- Associated Press - Friday, September 18, 2015

Desde Nankín, la dinámica ciudad en la rivera sur del río Yangtsé, el paquete viajó más de 8,000 millas hasta llegar a una barbería de aspecto común y corriente en la calle Coral Way en Miami.

Pero el paquete no contenía productos de belleza.

En un almacén de la Aduana en Miami, investigadores federales sospecharon y decidieron investigar el paquete, envuelto en papel marrón y enviado por alguien llamado solamente Alva. Dentro encontraron una variante de la metilona, una de varias sustancias químicas que provocan euforia y que se venden en los clubes bajo el nombre de Molly.

Una revisión de registros reveló que en solo dos meses se habían enviado desde China 21 paquetes similares a la barbería Heads Up, muy cerca de Coral Gables. Después de una investigación de 20 meses, en la que incluso un agente encubierto se hizo pasar por cartero, las autoridades federales arrestaron, sin mucho alboroto, a un destacado ex alumno de la Universidad Internacional de la Florida, de 28 años llamado David “Sway” McConnell. El individuo usaba el pequeño establecimiento como destino en una operación de distribución de píldoras ilegales, importadas a granel desde China.

Para McConnell y otros distribuidores en el sur de la Florida y el resto del país, el canal de importación de drogas sintéticas desde China ha creado un nuevo modelo de negocios en la era digital. Con solo unos cuantos clics de ratón, los distribuidores hacen sus pedidos y pagan con una sencilla transferencia de dinero. El sistema no es tan rápido como las embarcaciones de alta velocidad o las “mulas”, durante muchos años las herramientas preferidas de los narcotraficantes de la vieja escuela. Los distribuidores en el boyante comercio de drogas sintéticas usan el fiable Servicio Postal de Estados Unidos o grandes empresas especializadas en paquetería.

“Ya no existe un traficante típico”, dijo Wifredo Ferrer, fiscal federal del distrito del sur de la Florida. “El acceso a estas sustancias es muy fácil. Es menos peligroso y menos arriesgado. Estos nuevos traficantes usan internet y todo lo que necesitan es una persona que reciba el paquete cuando llega del extranjero”, agregó.

Sales de baño. Molly. Spice. Flakka. NBOMe. A pesar de sus burdos nombres callejeros, las drogas son producto de una tecnología que evoluciona rápidamente. Las elaboran especialistas en China, quienes ajustan las fórmulas constantemente, incluso una o dos moléculas, para mantenerse un paso adelante de las autoridades y las leyes estadounidenses.

Por ejemplo, buena parte de la droga Molly que se vende en el sur de la Florida se ha considerado desde hace años una versión purificada del ecstasy, que en su momento fue muy popular en los clubes nocturnos. Pero en realidad, las pruebas de laboratorio muestran que la fabrican con sustancias químicas a veces desconocidas que pueden resultar letales.

“Nos llevan mucha ventaja”, dijo Kevin Stanfill, agente especial supervisor de División de Miami de la DEA, refiriéndose a los distribuidores chinos de drogas. “Ellos ven las noticias, los reportajes. La situación es cambiante y tenemos que cambiar con los tiempos”.

Flakka, un estimulante psicoactivo con el nombre químico de alfa-PVP, ha recibido la mayor parte de la atención en el sur de la Florida por buenas razones. En el Condado de Broward más de 40 personas han muerto en los últimos 12 meses tras ingerir la droga. Aproximadamente, la mitad fue por sobredosis de varias drogas, como cocaína y analgésicos.

La droga más peligrosa es la versión ilegal del analgésico fentanilo, que se vende como heroína sintética o mezclada. Es responsable de 52 casos de sobredosis en Miami-Dade en los últimos 12 meses

Pero es solo una de amplia gama de drogas sintéticas peligrosas y potencialmente mortales. Desde el 2011, laboratorios de criminalística en el sur de la Florida han reportado más confiscaciones de las llamadas sales de baño (catinonas) y marihuana sintética (cannabinoides). Las autoridades han detectado una cantidad cada vez mayor –aunque todavía relativamente pequeña– de violaciones, homicidios y víctimas de sobredosis.

