- Associated Press - Monday, May 25, 2015

Aleida Martinez-Molina aprendió a leer y escribir en español en las escuelas públicas del Condado Miami-Dade hace décadas. Poco después, consiguió un importante empleo en una aerolínea española.

En la actualidad, la abogada de Coral Gables maneja a lo largo de una calle que tiene un nombre en español y está repleta de banderas de países latinoamericanos para llevar a su hijo a una escuela pública llena de niños hispanos. Sin embargo, Martinez-Molina se siente muy decepcionada con la educación de su hijo, sobre todo en lo que se refiere al idioma español.

“Hay que darse cuenta que vivimos en el sur de la Florida. El idioma extranjero es una necesidad para todo el mundo”, dijo Martinez-Molina.

Según datos del Censo Nacional, Miami es una de las ciudades más bilingües de Estados Unidos. En los noticieros nocturnos, en los pasillos del Ayuntamiento y en las filas de los supermercados, en Miami-Dade se habla español.

Sin embargo, de qué forma los estudiantes leen y escriben en español -la verdadera medida de fluidez en una economía cada vez más competitiva- se ha convertido en un debate en tanto el sistema escolar de Miami-Dade ha entrado a reconsiderar cómo enseñar a los niños la lengua madre de muchos de sus residentes.

“Nuestro bilingüismo es un mito”, dijo Raquel Regalado, miembro de la Junta Escolar.

Algunos expertos en idiomas creen que el dominio de Miami del español está desapareciendo poco a poco, a medida que las comunidades de inmigrantes se asimilan cada vez más al inglés.

“La gente cree que el español es inevitable aquí, pero en realidad no lo es”, dijo Phillip Carter, profesor de Lenguas en la Universidad Internacional de la Florida (FIU). “El español que escuchamos por la ciudad es mayormente hablado por inmigrantes, no por sus hijos ni sus nietos”.

Un claro ejemplo del cambio es que el sistema escolar de Miami-Dade -que tiene disponible un intérprete de español para las reuniones públicas y publica su portal en internet en ambos idiomas- tiene dificultades para hallar maestros de español que estén calificados.

“Cuando el estudiante pasa a los grados intermedios y tiene que aprender reglas gramaticales, si el maestro no domina bien el español no basta con que tenga un apellido hispano para poder enseñarlo”, dijo Beatriz Zarraluqui, directora de la división de educación bilingüe e idiomas extranjeros de Miami-Dade.

La preocupación ha quedado evidenciada en la decisión del distrito en los dos últimos años hacia una enseñanza más sólida de español para de este modo seguir el ritmo de la exigencia de los padres. Se trata, sin duda, de un cambio importante con relación a los años 80, cuando las batallas por el idioma tenían que ver con la campaña de “Sólo Inglés” que logró que se cambiara la constitución estatal donde se reconocía al inglés como el idioma oficial de la Florida.

“Me parece que todos los niños deberían tener la oportunidad de hablar todos los idiomas que puedan”, dijo Shirley Johnson, directora del Comité de Educación del capítulo NAACP para la Florida.

La NAACP, la Liga de Ciudadanos y Padres Latinoamericanos Unidos, recientemente pidió que hubiera una mejor enseñanza de idiomas extranjeros en Miami-Dade, y este mes celebrará un foro llamado S.O.S.: Salvar nuestro Español.

El actual debate sobre la educación del idioma español comenzó cuando el sistema escolar empezó a eliminar poco a poco los tradicionales 30 minutos diarios de clases de español. Los recortes se iniciaron con alumnos de segundo grado en 2013 después que algunos padres se quejaron de que la enseñanza no era suficiente para crear verdaderos estudiantes bilingues.

En lugar de las tradicionales clases de español, el distrito empezó una ambiciosa expansión de su programa “idioma extranjero extendido” (EFL), donde la enseñanza en asignaturas importantes como Matemáticas y Ciencias se divide entre Inglés y otro idioma. Desde el 2012, el número de escuelas con EFL se ha duplicado a 138, con una matrícula estimada de 20,000 estudiantes.

