- Associated Press - Tuesday, September 22, 2015

Ricardo Varona no se excusa en absoluto por tener un laboratorio hidropónico sofisticado y con todos los hierros dentro de un cuarto del segundo piso de su casa del área del Southwest de Miami-Dade. El fue a juicio el martes para insistir que era inocente de violar ley alguna, alegando que sólo cultivaba la marihuana para ayudar a su esposa, que padece de cáncer del seno.

“Amor y compasión, de eso se trata este caso en realidad”, dijo el defensor público adjunto Adam Bair al jurado. “En particular, este caso se trata de un hombre dispuesto a todo con tal de aliviar el sufrimiento de su esposa”.

La inusual defensa, en un estado en que la marihuana médica todavía no se permite, no convenció a la fiscalía. Ellos trataron el martes de mantenerse en el medio, expresando sus simpatías por la esposa de Varona pero presentando a su esposo como un narcotraficante a gran escala.

Su prueba clave: la última cosecha de marihuana de Varona rindió 15 plantas vivas de marihuana con un peso de 103 libras, demasiado para uso médico, dijo al jurado el fiscal de Miami-Dade David Emas.

“Cien libras en exceso… Aceptemos que ella use media libra. Que use dos. Que use tres libras de marihuana”, dijo Emas a los jurados. “¿Qué pasa entonces con las otras 100 libras?”

El juicio tiene lugar en un momento en que las leyes contra la marihuana en todo el país han sido suavizadas, y la planta es ahora legal para uso médico en más de 20 estados y para uso recreativo en cuatro, además de Washington D.C.

En la Florida, la Legislatura ha autorizado una cepa de marihuana de baja potencia para tratar un número reducido de padecimientos, entre los cuales está el cáncer. En octubre, el estado decidirá a qué cultivadores se permitirá cultivar las plantas; es probable que los pacientes tengan acceso a la marihuana a principios del próximo año.

Legalmente, Varona, de 43 años, no estaría cubierto bajo la ley de marihuana médica del estado. Se le acusa de traficar más de 25 libras de marihuana y de operar una casa de cultivo de marihuana en julio del 2014.

Originario de Cuba, Varona vino a Miami hace 12 años. A su esposa, María Varona, se le diagnosticó cáncer de seno en el 2010. Sus abogados defensores expusieron su historia. Varona se operó para eliminar tumores del seno, y luego se sometió a tratamientos de quimioterapia y radiación. Luego, para prevenir el regreso del cáncer, empezó a tomar un fármaco llamado Tamoxifen.

Debido a este fármaco, María Varona sufría de náuseas extremas, dijo Bair al jurado. Ella descubrió que comestibles saturados de marihuana aliviaban sus sufrimientos durante un viaje a su país natal, Venezuela. Pero María Varona - de quien se espera que testifique el jueves - se vio obligada a renunciar a la marihuana cuando regresó a Miami.

“Todos los síntomas regresaron. Los vómitos. Las diarreas. El insomnio. La fatiga”, dijo Bair, quien está defendiendo el caso conjuntamente con José Aguirre.

Entonces, dijo Bair, Varona creó el laboratorio hidropónico dentro de su casa, y gastó $5,000 en lámparas, transformadores, filtros, ventiladores y bombas de agua. El compró las semillas a una “persona desconocida” en el estacionamiento de la tienda que le vendió los equipos, según testificó el martes el detective de Miami-Dade Walter Enamorado.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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