- Associated Press - Tuesday, September 30, 2014

El lunes un juez federal castigó de forma ejemplar el frenesí de compras por $20 millones del narcotraficante español Alvaro López Tardón, hallado culpable de lavar dinero, condenándolo a 150 años de cárcel.

“Es sin duda dinero mal habido, y en este caso tenemos una enorme cantidad de ese tipo de dinero”, dijo la jueza de Distrito Joan Lenard, al describir el uso de las ganancias de narcóticos que obtuvo en España López Tardón para comprar autos exóticos y condominios con vista al mar. “Miami está llena de sujetos que utilizan fondos ilegales y tienen un estilo de vida lujoso e increíble”, agregó.

Antes de la sentencia final del lunes, Lenard celebró una serie de audiencias en las que habló de personajes turbios como López Tardón que viven y disfutan la vida en lugares como el sur de la Florida. Durante las audiencias, un fiscal federal y abogados defensores debatieron el daño relativo que el español de 39 años pudo haberle infringido a la comunidad al gastar a manos llenas dinero sucio hecho en España en la compra de automóviles caros, casas, joyas y relojes.

En junio, López Tardón fue encontrado culpable de un cargo de conspiración que conlleva hasta 20 años de prisión y también culpable de otros 13 cargos de lavado de dinero, cada uno con 10 años de privación de libertad. Bajo los estatutos de sentencia, la jueza tuvo la autoridad de decidir un término de cárcel que conllevara cadena perpetua para el narcotraficante español.

En una audiencia previa que tuvo lugar a mediados de septiembre, Tony González, asistente de la fiscalía federal, describió a López Tardón como un modelo terrible para los narcotraficantes de poca monta que puedan haber quedado hechizados por el exuberante español y su extravagante estilo de vida.

“Lo que todos ellos en tienen común es que quieren ser como el acusado”, dijo González, que le solicitó a la jueza lo condenara a 150 años de cárcel. “En una corte llena de imitadores y aspirantes, este acusado es de verdad”.

González describió a López Tardón como un sociópata violento que en determinada ocasión amenazó a su esposa con un cuchillo cuando los dos vivían en su mansión de Coconut Grove. La ex esposa, Sharon Cohen, a quien López Tardón conoció a través de un servicio de acompañantes, testificó en su contra en el juicio.

Richard Klugh, abogado defensor de López Tardón, cuestionó el por qué cualquier narcotraficante querría ser como su cliente, quien se enfrenta a una cadena perpetua.

“Eso no tiene el menor sentido”, dijo Klugh, quien junto al otro abogado defensor Howard Srebnick buscaba una condena menor de 20 años.

Ambos trataron de persuadir a la jueza para que tuviera en consideración las sentencias típicas que se les ha dado a los narcotraficantes colombianos, que por lo general son de entre 20 y 30 años. Los dos argumentaron que López Tardón se merecía menos tiempo de cárcel ya que no importó nada de cocaína a Estados Unidos, ni fue acusado de ello en una corte federal de Miami.

“Mi cliente no vendió cocaína en Estados Unidos; de lo que está acusado es de vender toneladas en España”, le dijo Klugh a la jueza en la vista de septiembre. “Simplemente trajo su dinero aquí, al igual que han hecho muchos delincuentes quienes durante años han estado en el sector de bienes raíces del sur de la Florida”.

De igual modo, Klugh disputó la acusación de que su cliente hubiera amenazado a su esposa con un cuchillo, y dijo que “esa imagen de monstruo es algo que no camina”.

“Una condena menor de 20 años sería lo justo”, le dijo Srebnick a la jueza. “Una condena mayor de 20 años, en nuestra opinión, sería exagerada”.

Sin embargo, la jueza estuvo muy en desacuerdo, y dijo que condenaba al acusado a una pena muy severa para de ese modo mandar un mensaje de disuasión, entre otras muchas razones. Cuando anunció el veredicto, Lenard dijo que era condenado a “1,800 meses” lo que equivale a 150 años. Igualmente le impuso a López Tardón una multa de $2 millones y le permitió al gobierno decomisar sus propiedades, valoradas en $14.4 millones.

López Tardón, devoto de la santería, vivió de forma intermitente en el área del Gran Miami desde 2001 hasta el 2011. Vivía en su casa de Coconut Grove con su esposa y en una suite de un penthouse en el condominio de South Beach Continuum antes de ser arrestado por agentes del Buró Federal de Invetigaciones (FBI) y por agentes del Servicio de Rentas Internas (IRS) en julio del 2011.

Antes de su detención, López Tardón llevó una vida llena de excesos, muchos de ellos convertidos en un frenesí de compras. Adquirió 13 condominios de alto valor, entre ellos el penthouse de más de $1 millón en el Continuum. También compró 17 autos de lujo, como un Bugatti Veyron del 2008 de color negro por $1.2 millón y un Ferrari Enzo del 2003 por $1 millón. Todo ello sin incluir los impuestos a la venta de la Florida.

López Tardón, acusado de ser el jefe de una organización narcotraficante española llamada “Los Miami”, fue el único acusado en comparecer a juicio después que otros dos acusados se declararon culpables. Su hermano, Artemio López Tardón, acusado con el grupo, no pudo venir al juicio en Miami porque está detenido junto a varias docenas de españoles, todos acusados de contrabando de narcóticos.

En el juicio, el fiscal prosecutor calificó de alucinantes todas las compras de López Tardón, y señaló que nada más que en relojes caros, gastó casi un millión de dólares en la marca Audemars Piguet.

Para esconder su participación en las transacciones de bienes raíces, los negocios en efectivo de López Tardón se hacían bajo el nombre de una compañía fantasma. Entre los negocios aparecen 11 compras en la tienda The Mark en Brickell Bay Drive y One Miami en South Biscayne Boulevard, dijo González.

Srebnick contrarrestó diciendo que los millones que su cliente gastó en Miami procedían de un concesionario de autos exóticos propiedad de la familia y de una tienda gourmet localizada en Madrid, no del narcotráfico.

©2014 El Nuevo Herald (Miami)

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