Pero la droga más peligrosa, con mucho, es la versión ilegal del potente analgésico fentanilo, que se vende como heroína sintética o se mezcla con la sustancia real. El fentanilo, o sus variantes químicas ilícitas, han sido detectados en 52 casos de sobredosis en Miami-Dade en los últimos 12 meses.

Aunque la gran mayoría de los casos no han ido a juicio, los investigadores creen que el canal de importación desde China es la principal fuente. En este momento avanzan varias investigaciones federales sobre tráfico de fentanilo, según información recibida por el Miami Herald. Un grupo fue encausado recientemente en Dakota del Norte acusado de usar servidores de internet codificados “Dark Net” para importar la droga a la Florida.

Los encargados de hacer frente a esta ola de drogas ilegales sintéticas son los agentes de la Aduana, que inspeccionan millones de paquetes a diario, y los agentes del sur de la Florida, que investigan en internet, tratan de sacar datos a los informantes y se hacen pasar como personal de entrega o compradores de drogas.

“No podemos controlar la droga al final de la cadena de suministro, pero podemos tratar de evitar que entre al país”, dijo Alysa Erichs, agente especial a cargo de las investigaciones del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos en el sur de la Florida, que sigue la pista a los distribuidores de drogas sintéticas. “Somos la primera línea de defensa que revisa el correo para tratar de detectarla antes de que entre al país”.

Con poca fanfarria, la división de Investigaciones de Seguridad Interior, la DEA, los inspectores del Servicio Postal y otras agencias del sur de la Florida han arrestado a docenas de importadores y sus aliados desde el 2012. Pocos acusados se arriesgan a ir a juicio y la gran mayoría se declara culpable y coopera contra otros distribuidores con la esperanza de recibir sentencias menos duras.

Pero al otro lado del mundo, los fabricantes chinos tienen poco que temer de las agencias policiales estadounidenses. Aunque McConnell y otros tres fueron arrestados, la compañía a la que hizo los pedidos, Egbert Limited, sigue operando.

Un corresponsal de la cadena de diarios McClatchy en China no pudo seguir la pista a Egbert ni a otros distribuidores de drogas sintéticas porque todas usan direcciones falsas.

Pero en una respuesta rápida a un reportero del Miami Herald que se hizo pasar por comprador, un representante de Egbert llamado “Sr. Bellick” ofreció precios de $1,700 por un kilogramo de etilona y $3,800 por un kilo de una variante del fentanilo.

“Sobre el pago, aceptamos bitcoins, western union, Moneygram y transferencia bancaria”, escribió el Sr. Bellick en un correo electrónico. “tenemos muy buenos canales a Estados Unidos. 100% pasa la aduana”.

Un mercado en crecimiento

Las drogas sintéticas no son nada nuevo y todavía no han sustituido a la cocaína, la heroína, los medicamentos por receta y la metanfetamina de fabricación casera en la lista de las drogas problemáticas. Pero avanzan a toda velocidad.

Durante años, en el sur de la Florida hubo una sola droga sintética importante, la MDMA, fabricada en Europa y mejor conocida como ecstasy, que dominó el mercado.

Pero la presión de las autoridades policiales y las mayores penas impuestas a los condenados, combinado con un cambio de gusto en los clubes nocturnos de Miami –fue famoso cuando Madonna preguntó a los asistentes al Festival de Música Ultra en el 2012 si habían visto a “Molly”– prácticamente llevaron a la eliminación de la oferta de MDMA. Pero la demanda de las drogas de diseñador no ha cedido y el mercado se ha ampliado significativamente desde entonces. Las autoridades dicen que eso se debe, fundamentalmente, a que el canal de importación desde China hace que el negocio de la droga sea relativamente barato y fácil.

Enviar drogas por correo no es exactamente nada nuevo. A finales de los años 1980, agentes federales arrestaron al tristemente célebre pandillero chino Johnny Eng, apodado “Onionhead” (Cabeza de Cebolla), quien usaba pimientos y especias para enmascarar el olor de la heroína oculta en cajas de té y animales de peluche. Pero pocas grandes organizaciones del narcotráfico en Colombia, México y otros países se arriesgan a usar servicios de correo para enviar cosas como cocaína, cuyo precio puede ascender a más de $30,000 por kilogramo para cuando entra a Estados Unidos.

