- Associated Press - Sunday, May 17, 2015

Uno de los jugadores más ingeniosos de la pelota cubana se encuentra en Miami y durante su visita evocó hazañas que le permitieron ganarse el corazón y la admiración de los aficionados en la isla.

Se trata de Félix Isasi Mestre, natural de Matanzas, la cuna del béisbol antillano, quien fue el jugador que perfeccionó el raro arte de la bola escondida.

La jugada con la bola escondida salvó en varias ocasiones a sus equipos en Series Nacionales y a la selección de Cuba en torneos internacionales, sobre todo en un juego inolvidable contra Estados Unidos en el Campeonato Mundial Amateur de 1970. Su historia se hizo leyenda.

“Cuando un jugador llegaba a segunda en un momento difícil y a finales del juego, yo cogía la pelota y con ella me dirigía a la lomita y simulaba que se la entregaba al pitcher y entonces la escondía en el guante”, detalló el matancero sobre la jugada que lo hizo famoso. “Regresaba a solo metros de segunda y el lanzador flotaba la pez rubia, y entonces cuando el corredor se movía yo corría para tocarlo y ponerlo out. Al primero que sorprendí fue a Felipe Sánchez”.

La trayectoria de Isasi empieza a escribirse a principios de la década de los años 60.

“Me inicié a los 17 años en la Serie Nacional 1963-64 con el equipo Occidentales. Luego actué con Henequeneros, Centrales y Matanzas”, recordó Isasi para el Nuevo Herald. “Mi primer imparable lo pegué en mi debut ante Manuel Alarcón” de los Orientales”.

Isasi integró junto a Wilfredo Sánchez y a Rigoberto Rosique un trío de bateadores al que el narrador deportivo Bobby Salamanca llamó “Los Tres Mosqueteros”.

Estos Tres Mosqueteros dejaron una huella imborrable por el excelente tacto y la velocidad que tuvieron en las bases. El primero en la alineación era Wilfredo, el segundo Rosique y el tercero Isasi, quien era un bateador oportuno y sabía enviar sus conexiones hacia todos los ángulos del terreno.

“Fue una etapa inolvidable y Salamanca nos puso los Tres Mosqueteros debido a que todas las cosas nos salían a la perfección”, aseguró el yumurino. “Wilfredo se embasaba, Rosique también y yo los impulsaba. Eso fue crucial para conquistar el torneo de 1970”.

El oriundo de Pueblo Nuevo fue líder tres veces en bases robadas y dos en carreras anotadas en Series Nacionales. Actuando con el bate de madera en una etapa brillante del pitcheo cubano, promedió para .293 y se estafó 231 bases.

“En mi época como jugador el pitcheo era selecto”, señaló Isasi. “Desde Manuel Alarcón, Braudilio Vinent y Omar Carrero, hasta Julio Romero, Santiago Mederos y Rogelio García. Fueron muchos más. Uno de los lanzadores que me costó más trabajo batearle fue Gregorio Pérez”.

En 1966, Isasi integró el equipo cubano de menores de 23 años para jugar en México y en 1967 lo hizo por primera vez en la selección nacional en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá. Actuó en seis Series Mundiales, tres Panamericanos y dos Centroamericanos y del Caribe.

Su promedio en Series Mundiales fue de .346 (225-78), en Panamericanos .333 (90-30) y en Centroamericanos .333 (42-14). Ocupó el segundo y tercer puesto en la alineación durante casi una década con el equipo nacional, sumó 122 incogibles en 357 turnos para un promedio de .342.

Isasi protagonizó una de las mejores actuaciones de un jugador en la historia de los Mundiales cuando en 1970 lideró en impulsadas (15) y anotadas (12), terminando con promedio de .396. En esta serie realizó por segunda vez fuera de Cuba la jugada de esconder la pelota y sacar out al corredor.

“La primera fue en 1967 en Winnipeg ante Estados Unidos en juego decisivo, pero el árbitro no cantó el out y los estadounidenses pegaron un sencillo para ganar”, recordó. “En el Mundial de 1970 en Cartagena, Colombia, la repetí con Manolo Hurtado en la lomita cuando Estados Unidos colocó un hombre en segunda y el árbitro Iván Davis cantó el out. Ganamos ese torneo, donde brilló José Antonio Huelga”.

El pimentoso jugador poseía un rápido pivoteo en la jugada de doble matanza y formó combinación con torpederos excelentes como Tony González, Rodolfo Puente, Pedro Jova y Agustín Arias en el equipo Cuba, además de Martín Cárdenas y Gerardo Rionda con las novenas de Matanzas.

“Con todos me llevaba bien, pero con el que mejor me acoplé fue con Puente, pues actué más tiempo a su lado en la selección nacional”, aseguró.

Isasi bateaba, fildeaba, corría y era inteligente. Sin ser jonronero, conectaba cuadrangulares. Cuando venía con hombres en bases, producía carreras. Y al llegar a primera se convertía en un espectáculo al adelantar más que los restantes corredores cubanos. El público disfrutaba su juego completo.

“Me gustaba la defensa y la ofensiva. Pero me deleitaba cuando llegaba a primera por un imparable y los fanáticos se paraban y gritaban ‘¡se-va, se-va!’”, dijo un sonriente Isasi. “En ocasiones, el pitcher se viraba cuatro y hasta seis veces sin poder sorprenderme, pero luego me robaba la base”.

Además del matancero, por Series Nacionales pasaron intermedistas estelares como Andrés Telemaco, Alfonso Urquiola, Rey Vicente Anglada, Antonio Pacheco, Juan Padilla y Oscar Macías, entre otros. Ellos actuaron en diferentes etapas y con características propias. Isasi guarda un recuerdo especial para uno de ellos.

“Todos fueron peloteros estrellas. Pero recuerdo que cuando jugaba en el Estadio Latinoamericano en la década de los años 60 en varias ocasiones por los alrededores del parque me paraba un niño que andaba en una bicicleta para decirme que soñaba ser como yo. Ese muchachito era Rey Anglada”, recordó Isasi. “Con el tiempo aquel niño se hizo un pelotero estelar y por cosas del destino coincidimos en el equipo Cuba, yo en el ocaso de mi carrera y él en el esplendor de la suya…”, Isasi hace una pausa y agrega: “Anglada también fue mi ídolo”.

El difunto Pedro “Preston” Gómez, uno de los hombres con mayor conocimiento del deporte de las bolas y los strikes por su larga experiencia como jugador, mánager, entrenador, scout y dirigente de Grandes Ligas, nos dijo durante un almuerzo en Miami: “Seguí los pasos de Félix Isasi y puedo asegurar que reunía todos los atributos para ser un jugador estelar en Grandes Ligas”.

Cuando hablamos con Isasi sobre los peloteros cubanos que brillan en las Ligas Mayores como José Abreu, Yasiel Puig, Aroldis Chapman, Alexei Ramírez, Yoenis Céspedes, José Iglesias y Adeiny Hechavarría, entre otros, nos obliga a realizarle una pregunta: ¿Te hubiera gustado jugar en Grandes Ligas?

“Sí, hubiera sido fantástico jugar en Grandes Ligas, pero no quise dejar mi país. Me era imposible abandonar a mi madre Exiquia Mestre y a mi esposa Ana Gloria Bustamante. A ellas les debo todo lo que logré en mi vida. Formé una bonita familia con dos hijas y un hijo que me regalaron varios nietos. Los fanáticos cubanos me adoran y yo a ellos. Las circunstancias de mi época fueron diferentes y no tuve esa oportunidad”, indicó esta leyenda del béisbol, que está considerado entre los grandes peloteros de las Series Nacionales.

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©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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