Los expertos coinciden en que ese tipo de enseñanza de inmersión es la mejor forma para que los estudiantes aprendan otra lengua.

“Mientras más intenso es el programa, más tiempo se pasará en el idioma escogido, y más aptos se convertirán los estudiantes”, dijo Marty Abbott, directora ejecutiva del Concilio Americano de Enseñanza de Idiomas Extranjeros.

Abbott también argumenta que el EFL es una manera efectiva de enseñar un idioma extranjero ya que así se elimina la necesidad de tener un maestro de Español separado. Lo que el maestro hace es también enseñar Español.

En Miami-Dade, el nivel de rigor del programa ha sido la mejor forma de venderlo, prro a la vez posiblemente su punto más débil.

Por ejemplo, Aventura Waterways K-8 con frecuencia tiene una lista de espera para su programa EFL. Y un estudiante que no entra en el programa cuando está en kindergarten por lo general no puede empezar en grados superiores. Ello se debe a que el rigor de EFL exige cierto nivel de familiaridad en el idioma escogido, explicaron funcionarios del distrito.

Por otra parte, los estudiantes que no tienen cierto nivel en sus lenguas madre no son elegibles, aunque diversos estudios indican que aprender otro idioma extranjero mejora el rendimiento académico. Un estudio realizado en el 2012 en Carolina del Norte concluyó que aprender a la vez dos idiomas le facilita el aprendizaje a los estudiantes, a las minorías y los estudiantes pobres.

“No todos los estudiantes pueden enfrentarse con efectividad a la demanda y al alto nivel de rigor que tiene un programa EFL”, dijo Marie Izquierdo, jefa académica de Miami-Dade.

Unido al recorte de las clases tradicionales de español, la acción hacia una instrucción más intensa ha presentado dificultades de acceso: los niños o reciben una instrucción intensa en un idioma extranjero o ninguna.

“Es exclusivista. Es elitista. Tendrá toneladas de ramificaciones económicas”, dijo Rosa Castro Feinberg, la primera mujer hispana electa a la junta escolar de Miami-Dade en 1988.

Hay otro problema: el programa ampliado de lenguas extranjeras requiere maestros que sean capaces de leer y escribir tanto en inglés como en el idioma objetivo, y para enseñar temas como matemática y ciencias. Eso establece un nivel elevado. Los maestros de español no están siempre certificados para enseñar otras materias, y los maestros que están certificados en otras materias pueden hablar español, pero no necesariamente tienen el entrenamiento o las habilidades del lenguaje para enseñarlas.

“En ocasiones hacemos el error de asumir que porque una persona tiene un apellido que es hispano, será capaz de” enseñar español, dijo Ingrid Robledo, quien durante más de dos décadas ha dado clases de español en las escuelas de Miami-Dade. “Eso es un gran error”.

Una maestra del programa de idioma extranjero ampliado en la Primaria North Beach describió su incomodidad al solicitársele que enseñara en español. Como muchos en el Sur de la Florida, ella creció mientras hablaba español en casa de su abuela, ya que tanto ella como su madre nacieron en EEUU.

Ahora ella busca palabras en un diccionario en español cuando enseña a sus estudiantes a leer y se preocupa por las tildes cuando envía cartas a las casas de los padres cuya lengua nativa es el español.

“Lo hago con lo que sé. Siento que [los estudiantes] merecen algo mucho mejor que eso”, dijo la maestra, que no quiso dar su nombre.

La experiencia de esta maestra es típica de los desafíos que han enfrentado muchas comunidades de inmigrantes, dicen expertos.

“Hay un patrón muy claro de cambio del lenguaje”, dijo Andrew Lynch, un sociolingüista de la Universidad de Miami. “Una vez que estás en EEUU, existe la ideología y la presión de que aquí ‘Hablamos inglés’ “.