“Nadie va a enviar cocaína por correo porque se detecta fácilmente”, dijo Stanfill. “Eso sería una estupidez. Pero [las drogas sintéticas] son diferentes porque son baratas y fáciles de enviar”.

Aquí es donde entra a jugar China. Vacíos jurídicos en ese país permiten a compañías químicas no inscritas producir narcóticos que se pueden exportar con facilidad, dijo Jeremy Haft, profesor de la Universidad de Georgetown y autor de Unmade in China: The Hidden Truth about China’s Economic Miracle. La verdad oculta del milagro económico chino).

“Aunque resulta fácil ver a China como un país comunista cuya economía está dominada por grandes empresas estatales, en realidad hay millones de empresas pequeñas”, dijo.

“Y la industria química no es la excepción”, agregó Haft. “Un pequeño laboratorio comienza a operar, coloca un anuncio publicitario en la internet y hace negocios. Si las autoridades policiales representan una amenaza, lo cierran y desaparece rápido, y abre de nuevo en otra parte”.

Ese tipo de operación abunda en la internet, donde una sencilla búsqueda de “China sustancias químicas” en Google genera docenas de páginas, algunas improvisadas, otras atractivas y de aspecto profesional.

Jamon Thiry, visitante asiduo de los clubes de South Beach quien vivía en la lujosa torre de apartamentos Flamingo Tower, encontró a su suministrador de metilona a través de una compañía llamada Kaikai Technology. La página de internet de la empresa muestra imágenes de atractivas especialistas en química en sus batas de laboratorio, una sección que contiene “productos de gran demanda”y fotos de varias drogas.

“Recibí el paquete y la calidad es excelente, ¡muchas gracias!”, escribió Thiry en varios correos electrónicos a su suministrador, identificado solamente como “Kevin”.

Los agentes federales identificaron que Thiry, usando el seudónimo “David Rugby”, había enviado 68 transferencias bancarias a China, a veces con ayuda de otra persona quien frecuentaba los clubes, Ramezy Roque, a quien llamaba jocosamente su “pasante”. La metilona llegaba por lo general a apartados postales del sur de la Florida en paquetes identificados como “Pudín Original”.

Sus propios correos electrónicos, analizados por agentes federales, le costaron caro. Thiry se declaró culpable de confabularse para poseer y distribuir metilona. Un juez lo condenó en marzo a siete años y medio de prisión.

Kaikai sigue aceptando pedidos. Al contactársele a través del servicio Skype, “Kevin” no respondió a preguntas de un reportero del Miami Herald.

Garantía: Se reemplaza la mercancía decomisada

Según la DEA, muchas de las fábricas de productos químicos están en la región de Habei, en las afueras de Pekín. Las fábricas envían paquetes a través de empresas estadounidenses y muchas veces los identifican como té o hierbas, con remitentes falsos. En Estados Unidos, los compradores usan las páginas de internet de las empresas para seguir la pista a los paquetes en tiempo real.

300 drogas sintéticas se importan desde Estados Unidos

500 drogas sintéticas se distribuyen a nivel mundial. La mayoría de manufactura china

El gobierno chino ha tomado medidas para prohibir ciertas sustancias químicas sintéticas, como la metilona, que en forma de Molly inundó las calles del sur de la Florida en el 2012 y el 2013. Desde que se implementó la prohibición en enero del 2014, la mayoría de las páginas de internet chinas que mercadean “productos químicos de investigación”en Estados Unidos también han interrumpido la venta de la droga. Pero han cambiado a sustancias similares, como la etilona y el alfa-PVP, conocida como Flakka. En China, a diferencia de Estados Unidos, no hay una ley que que permita el control de drogas con fórmulas similares de sustancias prohibidas.

Desde Estados Unidos se importan más de 300 drogas sintéticas y a nivel mundial se distribuyen más de 500, en su mayoría de manufactura china, según el Departamento de Estado norteamericano.

