La misa del sábado en la noche en el Santuario Nacional de la Ermita de la Caridad tuvo un significado especial ya que sirvió para recordar la vida y obra del Monseñor Agustín Román, quien un día como hoy, tres años atrás, partió a la morada del Padre celestial. La ceremonia fue presidida por Thomas Wenski, Arzobispo de Miami, a casa llena.
Monseñor Román, quien fuera expulsado de Cuba en 1961 por el régimen castrista que lo montó en el barco ‘Covadonga’ junto a otros 132 sacerdotes, llegó a Miami en 1966, desde Chile – país donde sirvió cuatro años.
Una vez en Miami, Román se identificó con la causa de la construcción de la Ermita y exhortó a los fieles a donar los “kilos prietos” (centavos negros), o lo poco que pudieran donar, para su construcción. Le tomó siete años reunir lo suficiente para construir, a orillas de la Bahía de Biscayne, la Ermita que dedicaría a la patrona de Cuba y que cada año es visitada por miles de fieles de todas partes del mundo.
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