Pero Lynch y otros piensan que en Miami-Dade viven muchos que hablan español como su lengua materna y ya enseñan. Esos críticos dicen que el distrito simplemente no hace un buen trabajo en usar en otros campos a maestros que ya están en el sistema, o reclutar a personas cuya lengua nativa es el español. También dicen que la escasez de maestros calificados es un indicativo de cuan pésimamente las escuelas y colleges locales enseñan el idioma.

Es un problema nacional. De acuerdo con un reciente documento del consejo sobre la enseñanza de idiomas extranjeros, hay una escasez de maestros de idiomas en 36 estados en los primeros grados y en 39 en los últimos.

Al tratar de encontrar un balance entre la preocupación de los padres en ambas partes del problema, Miami-Dade ha dado marcha atrás, por ahora, al plan de recortar las clases tradicionales de español, una decisión que funcionarios del distrito dicen que hacían bien antes de la respuesta negativa del público. Las clases de tercer grado se preseleccionaron para recortarse el próximo año escolar.

El distrito pide ahora aportes sobre cómo estructurar sus programas de idiomas extranjeros.

“Con la mejor de las intenciones, hay algunos desafíos. Vas y enfrentas los desafíos”, dijo el superintendente Alberto Carvalho en una reciente reunión de la junta escolar.

En muchas formas, Miami-Dade revive un viejo debate. Las habilidades en español y el papel del sistema escolar en mejorarlas fueron temas calientes en la década de 1990 en Miami-Dade. La conversación se vio estimulada por una investigación de 1996 de un profesor de la Universidad de Miami que encontró que una cuarta parte de las compañías locales confiaban más en los nuevos inmigrantes, que en los recién graduados, para llevar a cabo negocios en español.

“Pensamos que nuestros niños hablan español. Bueno, quizás hablan español ‘de cocina’ o español social”, dijo Mercedes Toural, una vice superintendente retirada. “Pero si van a competir en la fuerza laboral, necesitan ser capaces de leer, escribir, y hacer borradores de cartas de negocios en español”.

Es una lección que aprendió recientemente en carne propia el estado de Delaware. Cuando hace cinco años una compañía de seguros con oficinas centrales en el estado buscaba expandirse, la compañía se fue al extranjero a pesar del intento del gobernador de mantenerla en el estado.

“Ellos dijeron que no pueden hacer frente a ampliar una fuerza de trabajo monolingüe”, dijo Gregory Fulkerson, director del programa de idiomas mundiales en Delaware.

Desde entonces, bajo un plan del gobernador Jack Marshall, el estado ha vertido millones de dólares en ampliar los programas de idiomas extranjeros con lecciones similares a las clases ampliadas de lenguas extranjeras de Miami-Dade. Delaware ha trabajado además con embajadas locales para reclutar maestros. El estado también piensa a largo plazo, al trabajar con una universidad para crear una “tubería interna” de maestros, al aprovechar las habilidades de estudiantes que entran a la escuela y ya hablan otro idioma.

Por otra parte, el estado de la Florida no invierte específicamente en la educación bilingüe. Depende de los distritos el establecer sus prioridades. Miami-Dade gasta más de $20 millones para enseñar a los niños otro idioma, de acuerdo con Izquierdo, la Principal Funcionaria Académica en Miami-Dade.

“Hicimos una inversión desproporcionada pero estratégica en la instrucción de idiomas extranjeros, que el estado no ha hecho de forma similar”, dijo Carvalho en una reciente reunión de la junta escolar.

Izquierdo, la Principal Funcionaria Académica, explicó en una reunión reciente de la comisión de la junta escolar que el año próximo será uno de “planificación”. El distrito desea remplazar eventualmente las clases tradicionales de español, pero aún enfrenta las necesidades de todos los estudiantes. El nuevo programa - con “dos caminos hacia la doble alfabetización”, de acuerdo con Izquierdo - comenzará durante el año escolar 2016-2017.

“Nuestro objetivo final con estos programas es producir individuos alfabetizados en los dos idiomas y bilingües”, agregó.

©2015 El Nuevo Herald (Miami)

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