El gobierno de Estados Unidos ha planteado el problema en calidad de “alta prioridad” y conseguido alguna cooperación de funcionarios chinos en años recientes, lo que ha llevado a la prohibición de algunas sustancias y conseguido información de inteligencia sobre ciertas drogas sintéticas, dijeron al Miami Herald funcionarios del Departamento de Estado.

Estados Unidos y China también han colaborado bajo los auspicios de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, que en abril celebrará una conferencia sobre sustancias psicoactivas. “Los chinos no se mostraron abiertos al principio, pero ahora son menos reticentes”, dijo un funcionario del Departamento de Estado que habló a condición de no ser identificado.

Pero el canal de importación chino sigue operando con fuerza. En su propia industria, altamente competitiva, algunos suministradores chinos incluso garantizan completamente los envíos y a veces prometen reemplazar la mercancía que decomisen las autoridades o se pierda. Los correos electrónicos entre un suministrador chino y un hombre de Hialeah llamado Enrique Enríquez –quien se declaró culpable de un cargo de distribución el lunes pasado– revelan que los suministradores se muestran recelosos de las agencias policiales estadounidenses, pero a la vez hambrientos de dólares.

“próximo pedido será rápido porque ya hemos estudiado tácticas de embarque”, escribió el suministrador a Enríquez, quien los fiscales federales era parte de una pandilla de Hialeah conocida como Y-LO. “fedex está un poco apretada porque la mayoría de los suministradores envían polvo K y muchos productos ilegales por fedex a EEUU. así que la aduana lo nota”.

En varios correos electrónicos obtenidos por el Miami Herald, un suministrador que se hace llamar Vladimir insistió en que varios paquetes perdidos en camino llegarían. Enríquez le contestó: “confiamos en ti. no ordenaremos a otro suministrador. seguiremos haciendo negocios contigo. el negocio está boyante”.

Mercadotecnia de drogas

Y el negocio sí que ha levantado, tanto que los suministradores están echando mano a empaques atractivos.

A través de internet, los distribuidores del sur de la Florida pueden comprar drogas sintéticas en cualquier variedad de píldoras de colores, cápsulas o en forma de cristal, o dentro de empaques de colores atractivos con nombres de comiquitas. Por ejemplo, en julio, un jurado federal de Miami declaró culpable a Ronen Nahmani, de 41 años, importador de marihuana sintética en forma líquida y en hojas, desde China para su distribución en toda la Florida. Algunos paquetes llevaban el nombre de “Scooby Snax”.

La enorme variedad de opciones sintéticas también ha seguido creciendo. La Policía de Miami-Dade identificó 26 tipos el año pasado, un aumento de cuatro veces desde el 2011.

“Una vez que quedan controlados a nivel estatal, estos especialistas en química desarrollan otra droga”, dijo Oliver Spicer, químico a cargo del laboratorio de peritaje de la Policía de Miami-Dade. “Esas drogas se crearon para burlar las leyes”.

Estos jóvenes están jugando a la ruleta rusa porque no tienen idea de lo que están consumiendo. Creen que es Molly, pero no tienen idea

Wifredo Ferrer, fiscal federal de Miami

Pero los compradores no saben eso. Un ejemplo es Molly, un nombre general que los agentes creen que se deriva de la palabra “molécula” y que originalmente se vendía como una forma pura de ecstasy. En el 2013, por lo menos un importador de Miami trató de pasar unos cuantos kilogramos de alfa-PVP como si fuera Molly, pero el producto no se vendió bien porque no provocaba la gran sensación de euforia. En un caso, Adonis Pena Escoto, que asistía al Festival Ultra, murió de una sobredosis de alfa-PVP.

“Estos jóvenes están jugando a la ruleta rusa porque no tienen idea de lo que están consumiendo”, dijo Ferrer, el fiscal federal de Miami. “Creen que están consumiendo Molly, pero no tienen idea”.

La alpha-PVP, también llamada Flakka –una droga sintética que provoca una fuerte onda estimulante en el cerebro– salió a relucir en Miami-Dade y Broward en el 2014. Pero la Flakka se hizo verdaderamente popular entre la población de desamparados y otros de paso en Broward.

