociación Cubana de la Orden de Malta, una antigua orden caballeresca que data del siglo XI y cuyo fin es mantener la fe católica y ayudar a los pobres y a los enfermos.

Gracias a la labor del antiguo diplomático italiano y Caballero de la Asociación Italiana de la Orden de Malta Raffaele Guariglia, Barón de Vituso, cuya esposa fue la cubana Paz Mazorra, la Orden de Malta inauguró en 1952 su Asociación Cubana y empezó a establecer relaciones diplomáticas con distintos países de Latinoamérica. La llegada del castrismo se encargó de desparramar los miembros de la nueva y pujante Asociación Cubana por distintas partes del mundo. El cubano Miguel Alejandro Fernández-Rivera y Gómez, conde de Monterrón y casado con la española María del Rosario Aranguren y Palacio, fue el primer presidente de la Asociación Cubana en el exilio, fijando su sede en Madrid pese a que todas sus misiones y labores humanitarias se llevaron a cabo en Miami y principalmente con Cuba. Tras la muerte del conde de Monterrón en el 2000, asumió el cargo el cubano Fernando García Chacón y Chacón, Marqués de Salinas quien, tras 44 años al frente de esta Asociación Cubana y de acuerdo a una nueva regulación de la Orden –que dice que ningún presidente puede tener más de 75 años–, pasará la antorcha al nuevo presidente tras las elecciones que se llevarán a cabo este 27 de junio.

Acabado de aterrizar de su último viaje humanitario a Cuba, el marqués confiesa lo orgulloso que se siente de lo que la Asociación ha logrado: “Nos recibió en La Habana el pleno de la Conferencia Episcopal, integrada por 14 obispos. Absolutamente todos han reconocido la increíble labor que hemos realizado allá, y que en un principio no fue nada fácil”.

Gracias a donaciones personales y a los esfuerzos de todos, la Asociación mantiene hoy en la isla 62 comedores para personas de la tercera edad, los seminarios de San Carlos y San Ambrosio, el Seminario Menor de Camagüey, una casa para sacerdotes retirados en La Habana, cuatro centros asistenciales, un centro para discapacitados en Palma Soriano y una labor de ayuda a los damnificados del huracán Sandy en Santiago de Cuba. Tan sólo en el 2014 alimentaron a 13,300 personas y sirvieron 716,462 comidas en sus 62 comedores y ocho centros.

Aunque la Asociación Cubana concentra sus obras en Cuba, mantiene también obras asistenciales en Miami así como misiones médicas. En 1992 crearon, por ejemplo, la Clínica San Juan Bosco (trasladada ahora a la parroquia Corpus Christi), en el 2008 la Casita de Malta (donde atienden a pobres y desamparados) y tienen un centro médico operado por voluntarios donde anualmente se atiende 977 pacientes y se reciben 6,500 visitas médicas, a un coste de $500 por paciente al año.

La clínica se subvenciona con apoyo local, donaciones y regalos. Además, gran parte de la labor de la Asociación Cubana son las misiones médicas que realiza dos veces al año en República Dominicana. En la última, realizada en febrero de este año, atendieron a 1,314 pacientes, realizaron 48 cirugías, 42 ecocardiogramas y 86 ultrasonidos; hicieron 865 recetas y llevaron $100,000 en bolsas llenas de medicamentos y material quirúrgico. 20 médicos voluntarios y 50 asistentes voluntarios participaron en esta misión.

“Contamos con 110 Caballeros y Damas en la Asociación Cubana de la Orden de Malta”, cuenta el marqués. “La hermandad que tenemos –gente que tiene tus valores y piensa como tú– es uno de los grandes tesoros de este grupo, como lo es el haber sido parte de la gran labor que hemos hecho en Cuba y del legado que he podido transmitirles a los jóvenes que se integran en la Asociación”, añade.

Más conocida como la Orden de los Caballeros de Malta, la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta ha seguido fiel, en sus 11 siglos de historia, a sus principios de practicar con firmeza la religión católica y de ejercer la caridad con los pobres. Fundada en 1048 por el beato Gerardo como la comunidad monástica de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, justo antes de la primera Cruzada, para curar y acoger a los enfermos, peregrinos y necesitados, pronto adquirió el carácter de Orden de Caballería, religiosa y militar a la vez.

Hoy día es una orden religiosa, laica, soberana, hospitalaria, militar, caballeresca y tradicionalmente noble, ya que muchos de sus miembros pertenecen a algunas de las dinastías aristocráticas más antiguas de Europa. Regulada por el código canónigo, cuenta con un Cardenal patrono (el Emmo. y Excmo. Raymond Burke) y con un prelado (Excmo. y Rvdmo. Ángelo Acerbo), y sus integrantes se dividen en Caballeros, Damas y Capellanes de distintas categorías.

La Orden de los Caballeros de Malta está en 120 países, cuenta con 1,500 clínicas y dispensarios y con 20 hospitales distribuidos por Europa, Asia y África, así como con cuerpo de ambulancias en 33 países. Sus filas están integradas por 13,500 miembros internacionales, 80,000 voluntarios, 25,000 personas empleadas, cuerpos de voluntarios, asociaciones y fundaciones en 60 países. Además, mantiene relaciones diplomáticas con 104 países, incluyendo la Santa Sede; tiene 18 misiones de observadores permanentes, entre las que se encuentra Naciones Unidas, y ha establecido 55 acuerdos de cooperación internacional. Sus labores internacionales van desde hogares y comedores para desamparados, distribución de comidas o asilos de ancianos hasta ambulatorios de asistencia médica y ayuda en casos de emergencias y desastres naturales.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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