- Associated Press - Friday, May 8, 2015

Representantes demócratas estatales, enfermeros y médicos del Jackson Health System hicieron el viernes un llamado a los republicanos, incluyendo al gobernador Rick Scott y a los líderes de la Cámara de Representantes, a expandir la cobertura de salud de Medicaid a más floridanos de bajos ingresos y además a preservar un programa federal que financia a los hospitales que dan tratamiento a grandes números de pacientes sin seguro médico.

A la protesta - organizada por el sindicato de médicos y enfermeros del Jackson, SEIU 1991, frente al hospital público más concurrido del estado, el Jackson Memorial - asistieron más de 100 empleados del hospital y por lo menos ocho demócratas de la Cámara y dos demócratas del Senado que apoyan un plan aprobado por el Senado de la Florida, controlado por republicanos, pero rechazado por los líderes de la Cámara.

El plan propone expandir los restringidos criterios de elegibilidad en la Florida al Medicaid, el programa federal y estatal de servicios de salud para pobres y discapacitados, y renovar un fondo de financiamiento de hospitales, llamado el Fondo para Bajos Ingresos (Low Income Pool, LIP), que brinda alrededor de $1,300 millones al año a los hospitales, pero cuya expiración está fijada para el 30 de junio.

El tema de la atención médica está al centro del impasse de las negociaciones entre las dos cámaras que llevó a los miembros de la Cámara a terminar abruptamente la temporada de sesiones legislativas el 28 de abril sin haber terminado el presupuesto, lo cual es la única tarea a que los obliga la Constitución.

La representante de la Florida, Daphne Campbell, quien es enfermera registrada y representa a North Miami y el Pequeño Haití, culpó del impasse al partidismo político y a la profunda antipatía que profesan los líderes de la Cámara al presidente Barack Obama.

“Si ustedes tienen un problema con Obama, no hagan sufrir a un millón de personas”, dijo ella, refiriéndose a los floridanos que no califican para subsidios que hacen más asequibles los planes privados bajo Obamacare pero que tampoco son elegibles para el Medicaid en la Florida.

De acuerdo con el Instituto Urbano (Urban Institute), un grupo de investigación de política de la salud sin ánimo de lucro, se estima que 850,000 floridanos serían elegibles para Medicaid si los legisladores estatales adoptaran un plan de expansión que cubriera a casi todos los adultos de bajos ingresos.

Martha Baker, enfermera registrada y presidenta de SEIU 1991, urgió a los presentes en el patio delantero de Jackson Memorial que “llevaran la pelea” a Tallahassee y defendieran la atención médica “de la manera que hacemos en el Jackson: atención médica por igual para todos”.

El representante David Richardson, demócrata de Miami Beach, dijo que el impasse en Tallahassee se debía a la “mala gobernación” por parte de Scott, quien presentó una demanda en contra del gobierno federal acusando al Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS) de coaccionar a la Florida para que adopte la expansión del Medicaid por medio de negarse a renovar LIP.

Esta semana, Scott viajó a Washington para encontrarse con la secretaria de HHS Sylvia Burwell y negociar la renovación del programa LIP, pero regresó a la Florida sin haber llegado a un acuerdo. El jueves, Scott presentó un interdicto pidiendo al juez que impida que el gobierno federal cierre el programa LIP el 30 de junio.

HHS informó a la Florida en abril del 2014 que el programa LIP no sería renovado después del 30 de junio. Pero la propuesta de presupuesto de Scott para el 2015 incluyó alrededor de $1,300 millones en fondos de LIP.

Desde entonces, funcionarios federales de salud han dicho que no permitirán que se usen fondos de LIP para pagar por la atención médica de aquellos que calificarían por Medicaid bajo la expansión.

Una temporada especial de sesiones legislativas ha sido convocada del 1 al 20 de junio para elaborar un presupuesto, aunque es posible que los líderes estatales no sepan aún si los funcionarios federales renovarán el programa LIP. Jackson, la red de hospitales públicos de Miami-Dade, perdería más de $200 millones al año sin el programa, más que ningún otro hospital en el estado. El presidente ejecutivo del Jackson, Carlos Migoya, no asistió a la protesta.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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