La policía achaca muchos comportamientos a la droga, desde una persona que corría desnudo por la calle, hasta otra que entró a la fuerza a una estación de policía. Flakka fue encontrada en el cuerpo de más de 40 personas en Broward quienes fallecieron de sobredosis de varias sustancias, casos de asesinato, ahogados y suicidios. Pero, contrario a lo que indican muchos reportes de medios noticiosos, la droga ha sido identificada como la principal causa de muerte en sólo una sobredosis, según Medicina Legal del Condado Broward.

Poco riesgo, grandes beneficios

A pesar del escrutinio del público y las agencias policiales, los importadores siguen vendiendo drogas sintéticas porque los márgenes de ganancia son muy elevados. Un kilogramo de etilona cuesta $1,500 y deja $100,000, una cifra enorme incluso para traficantes acostumbrados a vender en las calles drogas tradicionales como la cocaína.

Kevin Bully, de 25 años y de Pompano Beach, tiene un largo historial de arrestos por cocaína y otras drogas. Pero fiscales federales dicen que encontró su mercado especial ordenando alfa-PVP a una compañía de Hong Kong. Con los bolsillos repletos de efectivo, Bully se mudó a Boca Raton, una zona de más nivel económico, antes de ser arrestado finalmente en julio. Ahora espera juicio.

Pero muchos distribuidores en el sur de la Florida no son pandilleros de la calle. Por lo menos seis jóvenes arrestados en casos importantes de drogas sintéticas en los últimos años estudiaron en FIU. “Estos jóvenes son algo poco común porque eran estudiantes de clase media que comerciaban con Molly”, dijo Andrew Levi, abogado defensor que representó a uno de los acusados.

McConnell, por ejemplo, fue descrito por su abogado como un joven brillante que implementó su red de distribución de Molly al estilo McDonald’s, en que entregaba franquicias a jóvenes de veinte y tantos años y les entregaba metilona. Dos de ellos, Andrew Pouya y Craig Wiseman, cooperaron con los agentes en su contra.

McConnell también tuvo que enfrentar la adicción a sus propios productos y los embates de problemas mentales. Pero lo enjuiciaron con un importante narcotraficante. Se declaró culpable y enfrenta un máximo de 20 años de prisión cuando lo sentencien el 28 de septiembre.

Il Tae Jin, de 27 años y a quien le faltaban pocas asignaturas para gradarse de Hotelería en FIU, se dedicó al tráfico de Molly para satisfacer sus hábitos de juego y alcohol, y pagar sus estudios. Su cooperación contra otro distribuidor, Julio César Vélez, le significó una sentencia reducida de un año de prisión. Debe salir en libertad en enero del 2016.

Otro caso fue el de David Espinosa, miamense de 25 años que fue Eagle Scout, desafiaba la imagen de un narco. Al momento de su arresto en el 2013 por importar metilona de China por correo, a Espinosa les faltaban pocos créditos para terminar su carrera en Justicia Penal en FIU.

“No creo que haya condenado a muchos Eagle Scouts”, dijo el juez federal de distrito William Dimitrouleas a Espinosa poco antes de fijarle una sentencia de dos años y medio de prisión.

Sólo un acusado reciente se ha librado completamente de los cargos. Brian Scott Bailey, uno de los coacusados en el caso de McConnell, fue declarado inocente por un jurado federal en julio tras alegar que McConnell le dijo que las drogas sintéticas eran legales. Pero en la abrumadora mayoría de los casos los fiscales han ganado.

A pesar del aumento en la confiscación de drogas, arrestos y condenas, muchos expertos creen que la cantidad de traficantes en el sur de la Florida y otras partes que se alimentan del canal de importación chino seguirá aumentado.

“Es una tormenta perfecta”, dijo el abogado de defensa penal Paul Petruzzi, quien ha representado a McConnell y a otros grandes distribuidores de drogas sintéticas. “[Las drogas sintéticas] han cambiado fundamentalmente el mundo del narcotráfico y el gobierno federal no estaba listo para enfrentarlas. Se puede confiscar un gran cargamento de cocaína, pero no se puede combatir esta guerra como lo hicieron Reagan y Bush”.

Stuart Leavenworth, del Buró de McClatchy en Pek;in, contribuyó a este reportaje.

Próxima entrega de esta serie: El ascenso y caída de un joven traficante de Molly.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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