- Associated Press - Monday, March 9, 2015

Una mujer de La Pequeña Habana se encontraba en una vigilia en la acera donde un día antes un hombre había muerto después de recibir un tiro en el pecho, cuando dos jóvenes que pasaban por el lugar en un auto blanco le pidieron que se acercara.

“¿Señora, usted vive por aquí, verdad?”, preguntó uno de los jóvenes.

La mujer asintió con la cabeza.

“Cuídese, y si usted tiene hijos pequeños cuídelos también, métalos a la casa. Es que estamos en guerra con un grupo del otro lado y va a haber mas problemas”, advirtió el muchacho flaco, de pelo negro y corto y ojos oscuros.

La mujer, nerviosa, apenas alcanzó a advertir a los jóvenes -uno de los cuales llevaba un revolver en su regazo- que tuvieran cuidado y que pensaran en sus padres.



Esa misma semana -entre el 21 y el 28 de diciembre- habían ocurrido al menos tres incidentes con armas en la misma área, cerca de la cuadra del parque Riverside, sobre la calle 3 del suroeste, dejando al menos un muerto. Los tiroteos alarmaron a los vecinos, algunos de los cuales han vivido en el área del este de La Pequeña Habana desde los años 1980, y comentaban que los hechos violentos se asemejaban a esos años, en los que el barrio era conocido como el Pequeño Vietnam.

Sin embargo, el vecindario no está sufriendo un problema grave de pandillas, de acuerdo con las autoridades.

“Yo no diría que tenemos un problema de pandillas en Miami”, dijo en una entrevista resiente el sargento Ray Blanco, quien lidera a los seis agentes de la unidad de pandillas de la ciudad. “Tenemos algunas áreas en donde grupos de individuos jóvenes están causando problemas, pero no es una epidemia”.

Un vocero de la policía dijo a el Nuevo Herald en diciembre que los tiroteos en el vecindario no estaban relacionados, aunque varias fuentes municipales dijeron estar al tanto de un enfrentamiento entre dos grupos del área.

Por su parte, en los días siguientes a los incidentes varios vecinos dijeron sentir temor de que la situación empeore.

“Ahora no quiero ni salir de la casa”, dijo la mujer que sostuvo la conversación con los dos jóvenes en el auto blanco, el 29 de diciembre, quien pidió que su nombre no fuera revelado. “Todos tienen miedo de sacar a sus hijos. Nos pasamos la semana de Navidad en zozobra”.

Esa noche, la mujer había dado el pésame a Caridad Peña, la madre de Alexander Peña, el hombre de 33 años que falleció en la acera, sobre la vivienda de la avenida 7 del suroeste.

Caridad Peña, quien no vive en La Pequeña Habana, acudió al lugar donde murió su hijo a encender velas.

De acuerdo con reportes del incidente proveídos por la Policía de Miami, Peña habría llegado al área en bicicleta y se acercó a un grupo de individuos, a quienes dijo que tenía un arma. El grupo empezó una discusión y atacaron a la víctima a golpes. Luego se escucharon disparos. La víctima trató de huir y se desplomó en la acera, frente a la vivienda de la avenida 7. Peña fue transferido al Centro de Traumatología Ryder del Hospital Jackson Memorial donde fue declarado muerto.

Las autoridades arrestaron a Ricardo Estrada, de 22 años, y a Christopher Méndez, de 16, en relación con la muerte de peña, de acuerdo con los reportes de arresto entregados por la Policía de Miami. Méndez, quien fue arrestado el 22 de enero, es acusado de asesinato en segundo grado. Estrada fue arrestado el 8 de enero por presuntamente tratar de eliminar evidencia de un crimen.

De acuerdo con el reporte de su arresto, Estrada habría huido de la escena en la bicicleta de la víctima para esconderla y dijo conocer a los jóvenes que se encontraban en el grupo, a quienes identificó como miembros de una pandilla.

“El sospechoso reconoció que todos los individuos en el grupo son miembros de la pandilla 3rd street y dijo que Méndez estaba armado con una pistola”, de acuerdo con los documentos policiales.

De acuerdo con la policía, Méndez admitió haber disparado tres veces a la víctima.

Que uno o varios individuos se identifiquen como miembros de una pandilla, no los convierte automáticamente en una. Existen requisitos estatales y federales para clasificar como una pandilla.

“De todos modos nosotros investigamos cada caso, para determinar si se trata de casos aislados, de grupos pequeños o de pandillas”, dijo Blanco.

El sargento pidió a las personas con información relacionada con pandillas a llamar al 305-603-6720 y pedir ser comunicados a la unidad de pandillas de la Policía de Miami.

Ademas, cualquier persona con información sobre crímenes puede comunicarse con el Departamento de Homicidios de la Policía de Miami al 305-603-6350. Las personas que desean dar información anónima pueden llamar al número de Alto al Crimen, al 305-471-TIPS (8477) o visitar www.crimestoppersmiami.com.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

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