- Associated Press - Wednesday, April 22, 2015

El Condado Miami-Dade no cuenta con el dinero necesario para cubrir la pérdida potencial de fondos federales por valor de $200 millones al año que ayudan al Jackson Health System –la red de hospitales públicos del Condado– a dar atención médica a pacientes sin seguro y con Medicaid, dijo el martes el alcalde Carlos Giménez.

Giménez agregó que espera que los legisladores de Florida recurran a fondos estatales para cubrir una brecha potencial en financiamiento federal de hospitales, aunque no pudo dar seguridad alguna de cómo tendrá lugar eso.

“Para hablar con franqueza, el gobierno del Condado Miami-Dade no cuenta con esa suma”, dijo Giménez.

El gobernador Rick Scott ha dicho que no apoyará usar fondos estatales para compensar las pérdidas a los hospitales, e hizo un llamado el martes a convocar una Comisión de Financiamiento de Atención Médica y Hospitales para examinar los ingresos de los hospitales, los seguros y los proveedores de atención médica de la Florida, y para estudiar en qué contribuyen los fondos de los contribuyentes a las ganancias o las pérdidas de estas instituciones en la Florida.

La Legislatura está en un punto muerto con relación a los gastos de atención médica, incluyendo la expansión de Medicaid y la pérdida potencial de $1,300 millones al año que el gobierno federal envía al estado para ayudar a los hospitales de red de seguridad como el Jackson a dar atención a los pacientes sin seguro médico y con Medicaid.

Giménez dijo que se reunió con los legisladores en Tallahassee a principios del presente mes para discutir el tema.

“Los senadores y los representantes con los que hablé, todos me dijeron lo mismo”, manifestó Giménez, “que ellos acabarán sentándose y elaborando un presupuesto que nos ayudará, tal vez no en todo, pero sí en alrededor del 90 por ciento”.

Miami-Dade, que es el hogar del mayor número de residentes sin seguro médico en la Florida así como del hospital que recibe la mayor ayuda del programa de financiamiento federal, Jackson Health, será uno de los más afectados si funcionarios estatales y federales no se ponen de acuerdo en cuanto a la renovación del fondo, llamado Fondo de Bajos Ingresos (LIP).

Carlos Migoya , presidente ejecutivo de Jackson Health, dijo que los $200 millones al año que recibe el sistema en fondos de LIP “significan poder seguir con vida”.

Si ese dinero no se sigue pagando, agregó, “no tendríamos necesariamente que cerrar, pero definitivamente nos veríamos extremadamente afectados”.

La renovación de LIP, que expira el 30 de junio, es uno de dos temas que han causado un punto muerto en las negociaciones de presupuesto entre la Cámara de Representantes y el Senado de la Florida en las últimas dos semanas. El otro es la expansión de la elegibilidad a Medicare bajo la Ley de Atención Médica Asequible (ACA).

Los senadores estatales han incluido en su propuesta de presupuesto de $80,000 millones la renovación del programa LIP y un plan para expandir la elegibilidad a Medicaid. La Cámara baja no ha incluido esos programas en su presupuesto, lo cual ha llevado a una diferencia de $4,000 millones.

El martes, el presidente de Asignaciones de la Cámara baja de la Florida, Richard Corcoran, uno de los opositores más acérrimos a la expansión de Medicaid, dijo que los legisladores tendrán que decidir si necesitan usar el fondo general de ingresos para cubrir cualquier pérdida en financiamiento federal.

“Es importante que la Cámara de Representantes y el Senado lleguen a un compromiso para cumplir nuestro deber constitucional de tener un presupuesto a tiempo”, dijo Corcoran.

La semana pasada, Scott anunció que demandaría al gobierno federal, al acusarlo de forzar a la Florida a expandir el Medicaid, al unir cualquier renovación de LIP a esta expansión.

Medicaid y LIP son programas diferentes, pero están designados para trabajar juntos.

En una carta enviada en abril a los administradores estatales del cuidado de la salud, reguladores federales dijeron que ACA establece un enfoque más completo que LIP al suministrar cuidado de salud a los no asegurados mientras apoya a hospitales de una red de seguridad. La expansión de Medicaid aumentaría la cifra de floridanos asegurados, lo que reduciría la necesidad de financiamiento directo a los hospitales para los no asegurados.

Pero el rechazo de la Florida a expandir la elegibilidad para el Medicaid - junto con otros 21 estados - significa que sólo una estrecha categoría de adultos de bajos ingresos cumple con los requisitos para la cobertura: los discapacitados, las mujeres en estado y los padres con niños dependientes y un ingreso anual menor al 35 por ciento del Nivel Federal de Pobreza, o $5,575 para un hogar de dos personas.

Eso deja un estimado de 850,000 floridanos en un limbo del cuidado de salud que analistas políticos llaman “la brecha de cobertura”, lo que significa que estos residentes no reciben Medicaid y no ganan lo suficiente para llenar los requisitos para ayuda financiera para comprar un plan a través de ACA.

Unos 140,000 adultos en Miami-Dade caen en la brecha de cobertura, y otros 80,000 adicionales viven en Broward, de acuerdo con el Urban Institute, un grupo sin fines de lucro de investigación de la política de salud.

Muchos de esos residentes de Miami-Dade dependen del Jackson para un cuidado de salud de bajo costo a través de un programa de “cuidado caritativo”.

En el 2014, dijeron funcionarios del Jackson, el sistema de hospitales gastó unos $365 millones para suministrar cuidado caritativo a un estimado de 40,000 residentes de Miami-Dade. El Jackson recibirá este año unos $375 millones de los impuestos a la propiedad y a las ventas para ayudar a cumplir su misión de suministrar cuidado de salud a todos los residentes del condado sin importar su capacidad para pagar.

Perder los fondos de LIP, dijo Migoya del Jackson Health, desafiaría la capacidad del sistema de hospitales para suministrar ese cuidado y podría poner en riesgo a un cambio naciente luego de años anteriores de grandes pérdidas financieras que amenazaron con la bancarrota en el 2011.

“Todo lo que hemos hecho desde un punto de vista de transformación podría estar en riesgo”, manifestó Migoya.

Frank Sacco, jefe ejecutivo de Memorial Healthcare System, la red de hospitales públicos para el Condado South Broward, dijo que su personal no ha empezado todavía a confeccionar un plan de contingencia si termina LIP, lo que le podría costar a la red de hospitales un poco más de $100 millones en fondos.

Sacco dijo que ha presupuestado para el año próximo una reducción de $25 millones en fondos para el financiamiento de LIP en Memorial Healthcare, pero es demasiado temprano para decir cuáles programas o servicios se verán afectados.

“No hay nada para especular sobre lo que vamos a hacer”, manifestó Sacco, “porque no se ha decidido nada”.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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