- Associated Press - Tuesday, September 22, 2015

Cada una de ellas tiene talento. Pero muchas llegaron a olvidar sus habilidades y pasatiempos mientras vivieron bajo el yugo de la violencia doméstica.

“No me dejaba trabajar y no me quería dar el dinero para salir a comprar la tela porque decía que iba a ver a otro hombre. Estaba atada allí”, dijo Silvia Beckwith, una inmigrante argentina, sobre la tormentosa relación que vivió con el padre de sus dos hijos mayores.

Ahora todas han vuelto a lo suyo: una crea muñequitas de cerámica; otra hace accesorios; una mezcla cremas y jabones con productos orgánicos. Beckwith cose bolsas y delantales que ella misma diseña.

No me dejaba trabajar y no me quería dar dinero para salir a comprar la tela porque decía que iba a ver a otro hombre

Silvia Beckwith, una inmigrante argentina

Este grupo de mujeres de Miami-Dade, casi todas inmigrantes y algunas indocumentadas, han fundado una cooperativa de artesanas y venden sus productos en el mercado Yellow Green Farmers Market, en Hollywood, en el Condado de Broward.

Tras posponer sus sueños por años, ahora esperan convertirse en pequeñas empresarias y lograr vivir de lo que les gusta hacer. Mientras tanto, muchas de ellas se dedican a limpiar casas o al cuidado de niños y ancianos para ganar el sustento.

La Cooperativa La Mariposa es una iniciativa de ocho de los miembros de la Fundación Angel Mariposa y fue creada hace tres años para asistir a víctimas y sobrevivientes de violencia doméstica.

“Parte de sanar no es solo salir del círculo de abuso, también es perdonar y perdonarnos a nosotras mismas, y lograr la independencia económica a través de la realización personal”, dijo María Ruiz, fundadora de Ángel Mariposa y sobreviviente de violencia doméstica.

APOYO SOCIAL

La dependencia económica es uno de los factores que obliga a las víctimas a permanecer en una relación abusiva, de acuerdo con especialistas.

Después de salir del ciclo de violencia doméstica, muchas víctimas cuentan con pocos recursos económicos y en muchos casos sin un historial profesional que les permita conseguir un empleo rápidamente.

La dependencia económica es uno de los factores que obliga a las víctimas a permanecer en una relación abusiva

Por eso, las redes de apoyo como organizaciones gubernamentales y fundaciones son vitales en ese proceso, dijo Alicia García, directora de la Fundación Voz de Mujer, con sede en La Pequeña Habana.

“Lo que las sobrevivientes más necesitan cuando salen de una situación de violecia es el apoyo de la sociedad”, dijo García, quien ha trabajado con víctimas y sobrevivientes de abuso doméstico en Miami por casi 20 años.

“En la mayoría de los casos se preparan para empezar una nueva vida y muchas no han terminado la escuela, no trabajaron por muchos años o no están preparadas para enfrentar el proceso solas”, agregó García.

Su fundación se enfoca en la preparación de las sobrevivientes para el campo laboral, cómo gestionar becas para escuelas vocacionales y entrenamientos cortos.

“La entrenamos para las entrevistas; si no tienen ropa adecuada, les conseguimos ropa”, dijo. “Pero también hay necesidades más básica como qué comer o dónde dormir, o quién cuidará a los hijos mientras buscan trabajo”.

CREAR UN CAMBIO

Ruiz desea proveer ese tipo de recursos en su organización, cuya sede es una casa rentada en un barrio al norte de Miami-Dade, donde varias veces por semana se imparten cursos de arte, pintura, meditación o terapias con masaje. También se proveen los servicios a bajo costo para inyectar fondos a la fundación.

Para generar un cambio social debemos cambiar la mentalidad que nos hace caer en una situación de abuso

María Ruiz, fundadora de Ángel Mariposa y sobreviviente de violencia doméstica

Frecuentemente, las mujeres que asisten a las reuniones y entrenamientos van acompañadas de sus hijos.

“Creemos que para generar un cambio social debemos cambiar las formas, la mentalidad que nos hace caer en una situación de abuso”, opinó Ruiz. “Y eso incluye a los hijos. Ellos también son víctimas y podrían repetir esos patrones en el futuro si no los ayudamos a sanar”.

A Ruiz esa lección la toca muy de cerca. Hace varios años, su hija de 17 años de edad se quitó la vida. Ruiz, quien tiene dos hijas más, cree que el abuso que ella, como madre, estaba sufriendo, afectó a su hija y la llevó en parte a la muerte.

“Yo perdí mucho. Lo más valioso”, dijo Ruiz, una inmigrante colombiana, graduada en abogacía en su país.

Ahora Ruiz diseña accesorios y hace invitaciones a mano, casi siempre con pequeñas mariposas en relieve. Para ella la mariposa representa el alma de su hija.

LA COOPERATIVA

En su tiempo libre, Reina Gómez, una inmigrante hondureña que era trabajadora social y contadora en su país, hace mermeladas y conservas de frutas y las envasa para la venta.

En Honduras, Gómez ayudó a fundar una cooperativa de mujeres que ahora es una de las más grandes del país.

“Yo dije, y por qué no lo podemos hacer aquí también”, contó Gómez, quien dejó a sus hijos en Honduras hace 12 años, huyendo de una situación de peligro.

Con sus conocimientos, más la experiencia en leyes de Ruiz y el amor por los números de Claudia Bustamante, quien es contable, reunieron suficiente información para instaurar una cooperativa en Miami.

Esta institución financiera es muy popular en países de América Latina.

Las fundadoras de Ángel Mariposa dijeron que decidieron crear la cooperativa cuando vieron que los bancos tradicionales les pedían requisitos que no tienen capacidad de cumplir para obtener préstamos.

Por ahora están invirtiendo el dinero de sus sueldos, y han logrado obtener algunas donaciones, para producir las primeras mercancías.

Ya ha habido algunos logros. Recientemente, Beckwith consiguió un pequeño contrato para coser los delantales de un salón de belleza a cuya dueña le encantaron sus diseños.

Beckwith creó unas piezas que se pueden enrollar hasta caber en un puño, y es practica para llevar en la cartera.

“Aprendí a coser desde niñita con mi abuela. Esto me hace feliz. Es de verdad lo que me gusta”, dijo Beckwith quien ahora está felizmente casada y tiene otro hijo.

Por el momento, limpia casas para llevar parte del sustento a si hogar. Pero sueña en grande. Quiere un día tener su propio taller de costura y enseñar a otros a coser.

Siga a Brenda Medina en Twitter: @BrendaMedinar

Más información

La Fundación Angel Mariposa: fundaciónangelmariposa.org.

La Fundación Voz de Mujer en fundacionvozdemujer.org.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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